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PALABRAS CLAVE:
Ecología, saberes,
educación popular,
transformación pedagógica.
Autor: Magda Mildred García
mildredgarciamora@gmail.com
RESUMEN
El propósito de este ensayo fue promover una
educación popular más humana desde la
espiritualidad y reconocimiento de la ecología de
saberes y conocimientos previos de los
estudiantes, bajo la metodología del
constructivismo. Para ello, la estructura teórica
se comprendió en tres aspectos o categorías:
realidades teóricas-prácticas de la educación
popular, núcleos significativos apegados al aprender a convivir/participar y procesos
de transformaciones de prácticas de educación popular. Se destaca el hecho
pedagógico en la educación popular como oportunidades y experiencias educativas
en torno a la dinámica de la vida sociocultural de los aprendices, representa un
escenario activo para incorporar los saberes del camino constructivo, crítico y
reflexivo de las vivencias particulares.
AÑO 2021 N° 2 SCIENTIARUM
ECOLOGÍA DE SABERES EN LA
EDUCACIÓN POPULAR
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ECOLOGY OF KNOWLED GE IN POPULAR EDUCATION
Author: Magda Mildred García
mildredgarciamora@gmail.com
ABSTRACT
The purpose of this essay is to promote a more humane popular education from the
spirituality and recognition of the ecology of knowledge and prior knowledge of
students, under the methodology of constructivism. To this end, the theoretical
structure was understood in three aspects or categories: theoretical-practical
realities of popular education, significant nuclei attached to learning to live and
participate and the processes of transformations of popular education practices,
highlights the pedagogical fact in popular education as educational opportunities and
experiences around the dynamics of the sociocultural life of apprentices , represents
an active scenario for incorporating knowledge of the constructive, critical and
reflective path of particular experiences.
Key words: Ecology, knowledge, popular education, pedagogical transformation.
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INTRODUCCIÓN
La educación popular es aquella
que permite la participación de todos
los actores del hecho educativo, en
igualdad de derechos, fundamentada
en la consideración de los
aprendizajes sociales. De esta
manera, el ser humano asume las
experiencias prácticas conjuntamente
con los agentes involucrados. Esto
significa que las vivencias
manifestadas en la realidad del hacer
y pensar crítico de los participantes, va
permitiendo tomar consciencia acerca
de los que nos rodea en el ejercicio
intersubjetivo con quienes convivimos
en el marco de los problemas sociales,
individuales y colectivos.
Ahora bien, el proceso de
innovación unidireccional que se
conserva actualmente, no sostiene ni
beneficia a la ecología de saberes.
Leff (2004). Afirma que la formación de
una racionalidad ambiental es un
proceso de renovación del mundo, de
descontrucción de los fundamentos de
la civilización occidental y las falacias
de la globalización económica; por lo
tanto, el diálogo de saberes apunta
hacia un renacimiento que surgirá del
encuentro de los seres ahí
que habitan el mundo desde sus
culturas y sus condiciones
existenciales; desde donde nace lo
nuevo en el encuentro con la otredad,
la diversidad y la diferencia; sin
jerarquías, desde el derecho humano
a hacerse un lugar en el mundo con
los demás, lo que significa que esto
subyace hacia una recuperación un
futuro sustentable.
De allí, se trabaja en mejorar la
aplicación de la ecología de los
saberes en la educación popular,
como una alternativa para el cambio
social, requiriendo el reconocimiento
de la diversidad y la desigualdad; las
diferencias deben expresarse como
mundos plenos de significados que se
traducen en sus particulares formas
de vivir e interactuar en su ámbito
cotidiano. En este sentido, tal vez la
gran aportación teórica de Enrique
Leff (2007) al comprender la
generación de una comunidad,
derivado del tallado y resignificación
del ambiente, se generó
una comunidad ambientalista, que
estamos aquí reunidos, el día de hoy.
Y en esta aceptación de los diálogos
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inciertos e inacabados, en el fluir de
los ríos de posibilidades de matrices
de racionalidad, muy pronto,
esta comunidad, podrá conversar
sobre los territorios ambientales, en
donde la vida comunitaria con
la Madre Tierra será posible y
nosotros estaremos procurando su
permanencia.
Para ello, se desplegaron las
categorías teóricas: realidades
teóricas-prácticas de la educación
popular, núcleos significativos
apegados al aprender a convivir y
participar y los procesos de
transformaciones de prácticas de
educación popular, siguiendo la
metodología constructivista.
DESARROLLO ARGUMENTATIVO
Realidades teóricas-prácticas
de la educación popular.
En la educación popular, el
estudiante es el centro del hecho
educativo, con una realidad histórico
cultural que va construyendo consigo
mismo y a través de las interrelaciones
con los demás, consciente de sus
acciones y del impacto que ellas
generan, es reflexivo, comprometido,
solidario, de espíritu libre y
pensamiento liberador, sin subestimar
a nadie, fiel creyente de la igualdad y
la equidad, por consiguiente, se
reinventa en la medida en que
interactúa, descubre el mundo que lo
rodea, no sólo promoviendo, sino
reactivando el cambio; es decir, el
educando es un investigador crítico.
De allí la importancia de educar bajo
un modelo socio crítico que transforme
al ser desde la cultura del silencio que
tradicionalmente ha caracterizado el
ámbito educativo tradicional.
En consecuencia, la educación
deberá promover la conciencia de los
educandos desde el propio cambio de
pensamiento, donde todos los
involucrados en el hecho educativo se
descubren y enfrentan el acto de
conocer, mediante una filosofía de la
cultura que haga alusión a la práctica
del conocimiento auténtico de carácter
emergente de su raíz sociocultural. Un
aspecto fundamental y peculiar de
Paulo Freire sobre la educación
popular es su caracterización
liberadora, comprometida a la
transformación del mundo, contra la
deshumanización, contra la opresión y
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es la pedagogía liberadora la que
conduce al hombre a que tome
conciencia de.
Por lo tanto, en la práctica es
imperativo darle importancia al
acontecer del entorno en el cual se
desenvuelven los escolares, vincular
la planificación de los proyectos de
aprendizaje, ya que cada uno enfrenta
una realidad diferente, la cual debe
conocerse y compartirse para hacer
del aprendizaje una experiencia
enriquecedora y significativa. Partir de
ideas prevamiente concebidas desde
la perspectiva mencionada, es
ajustarse a los términos que expone
Freire (1997) s allá de las paredes
del aula, con una percepción
multilateral, lo que da cabida a una
educación que implique la liberación
de las personas, es incluirlas al
entorno social, de allí la importancia
que le da el autor a la práctica de los
profesionales haciendo énfasis en el
compromiso ético, la responsabilidad
y la demostración de buenas
relaciones e interrelaciones entre los
actores del contexto educativo.
Núcleos significativos
apegados al aprender a convivir y
participar
El hecho pedagógico que en la
educación popular se significan como
oportunidades y experiencias
educativas que giren en torno a la
dinámica de la vida sociocultural de los
aprendices, representa un escenario
activo para incorporar los saberes que
marcarán el camino constructivo,
crítico y reflexivo de las vivencias
particulares. Al respecto, Freire (2006)
la práctica educativa tiene que ser, en
sí, un testimonio riguroso de decencia
y de pureza”. (p.34). De allí, que el
ejercicio profesional docente debe
estar impregnado de compromiso
moral tanto en la enseñanza como en
el aprendizaje, basado en uno de sus
principios básicos como el respeto y la
concepción del mundo.
En este orden de ideas, el
educador popular participe
activamente en los procesos de
transformación educativa y de la
sociedad en general, basado en un ser
íntegro, autocrítico, reflexivo,
representativo y analítico, que puede
hacer valoraciones de los saberes,
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preguntándose sobre la capacidad
crítica de ese saber, y la capacidad del
mismo para comprender tanto la
realidad como los procesos sociales
evidenciados, no sólo en el contexto
social a nivel general, así como al
entender la efectividad de dichos
saberes; la necesidad de reconocerlos
de acuerdo con la práctica de la cual
emergen.
Indudablemente, puede haber
diversas formas de valorar estos
saberes y diferentes acentos puestos
en algunos de los cuestionamientos
realizados. Se hace necesario partir
del reconocimiento por parte del
educador, de la existencia de esos
saberes y de alguna manera, ponerlos
en práctica para nutrir el proceso de
formación que se realiza desde la
visión de la educación popular; sino
ésta no puede considerarse de tal
desconocimiento, por lo que no puede
estar dividida la educación de su
contexto vivencial, tal como lo señala
Freire (2006) en el marco que realza la
figura del docente, como el ser que
asume desafíos desde sus propias
convicciones, disponibilidad, sensible
a las situaciones reales, consciente de
sus limitaciones, pero con el deseo y
esmero de superarlas, una de sus
concepciones es la esperanza, en
tanto se implica en la búsqueda
constante, en su práctica educativa
con sentido transformador, de manera
activa, competitiva, demostrando el
compromiso, responsabilidad y
perseverancia.
De hecho, los saberes previos
del educando tienen la particularidad
de hacer posible la experiencia social,
por ende, es imposible pensar que los
estudiantes se apropien de un
determinado conocimiento, sino se
parte de los saberes que trae consigo,
Gadotti (2002) propone una ecología
de saberes que se promuevan
diálogos entre el saber científico y
humanístico que las educación
produce y los saberes laicos,
populares, campesinos que circulan
en la sociedad, pues ya lo decía
nuestro maestro Simón Rodríguez:
Sin educación popular no habría
verdadera sociedad, puesto que en
mayor o menor medida, está puede
aportar desde otra experiencia, un
saber externo o distinto, el cual se
encaminará al establecimiento de una
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relación con el sentir popular, que
elimina la posibilidad de depósito,
copia, donación o imposición de un
aprendizaje considerado de mayor
calidad.
Procesos de transformaciones
de prácticas de educación popular.
A partir de las informaciones
obtenidas, en cuanto al proceso de
transformación generado en el recinto
escolar, los entrevistados resaltaron
que la esencia de la educación popular
radica en su intencionalidad
transformadora, y la entiende como un
movimiento alternativo, enfrentado a
las prácticas educativas tradicionales,
que intenta promover una sociedad
más democrática y justa, en
consecuencia, en elaula deben
romperse paradigmas, ejecutando una
praxis problematizadora de los
saberes que cada uno posee, con la
participación de todos los actores
involucrados en el hecho educativo,
para alcanzar un verdadero cambio
social Páez (2015).
Dentro del contexto escolar, el
docente popular respeta los saberes
populares, fruto de la inserción en la
sociedad, de la experiencia de cada
uno, de su cultura e idiosincrasia. Se
trata de tomar en consideración todas
las experiencias previas, las vivencias
y cultura del escolar, como punto de
partida para propiciar el aprendizaje
significativo García (2014), la
formación para la vida, la generación
de un cambio social desde la propia
transformación del ser.
En la postura filosófica de Freire
(1970) se realza la figura del docente,
como el ser que asume desafíos
desde sus propias convicciones,
disponibilidad, sensible a las
situaciones reales, consciente de sus
limitaciones, pero con el deseo y
esmero de superarlas, una de sus
concepciones es la esperanza lo que
implica la búsqueda constante, en su
práctica educativa con sentido
transformador, de manera activa,
competitiva, demostrando el
compromiso, responsabilidad y
perseverancia.
El intercambio de saberes en el
aula requiere de un ambiente
participativo, donde no sólo los
estudiantes puedan exponer
libremente sus ideas, sino instar a los
padres, representantes y comunidad
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en general, sin restricciones; así pues,
las aulas se constituyen en espacios
propicios para ejercer el diálogo,
respetando las opiniones, cultura y
forma de vida de cada quien, con el fin
de formar ciudadanos activos en la
sociedad, defensores de sus derechos
y promotores de sus deberes.
Este proceso requiere el
reconocimiento de la diversidad y la
desigualdad; las diferencias deben
expresarse como mundos plenos de
significados que se traducen en sus
particulares formas de vivir e
interactuar en su ámbito cotidiano
Vásquez (2010). Por consiguiente, el
diálogo de saberes representa la
posibilidad de dar a conocer su propio
mundo, reconocerlo, valorarlo,
haciendo real una intra- culturalidad
donde se expone el mundo de un
paralelismo entre cosmogonías, con
su expresión de saberes variados las
cosmogonías como expresión de
conocimientos saberes disciplinarios.
De esta forma Morán (2003), la
metodología tradicional, el docente
lleva al aula un tema determinado y se
los presenta a su grupo, es
reemplazada por otra, se construye
una definición, partiendo de las
propias ideas de los escolares, a
quienes no debe subestimárseles, por
muy competitivos, aprovechando ese
potencial para hacer de la clase un
espacio significativo y represente un
crecimiento para todos, lo cual los
conducirá a una nueva valoración del
tiempo dedicado a investigar y estar a
la vanguardia de las transformaciones,
dado los medios de comunicación en
la actualidad, han llevado a otras
formas de entretenimiento
utilizándolas para hacer las clases
más amenas y entretenidas.
Esta transformación en el
educando amerita una gerencia
escolar dispuesta a crear espacios de
diálogo para nutrir la educación desde
un enfoque humanista social, sin
discriminaciones, atropellos,
caminando de la mano
incondicionalmente con todos los
actores involucrados para que, al
finalizar su proceso formativo, sea el
más favorecido. Desde mi punto de
vista como docente, se hace
necesario superar las excusas o los
motivos para reprobar a los escolares,
por un verdadero y eficiente trabajo
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del colectivo institucional, escolares,
padres, representantes, fuerzas vivas
de la comunidad, dado que el objetivo
es que el escolar aprenda, y esto
requiere tanto del apoyo como de la
motivación adecuada de todos.
Sobre este tema, Barriga &
Hernández (2008) sostienen que, el
educando no aprende en solitario, sino
que la actividad auto-estructurante, se
encuentra mediada por la influencia
que los otros ejercen, por lo tanto, el
aprendizaje se convierte en una
actividad los saberes de una cultura se
reconstruyen. Dentro del aula, la
posibilidad de nutrir el conocimiento,
ampliar la visión y desarrollarse como
personas, está determinada por la
comunicación constante, el
establecimiento de relaciones
interpersonales tanto con los docentes
o figuras de autoridad, como con sus
pares.
Esa promoción de saberes en el
proceso educativo, de acuerdo a
Freire (1997) debe encaminarse a
desarrollar la capacidad de la toma
decisiones, deliberación, refutación o
comunicación del pensamiento,
partiendo de las estructuras acordes a
sus intereses y aspiraciones, que lo
conduzcan a ser s como un
individuo gnoseológico, en el cual el
sujeto despierta su potencial,
orientándose hacia un determinado
camino de la realidad, para echar por
tierra la opresión o deshumanización,
con un lenguaje de protesta,
resistencia y argumentación, dentro
del marco del respeto, apegándose a
las normas sociales.
Por ende, este es el reto que
deben asumir los docentes en el
proceso de formación de los
ciudadanos del futuro, con capacidad
de enfrentar al mundo, aportar ideas,
mostrar una actitud proactiva,
propiciar actividades en las cuales
analicen, interpreten, sinteticen,
resuman y concluyan con
determinación propia. Educación
Popular es sinónimo de educar en la
solidaridad; implica despertar en el
educando, el amor, comprensión,
justicia, dejando de lado el egoísmo, la
competencia malsana,
preocupándose también por el otro,
ponerse en sus zapatos, esto supone
un ganar ganar, al no perjudicar a los
demás ni a mismos, puesto que su
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formación se encamina a superar una
sociedad cada vez más desigual,
despreocupada e individualista,
siendo necesaria la comprensión que
no debe inspirarse en la competencia
o la victoria sobre sus pares
(Mondolfo, 1943, p. 26).
En este proceso, pueden
incluirse estrategias de interacción
oral donde se argumente los puntos de
vista en los diferentes ámbitos Muñoz
(2011); también pueden activarse los
valores individuales y sociales:
respeto, tolerancia, solidaridad,
responsabilidad, ayuda mutua,
cooperación o la promoción de la paz,
con el fin de aumentar las virtudes o
habilidades, en vista que las
actividades escolares no son
exclusivas del aula, sino un proceso
continuo fundamental para el
perfeccionamiento del
comportamiento de los escolares.
Asumir el hecho educativo como
un proceso de formación integral del
sujeto, persigue el desarrollo
coherente y armónico de todas las
dimensiones del ser para lograr su
plena realización en la sociedad. El ser
humano es visto como una unidad
diversa con características
pluridimensionales. Para Gallegos
(2001), la formación del individuo es
básica, ya que en la actualidad
enfrentamos una crisis de significado
humano, caracterizada por las
relaciones entre las personas, de allí
que, el educador popular tiene en sus
manos la hermosa tarea de educar
integralmente a sus escolares, para
que enfrenten el mundo con actitud
humildes y positiva.
POSTURA CONCLUSIVA
El intercambio de saberes dentro
de la educación popular, debe tener
una connotación significativa, el
escolar requiere de experiencias
vivenciales que confronten la ecología
saberes que ha ido conformando a lo
largo de los años y que lo marcarán
durante el resto de su vida. Desde esta
perspectiva, el docente partirá de
contenidos pertinentes, atentos a sus
sentidos y finalidades, aprovechando
todas las oportunidades que le ofrece
la dinámica establecida, al tener claro
que, al momento de evaluar, tiene que
valorar los aprendizajes, en
interacción con todos los involucrados
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en el hecho educativo, donde sea el
propio escolar quien construya el
nuevo conocimiento, partiendo del
repertorio adquirido previamente,
respetando no sólo el ritmo sino el
estilo de aprendizaje de cada uno.
La praxis del docente popular
requiere la estimulación continua y
sistemática a los educandos para
lograr que reconozcan críticamente la
realidad y la práctica propia, tanto al
comprender como al construir nuevas
formas de accionar, de acuerdo con
una cultura que los conduzca a
cuestionarse de forma continua: qué,
por qué, para qué, cómo, dónde,
cuándo, acerca de las decisiones que
debe tomar, en la cual piensen y luego
actúen como constructores de su
futuro, partiendo del potencial interno
que posee para transformarse y
transmitirlo a su contexto. Esto
requiere la valoración de la dinámica
de la vida misma, en un proceso de
reflexión acción que lo conduzca a
asumir un nuevo rol.
Se resalta la teoría
constructivista para asumir la
importancia del educador popular, a
fin de emplear estrategias para que
cada educando construya su propio
conocimiento, apropiándose del
tiempo y espacio para diseñar,
elaborar, reformular, componer, crear
objetos, elementos teniendo en cuenta
su creatividad, espíritu innovador. No
se trata de presentarles los contenidos
directamente de los libros,
enciclopedias, sino de inducirlos a
trabajar en el entorno escolar a través
de lluvia de ideas, mapas mentales,
retroalimentando constantemente los
saberes para que logren adquirir
nuevas habilidades.
La dinámica de la educación
popular, persigue la formación del ser
partiendo de la integralidad del
individuo, lo cual implica la
importancia de desarrollar actividades
diferenciadas distantes de la
uniformidad estéril que impera en la
educación tradicional. En
consecuencia, requiere formar al
escolar de manera integral, evitando la
mera transmisión de conocimientos
sin respetar su proceso natural de
aprendizaje; es necesario estimular la
actividad transformadora del entorno,
preocuparse por su formación
personal, sin olvidar la transformación
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del docente y de la escuela,
orientándose hacia una dirección
inteligente y humanista.
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