de hemofilia, siendo por el contrario
impedantes en los medios de relación
heterofilia (opuesto a hemofilia).
La concepción moderna de la
relación comunicación cultura
pretende rescatar del olvido o
menosprecio las expresiones
populares y otorgarles el
reconocimiento que antes se les
negaba como procesos de producción
cultural. En esta línea se inscriben
como procesos de producción cultural.
En esta línea se inscriben los valiosos
aportes de Néstor García Canclini, P.
Bordieu, Jesús Martín Barbero, Tulio
Hernández y otros autores que desde
hace poco más de una década
han dedicado sus investigaciones y
reflexiones a los temas de la cultura
popular, los medios de comunicación,
las connotaciones políticas de la
comunicación y la cultura; la
manipulación, las comunicaciones
dominantes, la transnacionalización, y
otros de permanente actualidad.
Es evidente la influencia que en
estos estudios ejerció Gramsci,
especialmente en lo que toca a la
capacidad de respuesta autónoma de
las clases populares frente a los
productos de la cultura de estudio de
las crisis políticas, en las comentes
consumistas, las organizaciones de
bases, medios populares de
comunicación, en orden a
contrarrestar el poder hegemónico de
las comunicaciones tradicionales.
Hablar hoy de la comunicación cultural
es abarcar un universo complejo
signado por los efectos de la
globalización en la economía, en la
política, en la tecnología, la educación
y las comunicaciones tradicionales. La
idea central es que la sociedad
globalmente considerada es emisora
permanente de mensajes de variada
índole. Lo urbano, lo rural, son
espacios de intensa producción
cultural y al mismo tiempo ámbito de
difusión de mensajes elaborados por
los medios masivos, para los cuales la
cultura popular suele ser marginal y
por lo tanto subvaluado, cuando no
neutralizado. El estudio de la
comunicación en las últimas cuatro
décadas ha pasado por diversos
modelos. Inicialmente, se puso
especial énfasis en la teoría lineal de
causa-efecto a partir del emisor,