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Autora: Zambrano, Marilyn
marilynviviana@hotmail.com, marilyn@ula.ve
RESUMEN
El presente artículo muestra indagaciones y
reflexiones sobre el desempeño y rol del docente
universitario en el área de la matemática y su
proceso transformador en la praxis pedagógica,
entendiendo que se necesita un docente crítico
reflexivo que permita la materialización de
avances tecnológicos y científicos en su área de
estudio en esta sociedad compleja. De esta
manera, debe estar abierto a cambios constantes que se manifiestan en una
sociedad líquida, que es cambiante y transformadora, de la cual la educación
matemática y su praxis no se escapan a los procesos de cambio que conducen a la
innovación curricular.
PALABRAS CLAVE:
Innovación curricular,
praxis pedagógica,
docente de matemática,
universidad.
LA PRAXIS PEDAGÓGICA Y EL DOCENTE
DE MATEMÁTICA EN LA INNOVACIÓN
CURRICULAR UNIVERSITARIA
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THE PEDAGOGICAL PRAXIS AND MATHEMATICS TEACHER IN
UNIVERSITY CURRICULAR INNOVATION
Author: Zambrano, Marilyn
marilynviviana@hotmail.com, marilyn@ula.ve
ABSTRACT
This article shows inquiries and reflections on the performance and role of the
university professor in the area of mathematics and its transformative process in
pedagogical practice, understanding that a critical - reflective teacher is needed that
allows the materialization of technological and scientific advances in his area of
study in this complex society. In this way, it must be open to constant changes that
manifest themselves in a liquid society, which is changing and transformative, from
which mathematical education and its praxis do not escape the processes of change
that lead to curricular innovation.
Keyword. Curricular innovation, pedagogical praxis, math teacher, university.
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AÑO 2020 N° 2 SCIENTIARUM
INTRODUCCIÓN
“Solo los fracasos de las
prácticas, llevan a la reflexión
sobre ellas,
entonces: nace la praxis”
Vasco (2000).
Los distintos escenarios
socioculturales donde interactúan
profesionales como médicos,
abogados, psilogos, sociólogos,
antropólogos y educadores, la
incertidumbre y el cambio suelen ser
los principales indicadores que
refieren a una sociedad compleja,
signada por la constante búsqueda del
aprendizaje, la práctica asertiva del
diálogo, la configuración de espacios
para la práctica de la democracia y
configuración prospectiva de los
valores esenciales de convivencia.
Ante tales circunstancias y retos, la
figura del docente como crítico-
reflexivo y transformador de las
realidades, toma corpus propio para
erigirse como actividad intelectiva
garante del desarrollo eficaz de las
competencias globales de los
profesionales cometido del que, los
docentes universitarios de matemática
no están exentos.
Desde luego, la sociedad del
siglo XXI impone la necesidad de
analizarla desde la complejidad en
especial, porque en ella interactúan
diversos hacedores de ciencia entre
cuyos compromisos esenciales
subyacen promover los procesos de
innovación en el sentido que
constituyen un prerrequisito
determinante en la materialización de
los avances científico-tecnológicos
demandados por la sociedad, para
avanzar a nuevas estructuras de
conocimiento científico y por ende,
resolver problemas prácticos de la
cotidianidad. Sobre este contexto
generativo, merece indicarse que las
universidades venezolanas, como
instituciones encargadas de formar a
las nuevas generaciones enfrentan el
reto de hacer procesos de innovación
curricular para así, hacer más
pertinente la formación de los
profesionales quienes tendrán el
compromiso de intervenir
sustancialmente en la sociedad.
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AÑO 2020 N° 2 SCIENTIARUM
REFLEXIONES SOBRE LA PRAXIS
PEDAGÓGICA, INNOVACIÓN
CURRICULAR Y EDUCACIÓN
MATEMÁTICA
Desde el sistema educativo
venezolano las universidades como
centros responsables de la
socioformación, están llamadas a
impulsar acciones conducentes al
desarrollo del país, siendo uno de los
principales desafíos el crecimiento
humanístico-científico, económico,
sociocultural y político de la nación, de
manera que, debe consolidar
propósitos extrínsecos e intrínsecos,
que respondan al Estado, el cual
espera apremiantemente a sus
necesidades pero, para que esto
suceda debe controlar y cumplir con
los objetivos que definen la dinámica
interna en constante evolución. En
consecuencia, las universidades son
contextos complejos, cuyas múltiples
y entramadas relaciones se producen
para planificar, organizar, controlar,
dirigir y evaluar constantemente todos
y cada uno de los procesos por ésta
desarrollados.
Con base en lo anterior, podría
decirse que en los espacios
universitarios destinados a la crítica
socioformación del talento humano
deriva entre sus principales
actividades, la interacción dialéctica
docente- alumno, siendo este el eje
principal en torno al cual gira todo el
proceso académico y administrativo
de esta institución. En consecuencia,
en la dinámica de estos actores
socioeducativos, se configuran los
procesos de enseñanza, aprendizaje y
evaluación. A tal efecto, resulta
importante estudiar en el ámbito
educativo universitario los procesos
que desarrollan docentes y
estudiantes para garantizar la calidad
de la educación y claro está, el
cumplimiento de metas que permitan
el desarrollo sustantivo del país.
Los procesos mediacionales que
se desarrollan con la intención de
perfilar al nuevo profesional de la
nación, merecen no solo ser
repensados sino reconocidos como
importantes para garantizar el avance
a la vida futura, pero con mayores
posibilidades de éxito y, para que este
ocurra eficientemente, intervienen
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AÑO 2020 N° 2 SCIENTIARUM
factores que lo definen y a su vez lo
influyen. Dentro de los elementos que
configuran la compleja cotidianidad en
los escenarios universitarios
venezolanos destaca el currículo real,
como expresión que amalgama tanto
los contenidos formales como
aquellos de carácter sociocultural,
puede ser probable que algunos
piensen que se trata solo de un
documento prescrito, pero este define
los enfoques, contenidos, procesos y
las actuaciones que se dinamizan en
la educación universitaria, sin tomar
en cuenta aún aprendizajes no
intencionados, es decir, que no están
escritos pero que de todas formas
ocurren de modo experiencial (Díaz,
2012; Stenhouse, 2010, p.64).
Por su parte, en la universidad
destaca la presencia del docente
quien ejerciendo sus competencias
profesionales tiene el elevado
compromiso de diseñar, hacer
seguimiento a la implementación,
evaluar e innovar el currículo de
manera constante y con apoyo de una
racionalidad crítica que permanece
conteste a las exigencias, avatares de
la sociedad. Si bien es cierto que
muchas decisiones del aprendizaje no
dependen de él, otras muy
importantes si están sujetas a criterio,
es decir, difícilmente, el docente
puede modificar contenidos
establecidos, pero si puede decidir
cómo será el proceso para que se
cumpla verdaderamente el
aprendizaje, es decir, enfrenta el reto
de hacer innovación curricular.
De conformidad con lo antes
indicado, emergen dos factores
importantes en dicho proceso, primero
refiere al currículo y, el segundo a la
praxis pedagógica, ya que Gimeno
(2011) indica que, si el currículo es un
puente entre la teoría y la acción, entre
intenciones o proyectos y realidad, es
preciso analizar la estructura de la
práctica donde queda plasmado. Así,
una práctica que responde no sólo a
las exigencias curriculares, sin duda
alguna, sino que también está
profundamente enraizada en unas
coordenadas previas a cualquier
currículo e intención del profesor.
Entonces, el profesor se sitúa como un
agente del currículo responsable de
ejercer desde su autonomía,
actividades intelectivas encaminadas
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a aproximar el currículo a las
exigencias de la colectividad,
necesidades socioformativas de los
alumnos a su cargo.
Desde luego, sobre el profesor
universitario recaen múltiples retos y
compromisos que dependen en gran
medida de práctica cotidiana de la
praxis pedagógica que éste asuma,
ejecute y revise con determinación
pues aparte de configurar en los
alumnos, las competencias que les
permitirán insertarse al ámbito laboral
y socioproductivo de la nación,
también pueden impactar en los
avances humanístico-científicos que
precisa la sociedad para elevar las
condiciones de vida, disfrutar de
espacios para vivir armónicamente en
comunidad y el reconocimiento de
reflexión como actividad determinante
en sustentabilidad de la especie.
Con lo anterior, se reitera la
necesidad de vincular en condiciones
reales de los escenarios
universitarios, la praxis con los
procesos de innovación curricular
cuya alcance no quede meramente
circunscrito al binomio docente-
alumno, sino que a partir de la
presencia de los nuevos talentos
generacionales, como egresados
trascienda a las esferas
socioculturales del colectivo común
enriqueciéndolo con nuevas formas de
comprender la realidad, leer las
implicaciones del accionar humano,
intervenir a favor de los cambios que
serán garantía de las
transformaciones esperadas por
todos. En efecto, resulta pertinente
repensar los planteamientos de
Chacón (2017) cuando asevera que:
La acción pedagógica del
docente universitario debe
trascender el espacio
universitario, derruir el
carácter técnico científico,
para encontrar su sentido
en el análisis y reflexión
sobre lo que acontece en
los espacios escolares y
extraescolares. En
consecuencia, desde
actividades pedagógicas
transcomplejas como la
investigacn y la reflexión
se pueden encontrar vías
para lograrlo, por cuanto
posibilita la formación de
docentes reflexivos y
autónomos conscientes de
su responsabilidad con el
desarrollo integral de los
alumnos que asisten a los
de formación. Docentes
cuyo ser, saber y saber
hacer, contribuyan con la
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construcción de
aprendizajes para la vida y
a su vez, participen en las
sucesivas innovaciones
transformaciones de los
distintos escenarios
sociales, culturales,
edutecnológicos que
satisfagan las exigencias
sociocomunitarias (p.9).
En consecuencia, el
ejercicio cotidiano de los
profesores universitarios debería
caracterizarse por el desarrollo
cotidiano de la praxis cuyas
beneficios redunden en el logro
pertinente de profesionales tal
sentido, la formación de
profesionales de la enseñanza
debería estar orientada a la
consolidación de profesores
independientes, emancipados,
críticos, reflexivos, conscientes
de la importancia que tiene auto-
revisar su accionar a fin de tomar
sabias decisiones y
desenvolverse sin problema en
la inmediatez de la complejidad e
incertidumbre impuesta por el
contexto histórico social de cada
momento. Estas realizaciones
apuntan a hacer más asertivas
las relaciones interpersonales de
los distintos actores
socioeducativos pues, no
emergen de la nada, sino que
derivan de los modos
particulares como se vive y
comparten las distintas
racionalidades al interior del
colectivo común.
En este orden de ideas,
todo cuanto sucede en una
espacio y tiempo social
especifico es el resultado de la
interacción humana siendo ésta
la concreción más inmediata del
lenguaje, la cultura, ciencia y
tecnología pues así, alude la
precita autora que no solo el
pensamiento sino también la
acción, se conjugan en una
manera más o menos definida de
la praxis y que sin duda alguna,
“…orienta las actividades de los
ciudadanos, de allí la importancia
de ayudar a cada uno a
desarrollar al máximo su
capacidad para pensar y
construir un futuro mejor”.
Chacón (p.9). Lo cual, significa
que teleológica y onto-
epistemológicamente la
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educación del presente siglo está
llamada a cometer el objetivo
esencial de formar individuos
que sean capaces de vivir,
trabajar, reflexionar y convivir
consustanciados en la práctica
de los valores y la squeda
constante de nuevas formas para
construir, validar el conocimiento
logrando así, ponerlo al servicio
de la sociedad.
Así pues, en la actual
complejidad educativa puede
hacer aportes significativos a
partir del desarrollo diario de la
praxis pedagógica y en la que la
vincule con los procesos de
innovación curricular
desarrollando contenidos
contextualizados y globalizados
garantes de fortalecer las
necesidades cognitivas,
afectivos y procesuales del
alumnado pero utilizando como
principal estrategia el
pensamiento crítico- reflexivo
cuya racionalidad
problematizadora, suscite
conflictos cognitivos logrando
encontrar soluciones a partir de
interacciones dialógicas. En
definitiva, se trata de un
educador cuyas competencias le
generen al alumno la necesidad
de cumplir procesos, cuyos
cometidos sean tendentes a
descubrir, cuestionar y
comprender la realidad para así,
y ayudar a transformarla en
función del sentido común.
CONSIDERACIONES FINALES
Al interior de una sociedad cada
vez más polémica, exigente y
cambiante, la presencia del profesor
universitario se hace urgente pero esto
supone resignificar el cumplimiento
cabal, pertinente y contextualizado de
sus funciones pues de éste, depende
en gran parte la manera como se
incorporarán a participar activamente
las nuevas generaciones en la misión
compartida de abrir nuevos espacios
tendentes a la construcción y sucesiva
innovación de la cultura, ciencia ,
tecnología como cometido concreto de
un género humano que, busca
incansablemente asegurar la calidad
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de vida, el desarrollo sustentable,
sostenible. Este desafío, supone que el
docente universitario sea un agente
reflexivo, practico de la praxis en su
diario accionar para materializar las
transformaciones que le exige la
comunidad.
Ante estas consideraciones, la
praxis como concreción inmediata del
pensamiento cítrico-reflexivo, demanda
el desarrollo de competencias cuyas
habilidades intersubjetivas en cada
educador le permitan leer claramente la
realidad que le circunda logrando un
diagnóstico situado de aquellos
problemas que polémicamente afectan
todas las actividades cotidianas de su
mismidad y del colectivo de cuyas
racionalidades derivan desafíos,
dilemas, imaginarios que confluyen en
el propia arquetipo y estructura del
pensamiento que a su vez, da paso
dialéctico a nuevos pensamientos. Por
esta razón, resulta importante
profundizar en un proceso indagatorio
que permita la comprensión de las
concepciones que tienen los docentes
de matemática respecto a la praxis
pedagógica en los términos:
conceptualización, desarrollo y utilidad.
En igual sentido, cuando los
profesores actuando como
profesionales reflexivos, dan el debido
valor, reconocimiento a la praxis
pedagógica auto-aplicándola para así,
contribuir con la transformación
sustantiva de educación, conformación
de nuevos tejidos sociales y, solución
admisible a muchos de los problemas
que afectan a la sociedad porque
según Hargreaves (2006):
De todos los trabajos que
son o aspiran a ser
profesiones, sólo el de la
enseñanza se espera que
cree las habilidades
humanas y las
capacidades que
permitirán a los individuos
y a las organizaciones
sobrevivir y tener éxito en
la sociedad del
conocimiento de hoy. De
los profesores, más que de
ningún otro, se espera que
construyan comunidades
de aprendizaje, creen la
sociedad del conocimiento
y desarrollen las
capacidades para la
innovación, la flexibilidad,
la reflexión de su propia
acción y el compromiso
con el cambio que son
esenciales para la
prosperidad... (p.69).
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Lo ya descrito, tiene dentro de una
de sus primigenias la demanda de la
sociedad sentida y sostenida que a lo
largo del tiempo hace a los profesores
universitarios quienes, como
formadores del talento humano
responsable de participar en las
transformaciones del contextos
histórico social, lo sitúan frente al
recursivo y cíclico reto de estar
calificado con habilidades cuyas
destrezas incidan favorablemente en la
solución de los problemas concretos en
la actualidad y que, tras desempeñarse
en una inmediatez líquida permanece
susceptible de ser cuestionado y
evaluado frente a la capacidad de
respuesta que tenga respecto a la
sublime configuración de un ser
humano que sepa conocer, hacer,
convivir en la máxima expresión de la
totalidad del ser humano. Impera así, la
necesidad de un docente capaz de
investigar, comprender, justipreciar y
tomar decisiones, sobre su acción
pedagógica particular.
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Trabajo de Ascenso a la categoría
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Venezuela. Departamento de
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Díaz Q, V. (2012). Práctica
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Formación Docente. Táchira.
Venezuela: Ed: Litoformas
Gimeno, S, J. (2011). El Curriuclum:
una Reflexión Sobre la Práctica.
Madrid. España. Ed: Morata.
Hargreaves, A. (2006). Teaching in
the knowledge society.
Maidenhead: Open University Press
en la Revista de Educación 339
Asesoramiento y apoyo comunitario
para la mejora de la educación.
Eneroabril 2009.
Stenhouse, L. (2010). Investigación y
Desarrollo del Curriculum.
Madrid. España. Ed: Morata.
Vasco, E. (2000). Algunas
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la Didáctica. Bogotá. Colombia.
Ed: COR
PRODIC