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acotar que, en el año 1972, la
Organización de las Naciones Unidas
(ONU) celebró la Conferencia sobre
el Medio Humano en Estocolmo,
representando el punto de partida
para una serie de eventos
ambientales que se fueron
desarrollando considerando las
situaciones adversas al ambiente
causadas por el hombre y el
desarrollo económico propiamente
dicho.
Desde estas argumentaciones, es
preciso agregar que, la comisión
antes mencionada, estimó que la
humanidad tiene la capacidad para
lograr un Desarrollo Sustentable, al
que definió como aquel que garantiza
las necesidades del presente sin
comprometer las posibilidades de las
generaciones futuras para satisfacer
sus propias insuficiencias, brindando
la posibilidad de plantear un nuevo
modelo postmodernista que involucre
los aspectos económicos, sociales y
ambientales, de manera equilibrada.
Desde estas consideraciones, esta
problemática recorre todo el planeta,
donde este escenario está latente,
reportando problemas de diferente
índole, los cuales según Ferrer
(2004),citado en Martínez (2008) “son
consecuencia de un incorrecto
comportamiento humano” (p. 14),
donde el crecimiento desmedido de la
población humana y el uso irracional
de los recursos del ambiente ha
provocado un desequilibrio en el
mismo, presentando la población en
general déficit de conductas y
prácticas ecológicas saludables que
contribuyan a un desarrollo
económico de la nación con la
condición de preservar el ambiente.
En un sentido más amplio,
ubicándonos en el ámbito gerencial,
el termino sustentabilidad, lleva
consigo la incorporación de prácticas
empresariales basadas en valores
éticos, respeto hacia los ciudadanos y
su entorno. Por otra parte, la
responsabilidad del gerente en
relación a la aplicación y
cumplimiento de esas prácticas
resulta complicado porque en general
consiste en construir una cultura
corporativa, centrada en el desarrollo
de procedimientos cónsonos con el
ambiente, lo que genera valor
agregado para sus socios, aliados