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presentes, numerables o no, como
computadores, maquinarias y
equipos, vehículos, ni tampoco un
marco imaginario que pueda ser
representado para que así, se
agregue a la sumatoria de lo que está
presente, éste se manifiesta y es
más real que lo palpable y
perceptible a lo que creemos estar
habituados. La organización, está
inmersa en un conjunto de factores
ambientales, estratégicos,
tecnológicos y de integración, que
hacen posible y obligante que el
gerente pueda configurar una
realidad actual, afectiva, concreta y
presente.
He aquí el fundamento de la
acción gerencial, en pensar el
sentido de su pensamiento, porque
al estar presente, siempre dentro de
ese mundo y al abrírsele ante sí,
todas las cosas dentro de este,
adquieren permanencia, prisa,
lejanía, proximidad, amplitud y
angostura. Un gerente puede tener
la creencia, de si la compañía con la
cual trabaja puede reenfocar su
negocio central, sin tomar en
consideración la afectación de la
realidad actual y concreta, ello
puede derivar en serias
consecuencias, que pueden
provocar un quiebre y con ello una
caída.
Porque este hecho de
formularse el gerente aeroportuario
venezolano la interrogante sobre el
ser, e inmediatamente hacerse eco
de una respuesta que no lo es,
revela una debilidad, para no decir
un error, y he allí donde pudiéramos
encontrar esa falta de profundidad en
el camino del pensar como reflexión
filosófica en cuanto a nuestro
pensamiento. Se ha tomado la vía
de la historia del pensamiento
gerencial, a través de la amplia y
diversa gama de fuentes, entre ellas,
la obra literaria y, que a tal efecto
hemos recurrido en toda la práctica
gerencial en Venezuela, dejando de
lado lo más relevante, la ontología
del pensamiento gerencial como su
base filosófica.
Quizás, ha sido aquí, y al dejar
de mirar al interior de su propio ser
donde ha estribado el asunto
referente, al tratamiento que le
hemos dado a lo que se ha
considerado como pensamiento
gerencial aeroportuario del