
274
Nacional de Control Fiscal (2010), el
cual señala:
“El Sistema Nacional de Control
Fiscal tiene como objetivo fortalecer
la capacidad del Estado para ejecutar
eficazmente su función de gobierno,
lograr la transparencia y la eficiencia
en el manejo de los recursos del
sector público y establecer la
responsabilidad por la comisión de
irregularidades relacionadas con la
gestión de las entidades aludidas en
el artículo 9, numerales 1 al 11, de
esta Ley”.
Tal como lo afirma Otero (2011),
el Sistema Nacional de Control Fiscal
pretende ser un sistema integral e
integrado en donde el control interno
y externo estén debidamente
coordinados y se armonicen para
coadyuvar al logro de una efectiva,
eficiente y económica administración
del patrimonio público, así contribuir a
mejorar la calidad de vida del
ciudadano, a través de la
implementación de mecanismos de
seguimiento de control a la ejecución
de la planificación y a la
presupuestaria, simultáneamente a la
actividad del administrador, siguiendo
rutas paralelas que permitan el
control así como la auditoría de
gestión.
En el mismo orden de ideas,
afirma López (2003), que los
instrumentos legales en los cuales se
apoya el Sistema Nacional de Control
Fiscal, se identifican en las políticas,
leyes, reglamentos, normas,
procedimientos e instructivos, que
deben ser adoptados eficientemente
para: 1) Salvaguardar los recursos de
los entes sujetos a las leyes; 2)
Verificar la exactitud y veracidad de
su información financiera y
administrativa; 3) Promover la
eficiencia, economía y calidad de sus
operaciones; 4) Lograr el
cumplimiento de su misión, objetivos
y metas, y 5) Desarrollar el potencial
humano, en el resguardo de los
recursos económicos y los materiales
destinados al ejercicio del control.
Por consiguiente, la función
contralora, evaluativa y prospectiva
del control fiscal, señala su
realización bajo criterios gerenciales,
administrativos y contables, con el fin
de asegurar su desarrollo sistémico,
auditable y discutible, de manera