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AÑO 2020 N° 3 SCIENTIARUM
Autor: Carlos Mejías
elrepugnante@hotmail.com
RESUMEN
Las instituciones universitarias tienen el desafío de
gestionar el conocimiento de un modo distinto en la
actualidad, que supone el tránsito del paradigma de la
simplicidad al paradigma de la complejidad coherente
con el pensamiento de la sociedad contemporánea.
Ante lo cual, deben redimensionar sus procesos para
dar réplicas que accedan orientar su cosmología en
un modelo abierto, enfilado hacia una nueva
arquitectura epistemológica y ontológica para avanzar hacia la construcción de un
lenguaje interdisciplinario y sistémico. De allí que el docente, debe estar
equidistante en un conglomerado de estrategias en su praxis investigativa. A tal
efecto, una formación cuántica, se entrevé como una posibilidad para crear
cambios, porque aun cuando el conocimiento es fruto de la experiencia social,
nunca se es consciente de todos los acontecimientos simultáneos, porque la
percepción actúa a modo de barrera. Con la teoría cuántica, sin embargo, se
empieza a entender que la realidad que observamos no tiene fronteras. Sólo existen
probabilidades que propician la construcción de nuevas realidades, se trata pues de
generar distintas visiones del contexto, para que los estudiantes sean seres
humanos sistémicos, creativos, innovadores, ante una multiplicidad de hechos que
surgen en plena sociedad contemporánea, la cual experimenta gran conexión, y
para dar soluciones, no se debe dar nada por cierto.
SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA:
¿HACIA UNA FORMACIÓN
CUÁNTICA?
PALABRAS CLAVE:
Formación Cuántica,
Praxis Docente, Sociedad
Contemporánea.
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CONTEMPORARY SOCIETY: TOWARDS A QUANTUM FORMATION?
Author: Carlos Mejías
elrepugnante@hotmail.com
ABSTRACT
University institutions have the challenge of managing knowledge in a different way
today, which involves the transition from the simplicity paradigm to the complexity
paradigm consistent with the thinking of contemporary society. Therefore, they must
resize their processes to give replicas that agree to orient their cosmology in
architecture to move towards the construction of an interdisciplinary and systemic
language. Hence, the teacher must be equidistant in a conglomerate of strategies in
his research praxis. For this purpose, a quantum formation is seen as a possibility
to create changes, because even when knowledge is the result of social experience,
one is never aware of all simultaneous events, because perception acts as a barrier.
With quantum theory, however, we begin to understand that the reality we observe
has no borders. There are only probabilities that favor the construction of new
realities, it is therefore to generate different visions of the context, so that students
are systemic, creative, innovative human beings, before a multiplicity of events that
arise in the contemporary society, which experiences great connection, and to give
solutions, nothing must be taken for granted.
Key words: Quantum Formation, Teaching Praxis, Contemporary Society.
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AÑO 2020 N° 3 SCIENTIARUM
INTRODUCTORIO
En la vida universitaria se
abren tiempos de redefiniciones en
todos los sentidos. Hoy es de
trascendental importancia para una
formación superior aprovisionar un
tejido conjuntivo capaz de unir las
fuentes de generación de
conocimientos con los nuevos
trabajos, las novedosas formas de
producción y con los versátiles
parámetros de un mundo cultural
globalizado en el que semás difícil
para cada sociedad mantener su
propia identidad, pero que al mismo
tiempo exige de los docentes
universitarios imprimirle
contextualidad y universalidad a la
luz del conocimiento dinámico y
cambiante del presente siglo en
procura, ilustrando a Ortega y
Gasset, convertir el saber instituido
en poder social, misión
axiomáticamente ligada a la
transcendencia social de los
docentes universitarios
comprometidos con un proyecto de
organización de significado para
todos.
Una institución consagrada a
consumar su papel sociohistórico de
generar cambios en la gestión del
conocimiento y reflexionar sobre su
verdadera misión educativa de
amplia pertinencia social,
generadora de saberes
transdisciplinarios, capaz de
incorporar y crear variados
escenarios, sin distanciarse de la
esencia humana; todo lo contrario,
acercarse sensiblemente a lo
humano para redescubrir su razón
de ser, su identidad y compromiso
social. En esta mirada introspectiva
intenta llegar a sus fuentes buscando
estrategias para cumplir aquello que
le es propio, que puede sintetizarse
en el lucido gozo de buscar la verdad
universal a través de la
investigación, compartirla en
procesos de enseñanza aprendizaje
y de comunicarla traducida en
potencia de acto de servicio y utilidad
del conocimiento para la sociedad.
Sobre la base de lo expuesto,
uno de los aspectos esenciales de
toda institución universitaria, es la
actuación de sus docentes a las
nuevas exigencias que demanda
este siglo. Ello implica de acuerdo a
Reyes (2008), que en los esquemas
del docente se consideran los
siguientes aspectos: el preámbulo
para la enseñanza, disposición de
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contenido en función del estudiante,
ubicación de un ambiente ideal para
el aprendizaje del estudiante,
enseñanza para el aprendizaje de
los estudiantes y profesionalismo del
docente; así los patrones del rol
docente son necesarios para
optimizar su enseñanza y alcanzar
que los educandos aprendan y
argumenten a las expectativas
educacionales.
Se deduce que ahora la praxis
investigativa docente universitaria es
necesaria, porque está asociada a la
búsqueda de una mayor y mejor
calidad de desenvolvimiento en el
recinto universitario y según
González (2009), manifiesta que el
docente universitario en su
desempeño profesional, se erige en
el mentor de las transformaciones
universitarias, porque
irremediablemente deberá tener una
nueva visión de la educación
universitaria, que acopla la
universidad del proceso de
enseñanza-aprendizaje, con la
exigencia de dar respuestas a los
desafíos que deberán enfrentar
semejantes instituciones, con una
mayor pertinencia y calidad en el
ejercicio descrito, lo cual exterioriza
generación de conocimientos con
sus estudiantes y además
manifestando sus competencias
innatas como docente universitario.
Estas circunspecciones dejan
al descubierto la necesidad en la
Universidad de asumir los retos e
incertidumbres que atañen a sus
docentes para imbuir y madurar
sobre un nuevo paradigma en su
formación, para desenvolverse
adecuadamente en esta sociedad
contemporánea, se vislumbra una
formación cuántica, la cual augura
una visión transdisciplinaria y
multidimensional, para florecer como
actores de reformadoras
conversiones desde la teoría
cuántica, cuya dirección emplaza
entender que la realidad que
observamos ni está dividida, ni es
previsible. El universo visto desde la
teoría cuántica no tiene fronteras, ni
se puede medir con exactitud cómo
va a conducirse.
Se trata de apoyar a una
alineación investigativa de un sujeto
transformador de mismo y, luego,
de la sociedad, en el contexto de un
círculo virtuoso de redes de
conocimientos transdisciplinares, al
lograr que la sociedad y el ser
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humano pasen de una visión
disciplinaria, reduccionista, lineal,
determinista y tradicional, a una
nueva cosmovisión
multidimensional, dinámica, abierta
e integradora, para el surgimiento de
nuevas categorías conceptuales.
DESARROLLO ARGUMENTATIVO
La sociedad contemporánea,
envuelta en una red precipitada de
cambios multidimensionales y
multicausales, ha variado el
pensamiento del mundo sobre el
trazado de las cosas, así como
condiciones y manera de
entenderlas como emprenderlas.
Esta conversión viene suscitando
menoscabo en muchos paradigmas
instalados, análogos con el
conocimiento y la verdad, a la vez
que ha favorecido el comienzo o
reforma de otros. Cada día, se
aprecia en el hombre su
desasosiego por interpretar el
mundo, y en ningún tiempo, como
hasta ahora, había estado tan
consciente sobre la trivialidad de su
conocimiento en comparación con la
excelsitud de la realidad por develar.
En torno a esto, esa
profundidad del proceso social que
tiene lugar actualmente, constriñe a
reformular preguntas esenciales
sobre el fin de la educación, para
todos los que asumen
responsabilidad de formar nuevas
generaciones, la concepción hombre
y sociedad que ansiamos transmitir
(Tedesco, 1995). En este sentido,
resulta interesante conocer que, en
un mundo caracterizado por el
inquebrantable desafío, la
Universidad está llamada a
reinventarse para responder a
nuevas realidades, de esta manera
contribuir a la transformación social,
prominencia la calidad de vida de la
ciudadanía, a como la formación
profesionales integrales, a través de
los cuales se concrete un rumbo
distinto en la forma pensar y actuar
en un contexto ávido nuevas
alternativas o formas de interpretar el
contexto.
Barbero (2007), refiere: “Nos
enfrentamos así a otro cambio
mucho más radical, consistente en
los nuevos modos de producción del
conocimiento y más concretamente
a las nuevas relaciones entre lo
sensible y lo inteligible” (p.215). Es
decir, el contexto se ve expresado
como un movimiento desenfrenado
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del conocimiento e investigación,
para lo cual se hace necesario una
mirada macro y microscópica de la
realidad, que implica una visión
desde la teoría cuántica o más
dilatada, donde la Universidad debe
certificar un acoplamiento con las
nuevas perspectivas que vienen
aconteciendo, así como encontrar
novedosas y variadas alternativas de
inclinación sistémica, para un
desarrollo persistente en procesos
metacognitivos, que permita
fortalecer las estructuras sociales de
carácter global, como marco
referencial de las realidades locales.
Por su parte, Lita (2007),
agrega que se han generado
situaciones emergentes de vida que
exigen al hombre perfeccionar el
desarrollo de todas las
potencialidades biopsicosocio
espirituales de su naturaleza
humana, conquistando nuevos
conocimientos, para descender en
sociedad como alentador de la
nueva dinámica social y no como
sujeto pasivo, afectado por tales
cambios. De esta forma, concierne a
la Universidad armonizar un pináculo
de ilustraciones para que sus
docentes alcancen una formación
con perspectivas distintas, que se
consideran precisas adquirir en esta
sociedad contemporánea, para
entender y enfrentar
pertinentemente la totalidad del
contexto emergente que viene
gestándose
Este panorama antes descrito,
debe estimular en el docente-
investigador de la Universidad un
compromiso para hacer el
despliegue de una serie de vivencias
e interacciones en su praxis, las
cuales se van añadiendo a su
formación, así mismo las examina y
valida en la medida en que pueda
socializar ese conocimiento en la
institución, bien sea con sus pares y
estudiantes que les corresponde
asesorar, con las nuevas formas de
ver y entender el mundo, siendo
posible argumentar que los
fenómenos complejos
característicos de esta era
contemporánea pueden ser
afrontados desde distintas
perspectivas que atiendan el
entramado de relaciones y
dificultades que los caracterizan,
porque todo apunta a la importancia
del cambio en el modo de pensar.
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Al mismo tiempo, la
Universidad en esta sociedad
contemporánea, pasa a descargar
un relevante rol social, toda vez que
debe vincularse, tanto con los
cambios científicos como con las
necesidades sociales, lo cual
amerita una revisión dentro de su
pensum de estudios para ajustarse a
los cambios, recuperar los valores,
emprender el camino a nuevos
descubrimientos, ya que debe
enfrentarse a tiempos
circunstanciales, complicados,
siendo necesario que los docentes
aborden los mismos con
herramientas o estrategias variadas,
que posibilite la investigación para
encontrar variadas soluciones y el
estudio de los fenómenos en su
totalidad, con distintas perspectivas
o distintos ángulos interpretativos.
Para Morín (2009): “Se trata de
plantarse la dificultad de pensar y
vivir en la búsqueda de soluciones a
los problemas contemporáneos y la
construcción del futuro” (p.18). De
esta manera, al afrontar los distintos
escenarios, los docentes están
emplazados a manejar variadas
configuraciones o circunspecciones
en su formación, para seguir
madurando el proceso investigativo
en distintas disciplinas, desdoblando
en el estudiante mayores
expectativas y críticas. En esta
orientación está apuntada la Teoría
Cuántica, como un nuevo paradigma
de conocimiento, en el que se hayan
comprendidas todas las instancias
sociales, desde las económicas,
políticas, hasta las intelectuales,
donde la indeterminación insta a una
renovada paráfrasis de la visión del
mundo del sujeto que estudia los
distintos fenómenos, desde nuevos
conceptos o categorizaciones.
Reseñando nuevos conceptos,
el físico Wheeler (2000) subrayó:
Participador es el nuevo
concepto irrebatible
ofrecido por la Teoría
cuántica. Derrota el
término observador, de la
teoría clásica, que
designa al hombre que
está seguro detrás de un
grueso cristal protector y
observa lo que acaece a
su alrededor sin participar
en ello. Esto es algo que
no puede hacerse en la
Teoría cuántica (p.66).
En efecto, palabras indicativas
que sugieren la necesidad de
involucrase para dar existencia al
mundo porque vivimos en un
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universo de participación, un acto
todavía más sutil porque se trata de
un observador que participa o se
implica con los problemas o
fenómenos a estudiar, ya que en el
mundo cuántico se describen
fenómenos que se encuentran
simultáneamente en varios lugares a
la vez. Para detallar estos
fenómenos, la Teoría Cuántica
recurre a superposición, siendo una
manera de decir que las cosas o
fenómenos primordiales concurren
en varios estados superpuestos al
mismo tiempo, todo lo cual alimenta
aún más un estado de completa
incertidumbre.
Rodríguez de Rivera (2002),
expresa que, en la Teoría cuántica,
el principio de indeterminación de
Heisenberg (1927), ayudó a sentar
las bases para una nueva
concepción epistemológica en la
ciencia al definirla como:
La nueva epistemología
en la ciencia se engendra
la incertidumbre, el caos,
el desorden, la
indeterminación, el azar,
han sido buenas razones
para que el pensamiento
positivista tradicional
deba reconocer las
críticas que dicen de su
limitación, frente a
aquellos referentes
teóricos novedosos
aportados por sujetos
complejos de la ciencia, la
complejidad en el término
útil que da cuenta de la
inapresabilidad de la
realidad (p.21).
Esto indica, que nos
encontramos en un mundo saturado
de incertidumbre, donde la
Universidad tiene la tarea de
convertirse en un motor para
fomentar importantes cambios que
minimicen las posibilidades de
fracaso o eviten de forma
contundente la debacle de una
sociedad que quiere avanzar y no
verse irreflexiva por propuestas
carcomidas pertenecientes a otras
épocas, distintos intereses que
pudieran alejar a los estudiantes a
una amplificación en dirección con
los nuevos tiempos, porque ante la
incertidumbre surge la creatividad o
imaginación para la solución a
muchos problemas.
En relación a lo anterior, al
examinar las probabilidades en
correspondencia con la Teoría
Cuántica, la formación de los
docentes en esta trayectoria, se
orientaría a una búsqueda más
extremada o imperceptible e
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incesante, generando estrategias
adecuadas ante una realidad
plurivalente y polisémica, que se
desplaza en forma acelerada, la cual
requiere ser estudiada en distintas
visiones.
Para Hawkins y Mlodinow
(2010):
[...] por grandes que sean
nuestras habilidades y
conocimientos no
podremos predecir con
exactitud dónde
aterrizarán. Pero si
repetimos muchas veces
el intento, los datos que
obtengamos reflejarán la
posibilidad de hallarlo en
diversas visiones [...] (p.
84).
A este respecto, cualquier cosa
que se refiera a la realidad es, y
continuará siendo un asunto de
variadas perspectivas, y si el
docente cavila en un instante dado,
que se ha investigado todo, pudiera
ser desacertado. Según la Teoría
cuántica, en nuestro universo nada
está precisado, cada cosa
permanece indeterminada, es de
alguna manera espectral y se
encuentra, exactamente más allá de
nuestro conocimiento, porque en el
mundo cuántico una cosa puede
estar y no estar, o darse varias cosas
a la vez y la búsqueda de verdades
se hace imperceptible, son tiempos
donde la incertidumbre viene
alcanzando dimensiones
imprevisibles ante los avances
científicos, la globalización, entre
otros; es decir no se sabe a ciencia
cierta donde aterrizarán nuestras
habilidades y conocimientos.
Sobre la base de las ideas
expuestas, la universidad como
pródiga y creadora de conocimientos
a gran escala intima que sus
procesos educativos se lleven a
cabo bajo la premisa de la
incertidumbre, para posibilitar mayor
efectividad y calidad. Este hecho
deja en convicción la importancia de
una formación cuántica del docente
universitario en esta sociedad
contemporánea, ya que el mismo
representa una de las piedras
angulares y bastión fundamental en
la consolidación, propósitos y metas
de la educación universitaria.
Sobre este particular aspecto,
Imbernón (2007) indica: “El docente
debe cambiar radicalmente,
convertirse en algo verdaderamente
diferente, adecuado a los cambios
vertiginosos que han sacudido el
siglo XXI” (p.5). Las universidades
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precisan redelinear el rol que debe
desempeñar el docente ante los
actuales escenarios sociales,
caracterizados por las turbulencias
existenciales. Esto debido a que, la
sociedad actual atraviesa una crisis
global nunca antes vista, que se ha
extendido en los distintos estratos de
la sociedad, y en consecuencia la
explicación o la consideración de la
emergencia de un conjunto plural y
diverso de nuevos fenómenos
sociales, demandando nuevas
categorías, dimensiones y
conceptualizaciones, que a la vez
invita a no dar nada por indiscutible.
Se trata, de un docente que
acepte y permita el cambio, propicie
la creatividad, innovación, concilia lo
de ayer, con lo de hoy y el mañana;
y es capaz de asociar lo que está
desunido, concebir la
multidimensionalidad,
multidiversidad de toda realidad
antroposocial, e ir en vías de diseñar
estrategias para abordar lo
irreversible, lo aleatorio, lo
cualitativo y cuantitativo, abierto a
todas las posibilidades.
CONCLUSIONES
Desde una visión del quehacer
del docente universitario, en el
despliegue de su praxis en la actual
sociedad contemporánea, la Teoría
cuántica se sitúa como una
emergencia en su formación, en la
propuesta de una reforma
paradigmática en torno a una
manera de imaginar el hecho
investigativo. Se plantea, en primer
término, una vicisitud en la ontología
del docente hacia recorridos
sistémicos, autorreflexivos,
autocríticos, que lo trasladen al
favorecimiento de un atisbo más
abarcador, integrador y
multidimensional sobre el estudiante
y su rol como asesor o facilitador
entre éstos y el conocimiento, lo cual
constituirá consiguientemente,
cambios significativos en sus
encuentros de saberes.
En la misma dirección, se
examina la idea multidimensional del
docente universitario sobre el
estudiante como un ser inmerso en
la Teoría cuántica, interrelacionado
con su contexto, con necesidades,
no sólo cognoscitivas sino también
socio afectivas, todo lo cual,
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reivindica un cambio en su conducta
y acciones destinadas a conocer,
detectar, atender necesidades de
diversa naturaleza en los estudiantes
y que, por ende, facilite y genere
distintas visiones en el proceso
investigativo.
Se aventura por una propuesta
para allanar el camino en la malla
curricular, alentada en una formación
cuántica del docente universitario,
encaminada al discernimiento de
conocimientos contextualizados y
pertinentes, a través de la edificación
socializada de los mismos para
generar respuestas concretas y
oportunas a las comunidades. Si se
discurre la percepción de los
estudiantes como seres distintos,
con recorrido histórico particular,
cultura y esfera mental disímil,
obviamente, deben considerarse
tales particularidades para llevar a
cabo una planificación asentada en
las necesidades, características,
fortalezas y limitaciones de los
mismos.
En este ensayo, se puede
desbrochar como elemento de gran
valor para el impulso de un andamio
exitoso de los docentes
universitarios, el referido a su
formación cuántica, como postura
que suscitaría en los estudiantes el
interés por el ahondar más el
conocimiento, toda vez que éstos
vean satisfechas sus necesidades
investigando, no dando nada por
cierto, pues se trata de tiempos de
incertidumbre, y eso permite que
germinen muchas posibilidades,
siendo necesario que recurran a la
curiosidad y creatividad. El docente
hace de la innovación en su praxis
investigativa una experiencia, un
disfrute, al plantearse nuevas
maneras de investigar, crea y recrea
diversos espacios para alcanzar los
objetivos, convierte a la creatividad
en un dispositivo perseverante de su
planificación y, continuamente,
esboza nuevos retos a sus
estudiantes con variadas
estrategias, socializantes y
reflexivas.
Asimismo, el docente en esta
sociedad contemporánea, está en la
necesidad permanente de conceder
espacio en su praxis a la autocrítica,
la reflexión, debe asesorar, enseñar
y robustecer a los estudiantes a
aprender por su propia cuenta, a su
ritmo particular, y a desarrollar el arte
de pensar, a construir sus
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conocimientos en conjunto con sus
compañeros, a recrear nuevos
saberes a partir de los conocimientos
preexistentes. Sobre este particular
aspecto, Oviedo y Pastrana (2014)
declaran que “los desafíos actuales
de la sociedad demandan del
docente la demostración de una
competencia profesional real,
asentada en un sólido dominio
científico y en la capacidad de
ejercerla. Como consecuencia de
ello, se percibiría una ruptura del
paradigma de la repetición y
transmisión de conocimientos por
otro basado en las competencias
que se construyen y transforman
(p.20).
Para el docente mejorar e
incursionar en esa práctica, se
estima la formación cuántica, la cual
emplazaría que cualquier realidad es
posible, pero, según sea el
observador-participador sólo se
concreta una, y todo es posible
donde sólo hay una concreción; todo
es posible aunque se concrete sólo
una expresión. El potencial cuántico
depende de las interacciones entre
lo minúsculo que se encuentre en el
sistema y el contexto, ya que la
Teoría Cuántica es una teoría
netamente probabilista: describe la
probabilidad de que un suceso dado
acontezca en un momento
determinado, sin especificar cuándo
ocurrirá.
Se exhorta meditar el ambiente
educativo contemporáneo de una
manera integral, al apropiarse de
elementos configurativos de la teoría
cuántica, para apoder hacer frente
a los grandes planteamientos que
genera la incertidumbre, el caos y la
diversidad como elementos
indelebles en esta nueva dinámica
de la sociedad, que evoluciona
incesantemente. Una realidad que
reclama promover un verdadero giro
para descubrir todos sus ángulos, ya
que todos son diferentes.
Todo lo cual reivindica
además, concebir y admitir la
pluralidad de pensamientos, culturas
múltiples y diversas, la existencia de
múltiples verdades, pero a la vez de
ninguna verdad, porque cada ser
interpreta distinto o de acuerdo a su
nivel de conocimiento, en el que el
razonamiento de Vedral (2012) juega
un papel muy importante la
consideración cuántica, cuando
expresa que el acto del conocimiento
constituye o modifica la realidad,
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además comenta que la
superposición la encontramos en
todas partes, solo el simple hecho de
que al observar un fenómeno o
problema lo modificamos
radicalmente, donde no podemos
conocer todas sus características
porque no tiene una posición o
peculiaridad definida, sino en que se
hallan en muchos lugares a la vez,
con distintas probabilidades.
Ante este mar de
consideraciones, es pertinente
señalar que muchas soluciones a los
problemas de la comunidad,
pudieran potenciarse si encuentran
asidero dentro de las fronteras de un
pensamiento cuántico cuando el
docente universitario desarrolle su
praxis investigativa, en cuanto a la
observación de fenómenos sociales,
delineamientos de perspectivas,
develamiento de distintos
conocimientos, trabajo en equipo,
intercambio de saberes, que hacen
de este nuevo milenio, un territorio
impoluto para nuevos
descubrimientos que se encuentran
en distintos lugares, donde la
imaginación, las posibilidades y la
exploración microscópica toman
cuerpo y espacio.
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