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AÑO 2020 N° 3 SCIENTIARUM
Es por ello que la
descolonización debe ser entendida
al desmontaje de estructuras de
poder estatal, laboral, y del control
de la sexualidad, de ideologías, y de
formas de conocimiento que
producen una división maniquea del
mundo, es decir de una división entre
amos y esclavos, entendidos estos
como sujetos normales por un lado,
y sujetos anormales, dispensables, o
sujetos-problema por otro. El
pensamiento descolonial propone
desafiar la episteme que la
modernidad colonialidad ha
impuesto, en el marco de la
diferencia imperial y colonial y, al
hacerlo, recuperar críticamente
todas los diversos legados
culturales.
En este sentido la
descolonialidad es un proceso
complejo que pretende superar las
huellas dejadas por la imposición del
proyecto moderno occidental que
trastocó la existencia humana de las
culturas no-occidentales, y aspira a
la descolonización epistemológica -
modos de ver, entender y
comprender la realidad, de manera
diversidad e intercultural, la
descolonización del poder – el
Estado y sus instituciones-, la
descolonización del ser - ontológico,
existencial, ético e identitario.
Desde esta pretendida
universalidad que esta inmensa en la
filosofía occidental eurocéntrica,
según Grosgofuel (2008), del
solipsismo cartesiano en el construir
teórico denominado constructo
teórico denominado universalismo
abstracto, el cual ubicado
geográficamente en el centro de
poder mundial se abstrae de toda
esencia cronológica especial y
epistemológica para intentar ser
eterno, sin cuerpo y sin contenido.
Es por ello que esta pretensión
de la universalidad y veracidad total
se manifiesta Kant (2004), quien
reubica las dimensiones especiales y
cronológica dentro de la mente del
hombre blanco europeos, con una
tendencia sexista y racista, bajo la
certeza de ser el único escenario
posible de intersubjetividad
universalista para la generación de