AÑO 2021 N° 2 GERENTIA
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Autora: Raiza Marmol
raizamarmol@gmail.com
Autora: Evelin Palomino
Palominoevelin9@gmail.com
RESUMEN
El presente artículo tiene como propósito generar una
reflexión y análisis documental con enfoques de
diferentes autores, en relación al fenómeno de la praxis
gerencial de los líderes de las naciones en el nuevo
orden, desde un punto de vista complejo e
interdisciplinario con la finalidad de abordar la
problemática sobre el crecimiento desmedido de la
población humana y el uso irracional de los recursos del
ambiente ha provocado un desequilibrio en el mismo, presentando la población en
general déficit de conductas y prácticas ecológicas saludables que contribuyan a
un desarrollo económico de la nación con la condición de preservar el ambiente.
Se estima que la humanidad tiene la capacidad de lograr un Desarrollo
Sustentable, que garantice las necesidades del presente sin comprometer las
posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
insuficiencias, brindando la posibilidad de plantear un nuevo modelo
postmodernista que involucre los aspectos económicos, sociales y ambientales, de
manera equilibrada. Se abordaron las visiones y aportes de Leff (2004), Guhl
(1998), Hernández y otros (2006), Guedez (2004), Boisier (2005), Morin (2003),
Cornejo (2004), Fergusson y Lanz (2011), Drucker, P. (2003), entre otros, así
como vivencias de quienes escriben, se consideró como punto de partida que
existen algunas orientaciones que permiten que la praxis gerencial sustentable
desde una visión compleja en tiempos de Pandemia en organizaciones, constituya
un factor intrínseco a diversas transformaciones suscitadas en la sociedad del
conocimiento. Como reflexiones previas se concluye, que los líderes deben
interpretar los diversos escenarios en el que se tienen que reinventar para lograr
una solución en esta situación excepcional mientras el nudo critico se desata, en
el que se hace necesario una gestión gerencial sustentable que será aprovechado
por generaciones futuras, que permitirán la reconstrucción del mundo que
ayudaran a convertir las limitaciones en oportunidades.
PALABRAS CLAVE:
Praxis gerencial,
sustentabilidad, visión
compleja y pandemia
PRAXIS GERENCIAL
SUSTENTABLE EN TIEMPO DE
PANDEMIA: VISION COMPLEJA
EN ORGANIZACIONES
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SUSTAINABLE MANAGEMENT PRAXIS IN TIMES OF PANDEMIC:
COMPLEX VISION IN ORGANIZATIONS
Author: Raiza Marmol
raizamarmol@gmail.com
ABSTRACT
The purpose of this article is to generate a reflection and documentary analysis
with approaches from different authors, in relation to the phenomenon of
managerial praxis of the leaders of the nations in the new order, from a complex
and interdisciplinary point of view in order to address The problem of the excessive
growth of the human population and the irrational use of environmental resources
has caused an imbalance in it, presenting the general population with a deficit of
healthy ecological behaviors and practices that contribute to the economic
development of the nation with the condition of preserving the environment. It is
estimated that humanity has the ability to achieve Sustainable Development, which
guarantees the needs of the present without compromising the possibilities of
future generations to satisfy their own inadequacies, offering the possibility of
proposing a new postmodernist model that involves economic and social aspects.
and environmental, in a balanced way. The views and contributions of Leff (2004),
Guhl (1998), Hernández and others (2006), Guedez (2004), Boisier (2005), Morin
(2003), Cornejo (2004), Fergusson and Lanz (2011) were addressed. , Drucker, P.
(2003), among others, as well as the experiences of those who write, it was
considered as a starting point that there are some guidelines that allow sustainable
management praxis from a complex vision in times of Pandemic in organizations,
to constitute a factor intrinsic to various transformations brought about in the
knowledge society. As previous reflections, it is concluded that leaders must
interpret the various scenarios in which they have to reinvent themselves to
achieve a solution in this exceptional situation while the critical knot is unleashed,
in which a sustainable managerial management is necessary that will be used by
future generations, which will allow the reconstruction of the world that will help
turn limitations into opportunities.
Keywords: Managerial praxis, sustainability, complex vision and Pandemic
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INTRODUCCIÓN
La génesis de La
revolución industrial, tuvo su origen
en Inglaterra a partir de la segunda
mitad del siglo XVIII, extendiéndose a
otros países de Europa y Estados
Unidos, llevando consigo cambios y
crecimientos, a través de
innovaciones tecnológicas, nuevos
descubrimientos, desarrollo de
capitales y transformación de la
sociedad. Este proceso que ocurrió a
partir del siglo XVIII, trajo consigo el
desarrollo a nivel industrial, marcando
la economía como elemento
determinante para medir los éxitos o
fracasos en el desarrollo de las
naciones.
A partir desde ese momento el
llamado Producto Interno Bruto (PIB),
el cual comenzó a determinar el
crecimiento de la productividad
económica y el bienestar material de
la población de un país. Por tanto, el
desarrollo de una nación se mide, a
través de su crecimiento económico.
Desde la óptica económica, el
aspecto social, representa un
elemento de segundo nivel, aunque
esto implica promover mejoras en la
calidad de vida del ser humano. Por
ende, si la referencia es hacia el tema
ambiental se podría hablar de un
tercer nivel según la Organización
Mundial del Comercio 2005, debido a
que, a partir de la Revolución
Industrial, el planeta empieza a
experimentar de forma trascendente
sus primeros daños, producto de la
actividad industrial.
De las reflexiones precedentes, es
importante señalar que las
economías están determinadas por
indicadores económicos, las mismas
surge como consecuencia la
necesidad de incorporarlos al tema
ambiental, el cual apertura un interés
de manera progresiva a partir del
siglo XX en específico en el año 1970
donde, se empieza a observar la
relación e impacto entre las
organizaciones y la protección del
medio ambiente, tanto en lo que
respecta a los efectos de las políticas
ambientales en las organizaciones
como a los de las organizaciones con
el medio ambiente. Es importante
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acotar que, en el año 1972, la
Organización de las Naciones Unidas
(ONU) celebró la Conferencia sobre
el Medio Humano en Estocolmo,
representando el punto de partida
para una serie de eventos
ambientales que se fueron
desarrollando considerando las
situaciones adversas al ambiente
causadas por el hombre y el
desarrollo económico propiamente
dicho.
Desde estas argumentaciones, es
preciso agregar que, la comisión
antes mencionada, estimó que la
humanidad tiene la capacidad para
lograr un Desarrollo Sustentable, al
que definió como aquel que garantiza
las necesidades del presente sin
comprometer las posibilidades de las
generaciones futuras para satisfacer
sus propias insuficiencias, brindando
la posibilidad de plantear un nuevo
modelo postmodernista que involucre
los aspectos económicos, sociales y
ambientales, de manera equilibrada.
Desde estas consideraciones, esta
problemática recorre todo el planeta,
donde este escenario está latente,
reportando problemas de diferente
índole, los cuales según Ferrer
(2004),citado en Martínez (2008) “son
consecuencia de un incorrecto
comportamiento humano” (p. 14),
donde el crecimiento desmedido de la
población humana y el uso irracional
de los recursos del ambiente ha
provocado un desequilibrio en el
mismo, presentando la población en
general déficit de conductas y
prácticas ecológicas saludables que
contribuyan a un desarrollo
económico de la nación con la
condición de preservar el ambiente.
En un sentido más amplio,
ubicándonos en el ámbito gerencial,
el termino sustentabilidad, lleva
consigo la incorporación de prácticas
empresariales basadas en valores
éticos, respeto hacia los ciudadanos y
su entorno. Por otra parte, la
responsabilidad del gerente en
relación a la aplicación y
cumplimiento de esas prácticas
resulta complicado porque en general
consiste en construir una cultura
corporativa, centrada en el desarrollo
de procedimientos cónsonos con el
ambiente, lo que genera valor
agregado para sus socios, aliados
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comerciales, aportando beneficio
para la sociedad, a través del empleo
de esas destrezas amigables con el
ambiente a partir de estrategias
organizacionales sostenidas en el
tiempo, que afectan la empresa y/o
la comunidad beneficiada a través de
una gestión o praxis gerencial.
En el marco de estas posiciones y
relaciones básicas conviene
expresar, que este pensamiento se
comenzó a desarrollar en este siglo
XXI, pero específicamente en el año
2020 se empiezan a modificar
concepciones y paradigmas al surgir
nuevos constructos, comenzando a
escucharse a nivel global términos
como la nueva normalidad,
connotación utilizada de la traducción
de “new normaly” para reflejar un
cambio en la sociedad,
particularmente en relación con los
negocios, la economía aspecto que
hace referencia a modificaciones en
las condiciones financieras,
comerciales de un contexto
determinado. Actualmente es un
término utilizado en todos los
rincones del planeta, que se ha
venido desarrollando y extendiendo a
partir del confinamiento consecuencia
de la propagación del Covic-19 a
nivel mundial y que ha marcado un
antes y un después en la vida de las
personas.
Desde esta visión de la nueva
normalidad, la comunidad mundial
admite el razonamiento que todo
proceso industrial ha de estar
encaminado a un equilibrio, esa
comprensión tiene como destino la
elucidación de los enigmas del actuar
del ser humano dentro de sus
conveniencias con una visión de su
provecho futuro a través de una
complejidad que se configura en la
actualidad, como un nuevo realismo
que caracteriza la sociedad actual
donde, se requieren nuevas vías de
respuesta, asumidas ahora como
actitud de vida, integración de
saberes, comunicación entre el
conocimiento científico, el saber
popular y la reflexión filosófica.
Este nuevo enfoque
paradigmático, debe tener un objetivo
común sustentable cuyas funciones
deben ir encaminadas a conducir las
actividades internacionales sobre la
cobertura de necesidades básicas,
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erradicación de la pobreza crítica, el
logro de la equidad y la democracia,
así como el cuidado, preservación del
potencial ambiental de las naciones,
tomando en cuenta el cambio radical
que ha sufrido la economía a nivel
mundial y que ha afectado en mayor
medida a los países en vías de
desarrollo. En este contexto,
recordamos las palabras de Leff
(2004), cuando afirmaba:
La sustentabilidad es una
función de los recursos
que gastamos en el
presente y los que
dejamos para el futuro,
pero también de la calidad
del ambiente que dejamos
como herencia. Este
ambiente incluye
naturalmente las
creaciones humanas, la
capacidad productiva y de
servicios, así como el
acervo tecnológico del cual
se servirán a las
generaciones futuras
(p.179).
De acuerdo con el autor, en corto
tiempo hemos tenido que cambiar de
visión dada la situación actual que se
desarrolla en todo el planeta y que
afecta no solo la salud de las
personas sino también su calidad de
vida. Se evidencia entonces, como el
termino desarrollo sustentable implica
pasar de un desarrollo pensado en
términos cuantitativos basado en el
crecimiento económico a uno de tipo
cualitativo, donde se establecen
estrechas vinculaciones entre
aspectos económicos, sociales,
sanitarios y ambientales, en un
renovado marco de pensamiento,
capaz de transformar la visión que se
tenía antiguamente de la gestión o
praxis gerencial.
En el marco mundial podemos
afirmar que la situación conocida
como nueva normalidad requiere una
revisión profunda y crítica del
concepto. Son muchas y diversas las
opiniones que expresan percepciones
sobre el asunto y muchas veces son
hasta contrarias, pero responder
¿qué está ocurriendo realmente? no
es una tarea tan sencilla. Por un lado,
se tiene que desde la perspectiva del
conocimiento se realizan
elucubraciones sin tomar en cuenta
los factores que pudiesen estar
incidiendo.
Es importante señalar que, las
circunstancias de modo, tiempo y
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lugar inciden en la praxis gerencial,
por ello el gerente necesita entender
bien el proceso gerencial cultural y
político, la forma de toma de
decisiones, también debe saber cómo
establecer estrategias de acuerdo
con los casos puntuales y a organizar
su equipo, con esto señalo que para
ser gerente se necesitan habilidades
a los fines de dar respuestas a
situaciones específicas. La situación
actual exige cambios a muy corto
plazo a través de la optimización
consecuente de todas las actividades
que circundan al ser humano, al
desarrollo de nuevas relaciones entre
los países y de un proceso
organizado de innovación continua
que permita reconstruir las
economías ya devastadas por la
situación de la pandemia por el
COVID-19.
.
Es un conjunto de
acciones encaminadas a
lograr la máxima
racionalidad en el proceso
de decisión relativo a la
conservación, defensa,
protección y mejora del
medio ambiente, a partir de
un enfoque
interdisciplinario y global.
(p.17).
Con respecto a lo precitado,
actualmente se reconocen tres
principios básicos que sostienen
cualquier gestión basada en lo
ambiental, de acuerdo a Cela (1992)
“el país es de todos, la ciudad es para
todos y la ciudad somos todos”
(p.47). Desde este punto, los
procesos sustentables comprenden
las actividades, los espacios
territoriales y la población que no
pueden desvincularse de las
condiciones en las cuales se han
desarrollado, ni de las
trasformaciones de esas condiciones.
Por lo que es necesario, que
concurran varios subsistemas donde
se produzcan múltiples interacciones
entre ellos y sus elementos, evidencia
actual de la pandemia denominada
Covid-19, desde donde se han
desarrollado múltiples visiones dentro
de los diferentes subsistemas que
engloban las actividades humanas.
Bajo este enfoque, surge la
importancia de incorporar el
concepto desarrollo sustentable en la
praxis gerencial, por comprender un
programa de acción con estrategias
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diseñadas para detener e invertir los
efectos de la degradación ambiental
en el contexto de la intensificación de
los esfuerzos nacionales e
internacionales para promover un
desarrollo económico que permita
subsanar el deterioro de las
economías producto del
confinamiento a gran escala mundial
donde, dentro de esta reconstrucción
se haga sostenible y ambientalmente
racional.
Ahora bien, bajo este argumento
es necesario reflexionar sobre los
procesos gerenciales, donde Barroso
(ob.cit), asume la gerencia de una
organización que tiene como finalidad
y responsabilidad, administrar
mediante el establecimiento de
políticas u operaciones, todos los
recursos de los cuales dispone,
igualmente debe dirigir la interacción
de la organización con su entorno. En
esta misma nea de pensamiento,
Drakovick (2001), sostiene que las
praxis gerenciales no se dan en
abstracto, porque se concretizan en
una organización y contexto
determinados. De esta manera, la
gerencia desde cualquier concepción
teórica, debe plantearse la búsqueda
de la calidad, cuyos indicadores son
la eficacia, la eficiencia y la
efectividad, para así lograr niveles
importantes de productividad.
En este sentido, la acción de
praxis, se realiza para alcanzar un
dominio del liderazgo, administrando
adecuadamente los recursos, para
mantener la unidad interna en torno al
clima y cultura organizacional.
Además, de favorecer una relación
coherente con el entorno de la
organización. La acción de planificar,
corresponde al manejo operativo de
la organización, tanto en la dirección
del trabajo humano, como el control y
evaluación de la producción, a través
de una secuencia lógica de
funciones. De acuerdo a Drucker,
(1998) se denomina gestión como:
Proceso de conducción de
una institución por medio
del ejercicio de un conjunto
de habilidades directivas
orientadas a planificar,
organizar, coordinar y
evaluar la gestión
estratégica de aquellas
actividades necesarias
para alcanzar eficacia
productiva, eficiencia
administrativa, efectividad
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comunitaria y
trascendencia cultural.
(p.25)
Como puede apreciarse, la gestión
se proyecta a vincularse con la
comunidad, con una dimensión
cultural que debe alcanzar frutos
duraderos en las personas y en los
grupos humanos. A su vez, Drucker
(2003) en otra de sus obras, sostiene
que "la gerencia básicamente, es una
función administrativa, de naturaleza
profesional, inherente a un cargo
directivo” (p.32). Por tanto, el ejercicio
de dicho cargo implica una serie de
cualidades y exigencias personales,
sobre todo un conjunto de actitudes
específicas que le favorezcan para la
conducción exitosa de las funciones
que dicho cargo conlleva.
Desde estas reflexiones sobre la
praxis gerencial, es pertinente traer a
colación el propósito del presente
artículo, reflexionar sobre la visión del
mundo que los líderes de los países
deben poseer, es decir tener la
capacidad de incidencia en promover
cambios, en virtud de la naturaleza e
importancia de sus funciones, los
mismos están llamados a
desempeñar un rol fundamental en la
discusión, internalización, difusión y
aplicación de los principios
orientadores de la sustentabilidad del
desarrollo con el fin principal de
definir el camino para que todos
puedan integrarse, a su vez, disponer
de mecanismos de autocontrol para
alcanzar objetivos estratégicos.
En este contexto, nos
apropiamos de la idea expresada por
Hernández y otros (2006), cuando
dice, que todo trabajo investigativo
busca responder a la presencia de
una necesidad que se desea conocer
para así fundamentar su importancia
en el campo donde se desarrolla,
como también cubrir el área científica.
Por ello, desde la perspectiva teórica,
este artículo, busca argumentar en
base a una mirada compleja de la
praxis gerencial sustentable dentro de
la nueva normalidad que comprendan
el desarrollo conceptual y científico,
de institucionalidad, de diseño de
políticas públicas, de gestión
ambiental, de educación, de planificar
mejor el sistema sanitario y de
movimientos ciudadanos que
promuevan el nacimiento de nuevas
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estrategias hacia una economía que
renazca como el ave fénix de sus
cenizas.
Todos estos procesos se han ido
retroalimentando en los últimos
meses con políticas económicas
emergentes, de tal forma que sus
resultados no pueden desbordar los
límites que ha implicado. Así, los
indicadores de desarrollo sostenible
se cruzan con obstáculos
considerables en el avance
conceptual y analítico de la
reestructuración económica, cuyas
debilidades a nivel gubernamental se
reflejan en las dificultades derivadas
de su doble condición de
potenciadores y objetivadores de la
eficacia de las políticas
implementadas situacionalmente con
el compromiso hacia el ciudadano en
la forja del avance social hacia una
mejora mundial. La condición de la
nueva normalidad ha generado en
todos los países afectados un
programa de trabajo con un amplio
desarrollo de hojas metodológicas y
algunos conjuntos de indicadores de
desarrollo económico que no están
previendo las consecuencias a nivel
ambiental.
Sugerimos una adecuada
comprensión en lo referente a la
praxis gerencial, la misma se enfoca
actualmente en capturar las
dinámicas sociales que permitan
restablecer el modo social antes y
después de la pandemia. En menor
medida, algunos países entre otras
iniciativas ordenan sus políticas
públicas en nuevos señalamientos de
acuerdo a sus necesidades o
prioridades en un esquema simple de
tema y subtemas hacia la
supervivencia, muchos casos de
estos son aquellos países
considerados en vías de desarrollo
pero cuyas deficientes economías
han sido devastadas por la pandemia.
En el marco de estas
argumentaciones, los avances
tecnológicos, la globalización, el auge
de la sociedad del conocimiento y de
la información han traído consigo
contextos cambiantes, dinámicos,
activos, rápidos, puntuales, colmados
de novedades, produciendo
constantes y permanente información
relacionada con los avances de la
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pandemia, donde pudo ser
constatado, plasmado en diversos
registros desde todos los contextos
del mundo, nos dimos por enteradas
de información que ya sabíamos,
pero que no queríamos admitir,
resultando ser una respuesta
compleja, transversal e intersectorial,
donde podemos apuntar en este
aspecto: ¿resulta difícil de objetivar o
medir para estimar en qué medida las
políticas posteriores deben
implementar la sostenibilidad dentro
de sus propuestas?, siendo del
interés particular de cada estructura
gubernamental el abordaje de lo que
se pretende sustentar.
Lo que nos lleva al núcleo de este
análisis, dar un aporte crítico sobre el
concepto de sostenibilidad,
desarrollado sobre sus componentes.
Desde el cual deben nacer
cuestionamientos en cada uno de los
gobiernos de los países que
pretenden diseñar e implementar
propuestas en esta nueva normalidad
y que deben contemplar indicadores
de desarrollo sostenible, y esta
pregunta es precisamente ¿de qué se
está hablando cuando decimos
sostenible?
El nudo central de esta pregunta
es abordado por Guedez (2004),
cuando establece que proceso es lo
que se quiere sustentar en el tiempo.
Por ejemplo, el proceso de desarrollo
económico, el mejoramiento de la
calidad de vida, la capacidad de los
recursos naturales de proveer de
ingreso económico, los modos de
vida de los pueblos originarios, la
biodiversidad, la gobernabilidad, la
educación, por citar otros conceptos .
Los resultados de este enfoque
según Boisier (2005), son bastante
complicados en términos
metodológicos, debido a que no es
fácil establecer un consenso entre la
comunidad científica, y los actores
involucrados, donde se puedan
acertar e incorporar las distintas
dimensiones de la sostenibilidad
dentro de un contexto determinado
intencionalmente en las expectativas
planteadas en la agenda del 2030.
Por otra parte, la responsabilidad
de ese gerente respecto a la
aplicación y cumplimiento de esas
prácticas resulta complicado porque
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en general consiste en construir
intencionalidades, centrados en el
desarrollo de procedimientos
cónsonos con el entorno natural, lo
que genera agregación de valor para
la sociedad a través del empleo de
destrezas amigables con el ambiente
y de propuestas sostenidas en el
tiempo que de continuar siendo
antrópicas, pueden afectar a los
seres humanos de las siguientes
generaciones respondiendo a la
complejidad negativa de los procesos
inmersos en ella.
Cabe agregar en este punto lo
expresado por Morín (2003), referido
a la complejidad “la parte está en el
todo y el todo está en la parte”, es a
primera vista un tejido de
componentes varios naturalmente
unidos, que presentan una relación
entre lo único y lo múltiple. Visto de
este modo, la complejidad es
entendida como “el tejido de eventos,
acciones, interacciones,
retroacciones, determinaciones,
azares, que constituyen nuestro
mundo fenoménico” (Morín, citado en
Martínez, 2008).
Resulta oportuno insistir que, el
precitado autor parte de la premisa de
que el desorden es creador, la
simetría se ha roto, los defectos son
fértiles, los desequilibrios son
permanentes, las causas-efectos
presentan relaciones complicadas y
está presente la no linealidad y
complejidad. Tomando en cuenta lo
anteriormente señalado, Cornejo
(2004) advierte:
“la definición de
complejidad tiene que
ver con la diversidad
de elementos que
componen una situación;
un todo que se compone
de partes que interactúan
y que estas a su vez se
encuentran en contacto
con su medio ambiente.
Desde este ángulo, todo es
complejidad. Toda nuestra
vida está rodeada del
concepto de complejidad”
(p. 12).
Si bien es cierto, la complejidad no
tiene una sola forma de definirse y
entenderse, esto es, la definición de
complejidad depende del punto de
vista del observador, como menciona
Warfield (citado en Cornejo, ob. cit.).
“Algo que es complejo para un
observador tal vez no lo será para un
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segundo observador o para un grupo
de observadores”.
Significa entonces que, si la
situación que se presenta desde el
punto de vista de algún observador
demanda gran cantidad de recursos
de cualquier índole y no se cuenta
con los recursos necesarios para
afrontar esa situación, bien sea por
su dinámica y por sus características
propias, entonces estamos dentro de
la nueva normalidad ante una
situación compleja. En este contexto,
el pensamiento complejo requiere no
olvidar que la realidad es cambiante,
es decir, lo nuevo puede surgir y de
todas maneras va a surgir. Cabe
agregar lo expresado por, Steven
Levy (citado en Cornejo, ob. cit.)
quien define los sistemas complejos
así:
Un sistema complejo es
aquel cuyos componentes
interactúan con tanta
intrincación que no
puede ser predecible
por ecuaciones lineales
estándares; son tantas
las variables que
funcionan en el sistema
que su conducta total
únicamente puede ser
entendida como una
consecuencia emergente
de la suma holística
de sus innumerables
conductas contenidas en
él.
Se observa así que, la complejidad
es la característica que presentan la
mayoría de los fenómenos que
existen en el mundo y por tanto, para
poder realizar una mayor
comprensión de ellos es necesario
considerarlos desde distintos
enfoques, vistos desde la
transdisciplinariedad.
Desde esta postura, la praxis
gerencial de los líderes según
Fergusson y Lanz (2011) deben
tomar en cuenta las características de
cada región y el nivel de desarrollo,
en la mayoría de los países del
continente americano las tareas de la
sustentabilidad en las políticas
públicas, se orientan hacia el
desarrollo de actividades de
beneficencia, s específicamente
hacia el aspecto social, orientando la
solución de los problemas a medida
que van fluyendo, pero con la
situación de la pandemia ha ido
confluyendo hacia los sistemas
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sanitarios, escolares, empresariales,
entre otros.
En muchos países
latinoamericanos, las acciones de
sustentabilidad son poco aplicadas y
desarrolladas, por lo que las
empresas de países en vías de
desarrollo siguen el mismo patrón, es
decir sus acciones se orientan a lo
económico y social, aun cuando las
materias primas y/o insumos, que
pueda requerir una empresa en
particular o un determinado sector
empresarial, sean de origen natural,
no hay una visión cónsona con la
variable ambiental, sin considerar que
es estratégica para los procesos de
producción complejos y singulares.
Desarrollo
Praxis Gerencial
En la actualidad la praxis
gerencial, desde el pensamiento de
Kliksberg (1992) el gerente se
desenvuelve en medio de limitaciones
derivadas de las turbulencias de los
objetivos, de la complejidad política
de los procesos de implantación, de
la influencia determinante de los
estilos personales, de las dificultades
de coordinación y de los
inconvenientes de la evaluación. De
acuerdo con esta percepción,
Romero (2016), reflexiona en la tesis
doctoral titulada: Enfoques
gerenciales en la universidad. Una
visión desde la gerencia social
participativa. Con esta investigación
se buscó en primer lugar conocer la
realidad de los enfoques gerenciales
aplicados por los gerentes en las
universidades para afrontar las
diferentes situaciones que a diario se
presentan en ella, para luego analizar
hacia dónde son orientadas. Desde
esta perspectiva desarrolló un estudio
documental apoyado en el método
hermenéutico; fueron precisadas
algunas reflexiones que tienen como
bastión principal el hecho que la
educación superior debe reforzar sus
funciones de servicio a la sociedad, y
más concretamente sus actividades
encaminadas a erradicar la pobreza,
la intolerancia, la violencia, el
analfabetismo, el hambre, el deterioro
del medio ambiente entre otros. De
acuerdo con estas reflexiones, el
gerente de hoy es un líder llamado a
ser un constante agente de cambio.
Por su parte las organizaciones
demandan una nueva generación de
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gestores, capaces de retar los
procesos, inspirar más visiones
compartidas, levantar los ánimos y
canalizar positivamente la
inconformidad, es ineludible que el
gerente posea capacidades
gerenciales para hacer frente a los
entornos complejos ante contextos
inciertos y turbulentos que entrelazan
la dinámica del sistema económico e
internacional y estructural en las
organizaciones.
Sustentabilidad
La sustentabilidad como vía
de desarrollo, representa un modelo
de avance, que plantea el progreso
de la humanidad de forma
equilibrada, integrando lo ecológico,
social y económico. La definición de
sustentabilidad, como concepto fue
publicado en el año 1987, en el
informe "Brundtland” (Nuestro Futuro
Común) de la Comisión Mundial de
Ambiente y del Desarrollo (CMMAD),
según esta comisión, la
sustentabilidad como desarrollo de
una nación es "aquel que es capaz de
cubrir las necesidades del presente
sin comprometer las posibilidades de
las futuras generaciones para
satisfacer sus propias necesidades".
Para Leff, (ob.cit), el concepto
incorpora de manera implícita la
necesidad y la limitación, Definidas
como "los límites impuestos según el
estado de la tecnología y la
organización social en cada momento
(p. 154)”. La sostenibilidad, ha sido
definido e interpretado de diversas
maneras, sin embargo, la definición
más aceptada, es la que proviene del
informe conocido como "Brundtland”.
Es importante así, el establecer que
se pueden encontrar dos formas de
ver y asumir la sustentabilidad, la
primera, para los países
desarrollados, que tienen un adelanto
económico elevado y cubiertas las
necesidades sociales de su
población, su enfoque estará dirigido
al aspecto ambiental. Mientras que
los países subdesarrollados y
emergentes, ven la sustentabilidad
como desarrollo desde la óptica
social. En este sentido el concepto de
Sustentabilidad, es relativo en función
del nivel de desarrollo que tenga el
continente o país. Un desarrollo con
ese calificativo, debe ser aquel, que
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210
además de ser ecológicamente
sustentable, lo sea también social,
económica y políticamente. (Leff, ob.
cit).
La sustentabilidad en Venezuela,
cuenta con un marco legal
regulatorio, que tiene su origen en la
Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (en lo
adelante CRBV), a través el capítulo
IX, de los Derechos Ambientales,
donde el artículo 127, incorpora el
Desarrollo Sustentable, como un
derecho humano. Sin embargo,
existen debilidades, relacionadas con
el bajo nivel de conciencia ciudadana,
falta de capacidad técnica y de
talento humano en las instituciones,
falta de diálogo y acuerdo político. La
Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (2009),
establece en el Capítulo IX. De los
Derechos Ambientales, lo siguiente:
En lo que se refiere a los
derechos ambientales, la
Constitución, además de
establecer por vez primera
en nuestra historia
constitucional un Capítulo
especialmente dedicado a
los mismos, supera, con
una visión sistemática o de
totalidad, la concepción del
conservacionismo clásico
que sólo procuraba la
protección de los recursos
naturales como parte de
los bienes económicos.
Este aspecto representa un
elemento novedoso; la CRBV,
incorpora el concepto de desarrollo
sustentable en el ordenamiento
jurídico venezolano. Asimismo,
expone el concepto de
corresponsabilidad, donde cada
generación debe promover un
desarrollo de equilibrado, con el
objetivo de garantizarle a las futuras
generaciones el disfrute de los
recursos, sin poner en peligro la
existencia del ser humano, de este
modo el artículo 127, establece lo
siguiente:
Es un derecho y un deber
de cada generación
proteger y mantener el
ambiente en beneficio de
misma y del mundo
futuro. Toda persona tiene
derecho individual y
colectivamente a disfrutar
de una vida y de un
ambiente seguro, sano y
ecológicamente
equilibrado. El Estado
protegerá el ambiente, la
diversidad biológica, los
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211
recursos genéticos, los
procesos ecológicos, los
parques nacionales y
monumentos naturales y
demás áreas de especial
importancia ecológica. El
genoma de los seres vivos
no podrá ser patentado, y
la ley que se refiera a los
principios bioéticos
regulará la materia.
Es una obligación
fundamental del Estado,
con la activa participación
de la sociedad, garantizar
que la población se
desenvuelva en un
ambiente libre de
contaminación, en donde
el aire, el agua, los suelos,
las costas, el clima, la capa
de ozono, las especies
vivas, sean especialmente
protegidos, de conformidad
con la ley.
El análisis del contenido del
capítulo IX y del artículo 127, permite
mostrar el carácter integrador del
ordenamiento jurídico ambiental
venezolano, donde el diseño y
desarrollo de las políticas públicas,
planes, programas, proyectos y
actividades sobre el ambiente, deben
asumirse con base en el desarrollo
sustentable, cuyo objetivo es el
visibilizar y socializar el tema
ambiental para las nuevas
generaciones.
Bajo este enfoque argumentativo,
se concluye que la sustentabilidad
supone un cambio estructural en la
manera de pensar el desarrollo, en la
medida en que impone límites al
crecimiento productivo, al consumo
de recursos y a los impactos
ambientales más allá de la capacidad
de aguante del ecosistema. En tal
sentido, Boisier, (ob.cit) define que la
“Sustentabilidad es una manera de
sostener el valor de la longevidad y
de la justicia entre generaciones, a la
vez que se reconoce la mortalidad y
los límites de toda cosa” (p. 9).
De acuerdo con las definiciones
anteriores, la sustentabilidad no debe
considerarse como un concepto
estacionado, ya que depende no solo
de las peculiaridades de los recursos
y del medio ambiente, sino también
para desarrollar nuevas tecnologías
para el aprovechamiento de recursos
y su conservación.
A continuación, se presenta la figura
1. Donde se puede visualizar las
acciones económicas, sociales y
ambientales vinculadas a la
sustentabilidad como desarrollo de
una nación.
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212
Figura 1. Sustentabilidad
Fuente: Comisión Mundial de Ambiente y del Desarrollo (1987)
Sustentabilidad Ambiental
De acuerdo con esta figura
anterior, consideramos importante
referir sobre los términos “sostenible”
y “sostenibilidad” (o “sustentable” y
“sustentabilidad”), los cuales son
usados indiferentemente para
describir los conceptos, en cuanto al
aspecto ambiental con el que están
relacionadas, pero es evidente que
muchas veces pueden no ser
sostenibles en absoluto. Primero, se
debe aceptar la idea de que
sostenible, sustentable, debe dar a
entender “por largo período de
tiempo, no especificado”. Boisier,
(ob.cit), ha apuntado que el
“desarrollo sostenible” podría ser
posible si se utilizarían las cosas
materiales en desuso haciendo crecer
de esta forma la economía.
Por lo tanto, el desarrollo
sustentable para serlo y diferenciarse
del simple crecimiento, tecnificación,
industrialización, urbanización, o
aceleración de los ritmos, debe
satisfacer ciertas condiciones,
además de ser endógeno, es decir
nacido y adecuado a la especificidad
local, es decir, planificado ejecutado y
administrado por los propios sujetos
del desarrollo. Con respecto a esto
último Boisier, (ob.cit) señala que es
Creacion de empleo
Incremento de habilidades
Inversiones sociales
Comunidades sustentables
Acciones socio-
economicas
Resulucion de problemas
ambientales
Mejoramiento ambiental
Aprovechamiento de los
subsistemas productivos
Acciones socio
ambientales
Fortalecimiento de la
capacidad productiva
Asegura la viabilidad socio
ambiental
Impulso de nuevos conceptos
normativos
Acciones
economicos-
ambiental
La sustentabilidad como desarrollo de una nación es "aquel
que es capaz de cubrir la necesidades del presente sin
comprometer las posibilidades de las futuras generaciones para
satisfacer sus propias necesidades".
AÑO 2021 N° 2 GERENTIA
213
necesario tener en cuenta que el
concepto de sustentabilidad se apoya
en tres ejes estrechamente
vinculados:
1. El crecimiento y la
eficiencia económica, que representa
una condición necesaria pero no
suficiente del desarrollo sostenible, se
constituyen en requisitos
fundamentales, sin los cuales no es
posible elevar la calidad de vida con
equidad.
2. El mejoramiento de la
calidad de vida y de la equidad social
se constituyen, ambos, en el
propósito final de todo esfuerzo de
desarrollo, en el corto, mediano o
largo plazo. El concepto de equidad
social, en su dimensión ampliada,
supone, además de una sociedad
más igualitaria, la oportunidad de
acceder al mercado, a las fuentes de
rentas y de trabajo, a los servicios
públicos y a una efectiva participación
política.
3. La preservación
ambiental es una condición
indispensable para la sostenibilidad
del desarrollo y su manutención en el
largo plazo. Sin ella no es posible
asegurar calidad de vida para las
generaciones futuras ni equidad
social sostenible y continua en el
tiempo y en el espacio.
Desarrollo Sostenible
A partir del informe Brundtland
(ob.cit), el mundo es concebido como
un sistema global cuyas partes están
interrelacionadas, considerándose el
concepto de desarrollo sostenible
como un proceso multidimensional
que afecta al sistema económico,
ecológico y social pasando a ser una
variable a tener en cuenta en las
decisiones de política económica. Sin
embargo, en los últimos años, una de
las cuestiones más preocupantes ha
sido el conocer si realmente se
siguen pautas de sustentabilidad, es
decir, si se tienen indicadores que
alerten sobre la evolución positiva o
negativa de este proceso. Aunque, la
ambigüedad del propio concepto
dificulta esta tarea, se han ido
elaborando algunos indicadores que
muestran aspectos de las tres
dimensiones mencionadas
anteriormente.
Indicadores Ambientales y de
Desarrollo Sostenible
AÑO 2021 N° 2 GERENTIA
214
Un proceso a toda marcha
según Coleman, (1990) citado en
Gulh, (ob.cit). Donde señala que, en
los últimos treinta años, se ha
avanzado considerablemente en la
agenda ambiental y de desarrollo
sostenible en el mundo. Tal vez más
lento de lo que se quisiera, pero hay
avances que comprenden el
desarrollo conceptual y científico, de
institucionalidad, de diseño de
políticas públicas, de educación y
movimientos ciudadanos, de gestión
ambiental, así como en los
instrumentos de medición del
progreso hacia el desarrollo
sostenible.
Todos estos procesos se han
ido retroalimentando, de tal forma que
sus resultados no pueden desbordar
los límites que este desarrollo
paralelo ha implicado. Así, los
indicadores de desarrollo sostenible
se mezclan con obstáculos
considerables en el avance
conceptual y analítico, con
debilidades institucionales que se
reflejan en la disponibilidad de
recursos para investigación y
desarrollo, así como con dificultades
derivadas de su doble condición de
potenciadores y objetivadores de la
eficacia de la política pública y el
compromiso ciudadano en la forja de
la sostenibilidad.
Desde estas
consideraciones precedentes,
González, E. (2001)) plantea que
algunos países han trabajado en
forma más o menos autónoma y
proactiva en el desarrollo de sus
indicadores, alcanzando notoriedad
por la calidad de sus propuestas, tal
es el caso de Canadá y Nueva
Zelanda. Su trabajo técnico, aunado
al apoyo político y financiero, ha
producido resultados que constituyen
hasta el día de hoy un referente
fundamental. Se debe aclarar que
estos indicadores se enfocan a
capturar las dinámicas ambientales,
que podrían corresponder a la
dimensión ambiental del desarrollo
sostenible.
Un segundo grupo de países
según el precitado autor, ha estado
avanzando liderados por el Programa
de Trabajo de Naciones Unidas sobre
indicadores de desarrollo sostenible
(IDS), en el centro de la CDS. Estos
AÑO 2021 N° 2 GERENTIA
215
países primero pilotearon el profuso
listado de 134 indicadores, de forma
que para el año 2001 contaron con un
conjunto probado y reducido de unos
58 IDS para referencia metodológica
de los países.
Los resultados de este
enfoque según Boisier, (ob.cit), son
bastante complicados en términos
metodológicos, debido a que no es
fácil establecer un consenso entre la
comunidad científica, y los actores
involucrados, donde se puedan
acertar e incorporar las distintas
dimensiones de la sostenibilidad
dentro de un contexto determinado
intencionalmente, tal como lo
menciona la fig.3 referente a las
características fundamentales de los
indicadores ambientales y desarrollo
sostenible.
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216
Figura 2. Indicadores Ambientales y de Desarrollo Sostenible
Fuente: Boiseir (2005)
REFLEXIONES
CONCLUSIVAS
Las perspectivas planteadas en
este análisis documental, generó
reflexiones inherentes a que las
organizaciones, como los hombres,
son del tamaño de los conocimientos
que poseen, del entorno que
perciben, de la altura que visualizan y
de la pasión que encarnan. Esta
aseveración permite comprender
fácilmente que, así como las
instituciones y hombres que solo
alcanzan la dimensión de sus
estructuras y de sus mites físicos.
Igualmente, existen entidades y
personas que trascienden esas
restricciones y esos límites.
Desde este marco de reflexión,
cabe destacar que hoy día debido a la
globalización y la nueva normalidad, el
desarrollo económico bajo políticas
gubernamentales de emergencia, han
olvidado enfocarse en los postulados
basados en acciones tendientes al
bienestar de las generaciones presentes
AÑO 2021 N° 2 GERENTIA
217
y futuras de la humanidad en los distintos
estamentos de la sociedad, que no
son aplicadas en su mínima
interpretación y muchas veces
aunque existen normativas y leyes
internas, tampoco son fiscalizadas
debidamente por las autoridades
competentes. Es menester destacar
que, en los tiempos actuales, el
desarrollo sostenible ha llegado a
erigirse como la nueva filosofía que
podría orientar al ser humano hacia
modelos productivos más justos con
el contexto y equitativos socialmente
en búsqueda de hacer viable y
perdurable el bienestar humano,
mediante procesos de integración
socio ambiental, del derecho a una
vida amigable con el entorno y del
bienestar de la sociedad generando
principalmente la búsqueda del buen
vivir que todo ser humano anhela.
Para fomentar una buena
praxis gerencial sostenible en los
líderes mundiales, es fundamental
una buena gestión de la
comunicación. La única manera de
hacer que el conocimiento crezca de
manera exponencial en una
organización de cualquier tipo es
hacer que la comunicación fluya,
consultando, contrastando, opinando,
compartiendo con prácticas que dan
resultado y así buscar mejorar y
optimizar los procesos y sinergias a
la hora de desarrollar una política
pública cónsono con la anuencia de
los gobernados. Esto nos permite
reflexionar y hacer un insigth para
responder a la situación de transición
posterior a la pandemia COVID-19,
en búsqueda de generar nuevas
medidas que permitan apoyar a la
población en general a través de
políticas públicas adecuadas, para
asegurar la continuidad de las
respuestas a la población en general
y, especialmente, a todas aquellas
personas en situación de
vulnerabilidad.
Es importante destacar que,
la tarea no resulta nada fácil si se
agregan otras dificultades como: el
hambre, la guerra, la desnutrición, la
inherencia extranjera, los conflictos
civiles, corrupción, desastres
naturales, intolerancia, incitación al
odio, entre otros. Pero esto no es un
problema atinente a solo a países en
vías de desarrollo, esto constituye un
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218
problema mundial fácilmente
constatable ante el entorno de la
globalización, donde la
desintegración de los mercados, la
inamovilidad de capitales, y el
detrimento en los flujos de inversión
alrededor del mundo han sido
promovidos por un virus que ha
transformado la historia mundial en
un antes y un después, otorgando a
este año 2020 una connotación
especial dentro de la historia de la
humanidad.
Esto coloca a los políticos y
empresarios quienes representan
arquetipos en la estructura de Estado
y mercado más allá, de las meras
implicaciones sociales y económicas,
el reto de la sustentabilidad como un
asunto de supervivencia en la
transición a la nueva normalidad, por
ello se le asigna un carácter
geopolítico y eco político que nos
conduce a la realidad actual, muy
lejos de la seudo neutralidad
ambiental, lo cual nos lleva a realizar
una reflexión profunda de la situación
para poder aportar las decisiones
más acertadas en base al
pensamiento complejo como una
herramienta estratégica para visionar
la sustentabilidad de las praxis
gerenciales de los líderes en esta
nueva normalidad. Creando nuevos
modelos económicos que permitan la
superación y cambios de un contexto
social mediante la conjunción del
pensamiento científico y humanístico,
formando un lazo entre resultados y
el bienestar común.
Bajo estas reflexiones,
concluimos que los sistemas macros
direccionados por los grandes
gerentes de una nación, serán
acertados y eficientes cuando sean
capaces de implementar acciones
que puedan ser acatados por cada
uno de los habitantes de un territorio
geográfico sobre las bases
ecológicas, de diversidad cultural y
participación social que produzcan y
permitan a cada uno de los
habitantes de este mundo apropiarse
de la situación colectiva, con la cuota
de responsabilidad en el
mejoramiento de su calidad de vida
salvaguardando la de las
generaciones futuras.
También se evidencia en las
políticas públicas implementadas por
AÑO 2021 N° 2 GERENTIA
219
un gobierno en búsqueda de generar
medidas que permitan apoyar a las
empresas y a la población, para
asegurar la continuidad de las
respuestas económicas que
sostienen una nación. En este
sentido, es importante destacar que
la nueva normalidad constituye un
nuevo orden fácilmente constatable
ante la globalización, donde la
integración rápida de los mercados, la
movilidad de capitales, y aumentos
de los flujos de inversión en todos los
países puedan ser activados
nuevamente, en base a nuevos
modelos gerenciales.
Finalmente, los líderes deben
interpretar los diversos escenarios en
el que se tienen que reinventar para
lograr una solución en esta situación
excepcional mientras el nudo critico
se desata, en el que se hace
necesario una praxis gerencial
sustentable que será aprovechado
por las generaciones futuras, al surgir
en estos tiempos nuevos postulados
en las distintas áreas del
conocimiento humano que permitirán
la reconstrucción del mundo y que
ayudaran a convertir las limitaciones
que ahora vivimos en fortalezas
sociales.
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