decisiones y a una formación
permanente. Los factores que inciden
en este cambio son múltiples: el
aumento de los años de escolaridad
obligatoria, la irrupción de los medios
de comunicación de masas, los
cambios en los regímenes políticos, la
acelerada evolución social, el
vertiginoso cambio tecnológico y por
último, la influencia de multitud de
corrientes pedagógicas. El papel del
profesor como trasmisor del
conocimiento que monopoliza ha
quedado obsoleto en el mundo actual.
El nuevo profesorado debe tener
capacidad de actuación autónoma e
intentar crearla también en sus
estudiantes. Necesita una gran
capacidad de adaptación, pues el
desarrollo cotidiano de la enseñanza
se encuentra afectado por múltiples
componentes sociológicos,
psicológicos, tecnológicos y
biológicos, sobre todo a los que a la
dinámica del aula se refiere. En la
formación de los nuevos docentes
debe incluirse el conocimiento de las
teorías existentes sobre el aprendizaje
y al mismo tiempo, se les tiene que
preparar para estar abiertos al diálogo,
al contraste de ideas para la reflexión
sobre la acción. La investigación debe
formar parte de su práctica, la
evaluación formativa tiene que guiar el
diseño y la finalidad de su acción.
Aunque no están aún claros los
limites o la definición de la profesión
docente se vislumbra un nuevo papel
del profesional de la educación. El
docente será orientador, mediador,
estimulador, motivador del desarrollo
personal y social de su alumnado, al
tiempo que funge como
diagnosticador de situaciones, es
especialista en recursos y medios;
pero, por encima de todo, debe ser
aquel amigo experto y confidente,
crítico que ayuda al alumnado a
clarificar su futuro, a desarrollar sus
valores y a promover sus relaciones
sociales.
Según Casilla (2003), el docente
es un mediador no de manera
declarativa, de hecho debe asumir el
reto de involucrarse en la construcción
del conocimiento en el aula. Lo
importante no es necesariamente
cuanto se sabe, pero que ello
descanse en una plataforma teórica
conceptual, psicológica y filosófica