INTRODUCCIÓN
En Venezuela el fenómeno de
crecimiento poblacional, trajo como
consecuencia una desorganización
social, que contribuyó con la crisis que
adquirió dimensiones preocupantes
desde la última década del siglo
pasado. En palabras de Barboza
(2007), ya en el séptimo año del nuevo
siglo, afirmaba que la crisis podía
evidenciarse con el crecimiento
descontrolado de las grandes
ciudades, incremento del índice de
miseria, tanto colectiva como
individual, escasez de los productos
básicos, deficiencia en el sector de
viviendas, así como la pérdida de
valores morales y éticos, entre otros.
Para afrontar a esta situación y
generar una mejor calidad de vida de
los venezolanos, emerge la
Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (CRBV) en
el año 1999, y se dio inicio a un
proceso para refundar la República
pasando de una democracia política a
una democracia social en un estado
de derecho, de justicia y equidad
social, a través de la construcción de
una sociedad democrática,
participativa y protagónica, multiétnica
y pluricultural.
Como estrategia fundamental
en esta tarea, se tiene principalmente
la educación, la cual es definida en la
Carta Magna venezolana como un
derecho humano, un deber social,
orientada al desarrollo pleno de la
personalidad para el disfrute de una
existencia digna, que transcurra con
una valoración ética del trabajo y con
una conciencia de participación
ciudadana en la toma de decisiones
capaz de responder y participar
activamente en la transformación y el
desarrollo propio y el de su entorno.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Ante el panorama de la realidad
venezolana, el Ejecutivo Nacional
aprobó la Ley de Servicio Comunitario
del Estudiante de Educación Superior,
según Gaceta Oficial Nª 38.272 del 14
de Septiembre del 2005, la cual
expresa que todo estudiante
universitario para graduarse deberá
dedicar 120 horas de su tiempo al
servicio en beneficio de las
comunidades, siendo el objetivo