relación entre ellos incorporan en sí
mismos las propiedades de la
complejidad (tejer, trenzar, mallar,
ensamblar, enlazar, articular, vincular,
unir el principio con el final, incorporar
el azar y la incertidumbre, y la auto
organización) dando paso así a una
serie de flujos.
Esta dinámica que mueve las
ideas enlazantes en el perfil de
competencias de la gestión
universitaria, activa las características
asimiladas en las formas de aprender,
conocer, recordar y estructurar la
información. Es en este momento
donde la metacognición como
herramienta interna del sujeto que
cuando aprende, dialoga internamente
con su yo-interno; toma conciencia de
la visión meta compleja (pensamiento
complejo-metacognición) de lo que
investiga.
Por las razones expresadas, la
autopoiesis produce sus propios
elementos, los cuales resultan
específicos para cada tipo de
organización sistémica, viene a ser el
estudio de los sistemas de
conocimiento con la experiencia
humana, en interacción con los
sistemas pedagógicos de formación
en el ámbito universitario. En esta
definición, tanto los sistemas, como su
interacción, tienen la misma
importancia. Por sistema humano, en
acepción de Castillejo (ob. cit.), se
hace referencia a la persona, o a un
conjunto de individuos, desde el grupo
hasta la nación o conjunto de
naciones.
Esta perspectiva parte del ser
humano, y en particular atendiendo a
sus peculiaridades colectivas. La
delimitación se hace desde sistema
humano; el conjunto de conocimiento
es concebido como la interacción del
pensamiento humano, con las
diversas corrientes que se encuentran
estructuradas en tres sub-sistemas:
humano, construido y natural. El
componente humano se refiriere a las
demás personas que se configuran
dentro de la totalidad de seres
humanos inicialmente reconocidos.
Como resultado de esta crisis
gerencial universitaria en
Latinoamérica, según, Flitner (2008),
ya en la década del sesenta, la
humanidad comienza a cuestionarse
este paradigma de desarrollo que