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PALABRAS
CLAVE:
Docente transformador
Intelectual, aptitudes y
actitudes, alimentación.
EL
DOCENTE
AGENTE
INTELECTUAL EN LA ALIMENTACION
Autor: Dennar Oropeza
dennaroropeza@yahoo.com
RESUMEN
La alimentación es un sistema complejo
organizado en redes que conjuga
transversalmente un conjunto de disciplinas,
espacios, saberes, actores sociales en
constante transformación, siendo necesario su
acercamiento desde el ámbito universitario,
según las necesidades de hoy. Es por ello, que
se requiere de docentes transformadores intelectuales capaces de promover los
cambios necesarios en lo académico, lo investigativo, lo reflexivocritico, y lo
comunicativo para generar una postura propia para abordar el proceso alimentario
y de esta manera formar intelectual y filosóficamente al estudiante para que sea
capaz de convivir esa realidad alimentaria. Enmarcada en la línea de investigación
Visión Educativa Holocompetente desde la Integralidad Geopolítica y por las
razones ya mencionadas, esta disertación tiene como teleología explorar algunas
aptitudes y actitudes que debería poseer activamente un docente universitario en el
sector alimentario que fomente una postura transformadora intelectual hacia
mismo y hacia sus estudiantes, partiendo de una hermenéusis cimentada en los
criterios de esta corriente para reconocer sus elementos, sus relaciones con el
hombre y la alimentación, y para reflexionar en los hallazgos escritos sobre el tema.
De los autores abordados, se aproximó a un perfil para este tipo de docentes, del
discernimiento del docente perteneciente al área alimentaria y de la importancia de
su formación continua docente. Tales cualidades aportan valores intelectuales en lo
académico, en lo investigativo, en lo filosófico, en lo reflexivo-critico, en lo humano,
en lo colectivo, en lo comunicativo frente a un contexto alimentario dinamizante y
cuyos actores sociales, principalmente los estudiantes, son necesarios de una
transformación también intelectual que les permita generar una sociedad, pacífica,
más humana y con identidad.
AÑO 2021 N° 2 SCIENTIARUM
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THE TEACHER AS AN INTELLECTUAL TRANSFORMER IN FOOD
Author: Dennar Oropeza
dennaroropeza@yahoo.com
ABSTRACT
Food is a complex system organized in networks that transversally combines a set
of disciplines, spaces, knowledge, social actors in constant transformation, being
necessary its approach from the university environment, according to the needs of
today. That is why it requires intellectual transforming teachers capable of promoting
the necessary changes in the academic, the investigative, the reflective-critical, and
the communicative to generate their own position to approach the food process and
in this way train intellectually and philosophically to the student so that he is able to
coexist with this food reality. Framed in the line of research Holocompetent
Educational Vision from Geopolitical Integrality and for the reasons already
mentioned, this dissertation has the teleology of exploring some aptitudes and
attitudes that a university teacher in the food sector should actively possess that
fosters an intellectual transformative stance towards oneself and towards his
students, starting from a hermeneusis based on the criteria of this current to
recognize its elements, its relationships with man and food, and to reflect on the
written findings on the subject. From the authors approached, he approached a
profile for this type of teachers, the discernment of the teacher belonging to the food
area and the importance of their continuing teacher training. Such qualities provide
intellectual values in the academic, in the investigative, in the philosophical, in the
reflective-critical, in the human, in the collective, in the communicative aspects in
front of a dynamic food context and whose social actors, mainly the students, are
necessary for an intellectual transformation that allows them to generate a society,
peaceful, more human and with identity
Key words: Teacher intellectual transformer, attitudes and aptitudes, Food.
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INTRODUCCIÓN
La alimentación ha sido
abordada a través de varias disciplinas
y es necesario ahondar más en el
acercamiento investigativo
universitario para seguir mostrando la
correlación simbiótica entre nutrición,
ciencia y tecnología de alimentos,
gastronomía, sentido social y
normativa vigente como parte del
reconocimiento al otro y como prueba
dialógica y dialéctica entre ciencias,
humanidades y saberes populares.
Este estudio debe generar estrategias
investigativas alternativas de
alimentos al consumidor y la
reivindicación de su valor cultural
gastronómico como parte de la
identidad de la región.
Las universidades están
llamadas a proponer esas alternativas
alimentarias acordes con sus
realidades. Para lograrlo, es necesaria
la formación competente y pensante
de sus egresados con un
conocimiento visto y producido de
manera transversal, debido a las
características complejas de la
alimentación, y con la influencia de
docentes con la misma visión
epistémica. Lo transversal refiere a la
vinculación de saberes y
conocimientos entretejidos de ciencia
y cultura de la alimentación, bajo la
relación subjetiva de quien lo aborda y
la influencia de sus experiencias, de
acuerdo con los criterios de De la
Herrán (2005) y rez y col. (2013). Es
un diálogo disciplinar que va de las
partes al todo y viceversa, identifica
sus elementos, las relaciones entre
y comprende la multidimensionalidad
de la condición humana.
El docente universitario debe
cumplir roles académicos,
investigativos y de relación con la
comunidad, dentro y fuera del recinto
universitario. La experiencia ha
indicado, que el mundo cambiante con
los avances tecnológicos y de
comunicación, las tribulaciones
sociales, sanitarias, financieras de la
sociedad y la crisis por la cual
atraviesa constantemente la
alimentación en cualquier nivel, obliga
a una evolución de la práctica docente
para quienes trabajan en esta área del
conocimiento haciendo necesaria su
indagación para atraer y motivar más
al estudiante en su proceso educativo.
AÑO 2021 N° 2 SCIENTIARUM
256
Es por ello, que esta disertación,
enmarcada en la línea de
investigación Visión Educativa
Holocompetente desde la Integralidad
Geopolítica, tiene como teleología
explorar algunas aptitudes y actitudes
que debería poseer activamente un
docente universitario en el sector
alimentario para fomentar una postura
transformadora intelectual hacia
mismo y hacia sus estudiantes,
partiendo de una hermenéusis
cimentada en los criterios de esta
corriente para reconocer sus
elementos, sus relaciones con el
hombre y la alimentación, y para
reflexionar en los hallazgos escritos
sobre el tema.
DESARROLLO TEMÁTICO
Autores como España y col.
(2014) sugieren que la universidad
tiene la responsabilidad de estimular y
formar estudiantes competentes a
nivel investigativo en la alimentación,
donde la producción del conocimiento
está sujeto a las exigencias de su
propia realidad, es decir, a una
correspondencia entre ciencia y la
cotidianidad de los estudiantes, y a la
importancia en el quehacer personal,
profesional y social que contribuyen al
establecimiento de la pautas
investigativas, acorde con esa
cotidianidad.
Según palabras de Santiago y
col. (2012), “en estos tiempos de crisis
nace la urgencia de promover y
recuperar la postura del profesor como
intelectual transformador y reflexivo”
(p.177); es decir, el papel que juega el
docente en el proceso educativo ante
este contexto no sólo se limita al
ejercicio pedagógico sino que connota
una actitud crítica, analítica,
consciente, examinadora,
socializadora, comunicadora, líder,
comprometida, investigadora,
democratizadora ante una realidad
que demanda mediaciones en
espacios del conocimiento
multicultural, para conquistar y avivar
los vínculos democráticos y de
coexistencia tan necesarios en la
actualidad.
Los profesores del área de
alimentación no escapan de ello;
según Oviedo (2014), los docentes
demandan nuevas capacidades para
enfrentar adecuadamente los desafíos
AÑO 2021 N° 2 SCIENTIARUM
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culturales y tecnológicos de la
actualidad, en otras palabras, deberán
convertirse en transformadores en la
medida que tengan un enfoque
educativo globalizador para la
formación del estudiante de esta área.
Esto es logrado al diluir las fronteras
de las ciencias y humanidades
enlazadas con las Tecnologías de
Información y Comunicación (TIC)
para el estudio de los alimentos
enmarcado a su propia realidad, al
promocionar la consolidación de un
potencial colectivo y al concebir
estudiantes transformadores de su
entorno en lo social, lo financiero,
entre otros.
Otro elemento a considerar, es el
manejo pleno de teorías educativas a
aplicar en su espacio del conocimiento
y los contenidos programáticos que
permite alcanzar claridad y sinceridad
en su praxis docente, sobre todo con
estudiantes de alimentación que
demandan una formación en las
ciencias fácticas y en las ciencias
sociales. Bejar y Quispe (2020)
proponen que el constructivismo,
como corriente educativa, es
transformadora debido a que
paulatinamente se hace presente
desde el contexto y los devenires
históricos con los actores sociales
presentes del sector universitario
como comunidad, con una realidad
convertidor bajo el análisis, el juicio
hermenéutico, la educación
humanizadora, la conciencia colectiva
de cultura y de paz para impulsar las
prácticas decolonizadoras, liberadoras
y transformadoras.
La alimentación es uno de los
procesos más humanizantes que
existen, por su participación cultural,
tecnológica e histórica del hombre y es
necesario desligar los conocimientos,
que hay hasta hoy, para ajustarlos a
las nuevas cotidianidades, teniendo el
docente tiene un rol preponderante en
estos procesos para la transformación
educativa de sus estudiantes, frente a
la complejidad que la identifica. A
propósito de lo anterior, Giroux (2001)
sentencia que:
“Si creemos que el papel de
la enseñanza no puede
reducirse al simple
adiestramiento en las
habilidades prácticas sino
que, por el contrario,
implica la educación de una
clase de intelectuales vital
para el desarrollo de una
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258
sociedad libre, entonces la
categoría de intelectual
sirve para relacionar el
objetivo de la educación de
los profesores, de la
instrucción pública y del
perfeccionamiento de los
docentes con los principios
mismos necesarios para
desarrollar una ordenación
y una sociedad
democráticas.” (p. 60).
Esto puede traducirse en
docentes comprometidos, primero en
un autodescubrimiento para luego
formarse y asumir los roles
protagónicos que naturalmente
tenemos dentro de la sociedad,
entendiendo que ese es un
mecanismo propio de superación ante
las diferentes crisis que hemos venido
sufriendo recientemente. El empalme
de saberes, afectos, momentos
reflexivos-críticos, elementos
axiológicos y comunicacionales son
esa palanca que mueve su propio
mundo y el de los demás educadores.
Haciendo énfasis en esto, el
autor habla de un docente
transformador desde lo intelectual,
desde la premisa que su razón de ser
y hacer es transfigurar al egresado
universitario en ciudadanos activos y
críticos; para ello deben ser primero
intelectuales transformativos consigo
mismos, donde ambas partes sean
capaces de comprender que la
instrucción intelectual es una de tantas
herramientas necesarias para
humanizar la sociedad, tal como lo
asevera Escobar (2018), enfrentando
los retos que en ella impera,
reconociendo las percepciones y
significados que de ello derivan, para
que a través de una hermenéusis,
introspección y crítica se asuma el
conocimiento y el poder como parte
del ser humano, tal como se mencionó
con anterioridad.
Desde el intelecto,
entendiéndose como parte del
conocimiento producido, asimilado y
aplicado, es necesario reconocer que
un atributo importante en el docente
transformador intelectual es su
formación como investigador. Pirela
de Faría y Prieto de Alizo (2006)
afirman que un recinto universitario
que se dedica a la generación de
nuevos conocimientos y saberes,
debe dejar huellas en la sociedad, lo
que supone que su cuerpo docente
posee competencias de alto nivel con
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claras convicciones para ejercer tales
funciones, particularmente el papel de
asesor y docente investigador,
necesario en el ámbito alimentario.
Pero un verdadero docente
investigador no sólo se dedica a
obtener competencias técnicas
típicas, sino también otras virtudes y
habilidades para desarrollar un
pensamiento integral, pertinente y
flexible que le permita cumplir
apropiadamente su función. Al
respecto, Rivas (2011) manifiesta que:
“Un verdadero investigador
no sólo es un técnico
exquisito conocedor de su
campo del saber, sino un
ser humano sensible, culto,
interesado en el arte, en la
historia, en la literatura y en
el conocimiento en todas
sus formas y expresiones.
Pero sobre todo, su deber
consiste en aportar
pequeñas luces para poder
comprender los grandes
enigmas del Universo, de
nuestro mundo y de la
sociedad global en la que
vivimos.” (p. 40).
Esta concepción del docente
investigador se aplica a los predios
universitarios, donde la
transversalidad didáctica es la filosofía
académica en la enseñanza y
producción de conocimiento y saberes
en torno a la alimentación. Es un
proceso que va desde lo productivo,
procesador y conservador hasta lo
nutricional, lo cultural identitario, lo
culinario y lo gastronómico, que
propicia elementos diferenciadores en
la identidad gastronómica de la
población.
Un docente investigador en el
área de la alimentación debe poseer
aptitudes y actitudes, como en
cualquier disciplina, para transformar
su propio hacer y para generar
cambios significativos en los
estudiantes a lo largo de su proceso
formativo e investigativo. El perfil de
un investigador que sigue el Modelo
LART, sugerido por Rivas (op.cit),
permite establecer las características
de dicho docente:
Plantea un problema o
fenómeno de estudio, en el cual
docente investigador transformador
reconoce que la investigación es la
génesis de todo y la alimentación es
un proceso universal que tiene
muchas aristas y con constantes
necesidades para hacer pesquisas.
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Elabora un marco contextual,
donde el docente investigador debe
ajustar la realidad de estudio junto a
sus estudiantes, quienes le permitirán
definir mejor esas fronteras.
Revisa el estado del arte, previa
al momento de hacer la propia tanto en
las ciencias fácticas como en las
humanidades, que caracteriza los
estudios alimentarios.
Genera y valida instrumentos
de recolección de datos, basado en el
enfoque de investigación, paradigma,
metodología y procedimientos para
ser aplicados según la necesidad de
estudio alimenticio que requieran un
abordaje pertinente y emergente
debido a la complejidad de su
naturaleza.
Construye y valida modelos
basados en las declaraciones
filosóficas y epistemológicas para
conocer el comportamiento de las
tendencias o percepciones
encontradas en el estudio.
Domina técnicas de análisis de
datos, en la capacidad de
discernimiento para un razonamiento
exhaustivo de lo encontrado y
estructurado, o desestructurado,
permitiéndole arrojar conclusiones o
aproximaciones que describan o
expliquen lo estudiado para dar
respuesta a lo planteado al inicio de la
investigación, es decir, la esperada
producción intelectual.
Domina el estilo de redacción
científica, es decir, la escritura de lo
encontrado y de su proceso de
búsqueda, en un lenguaje cónsono
con los medios a divulgar y difundir
ajustado a cánones establecidos
según el área de ciencias sociales o
de las ciencias fácticas. Es importante
señalar, que muchas veces nos
encontramos frente a ambientes
académicos alimentarios tan rígidos
que crea una nórmosis académica,
haciendo necesario la flexibilización
del discurso hasta transcenderlo
debido a la actual tendencia de
integrar el conocimiento humanístico y
científico, de allí la presencia de
contenidos más transversales.
Presenta trabajos de
investigación en congresos, muy
crucial para todo docente investigador,
al ser la forma de comunicar todo
producción intelectual resultado de un
procesamiento metodológico en aula
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de clase tanto a la comunidad
científica como a la sociedad en
general. Se han visto con mayor
frecuencia, científicos de esta área de
estudios en actividades humanísticas,
y especialistas sociales en actividades
de las ciencias básicas y aplicadas.
Maneja Idiomas y posee
conocimientos de arte y cultura
universal, como formación integral
profesional y personal. Esta
particularidad, forma sensibilidad y
acercamiento al lado humano de su
propio ser, el de sus estudiantes, sus
colegas y todo aquel con quien se
relacione. Ahonda la posibilidad del
necesario pensamiento reflexivo-
critico, permite un proceso
comunicativo más fluido, eficiente y
efectivo con toda la comunidad
universitaria científica, en general con
la sociedad, afianzando su condición
intelectual que hábilmente lo transmite
y comparte con sus estudiantes, como
parte de su natural función.
Pirela de Faría y Prieto de Alizo
(op.cit.) señalan que un docente
investigador debe poseer aptitudes y
actitudes tanto técnicas (para manejar
las técnicas de investigación) como las
de tipo genérica, basadas en las
condiciones personales (logro,
servicio, influencia, gerencia,
cognición). Al asociarlas con lo
anteriormente expresado, estas
características se encuentran
inmersas en lo propuesto por Rivas
(op.cit), con la relevancia del
componente humano para el
desarrollo de la comunicación, la
reflexión, la crítica y la sensibilidad,
necesarias en los procesos
alimentarios que son complejos,
cambiantes y caóticos.
Es ineludible subrayar la
presencia de elementos psicológicos,
sociales, financieros, laborales que
afectan este desempeño docente
esperado. Pirela de Faría y Prieto de
Alizo (op.cit.) recomiendan realizar
programas de capacitación con
énfasis en las competencias
genéricas, técnicas investigativas y el
dominio del idioma inglés (como
idioma universalmente empleado para
los procesos comunicativos). Según
Nieva y Martínez (2016), esta
formación debe ser integral y
multilateral como resultado de un
diagnóstico que identifique las
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realidades y potencialidades del
docente en lo humano, para orientarlo
a nivel histórico-cultural, personal-
social, pedagógico-didáctico,
investigativo-metodológico, hasta el
nivel comunicativo-interactivo.
Aunado a lo anterior, Marcano de
Cordero (2020) afirma:
“Un docente formado en lo
ético - sensible se interesa
por la individualidad de sus
estudiantes, los escucha
para conocer su realidad y
así canalizar los medios
para prestar ayuda en la
resolución de conflictos si
así lo hubiere, en otro caso
sirven de consejero y
orientador de acuerdo a la
experiencia o vivencia
contada por el joven.” (p.
157).
Esta autora muestra la
necesidad de expresar la
potencialidad humana que sensibilice
el quehacer docente, derivándose en
la concienciación del quehacer
estudiantil en torno a su contexto. La
realidad alimentaria es diversa,
compleja y ajustada a la zona de
desenvolvimiento, por lo que el
docente debe ser capaz de propiciar
esa sensibilidad humana y el valor
ético en el estudiante por la
alimentación, coadyuvando al
compromiso de su estudio.
POSTURA CONCLUSIVA
Un docente transformador
intelectual ejerce su praxis en el
campo laboral alimentario cuando
alcanza un conjunto de valores.
Primero, vislumbra la relación de la
teoría alimentaria con su práctica;
segundo, desarrolla aptitudes y
actitudes que le permite hacer una
poiesis intelectual en el estudiantado
para hacerles cambiar positivamente
su percepción del mundo, logrado con
el proceso investigativo en el aula de
clases y fuera de ella. A partir de esta
investigación, hace una introspección
que afianza los elementos axiológicos
y afectivos que sensibilizan la
condición humana en temas
alimentarios.
La relación promotora,
formadora epistémica y ontológica del
docente está cimentada no sólo en sus
roles didácticos, sino también como
proveedores de una visión crítica de
las teorías técnicas educativas que
hacen reconocer su valor como seres
transformadores intelectuales. Este
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perfil armoniza la praxis académica
con la capacidad reflexiva para
develar y desarrollar en los
estudiantes una postura ciudadana,
crítica y reflexiva en el ámbito
alimentario, naturalmente complejo y
entrelazado en redes que cambia
continuamente.
El reconocimiento del propio
docente universitario transformador en
la era del conocimiento es más
exigente cada día, instándolo a la
búsqueda de su formación y enfoque
acorde con estos tiempos. Su
crecimiento personal e intelectual es
conquistado con la ampliación y
consolidación de competencias en el
acervo investigativo alimentario y
humano, que le permiten enrumbar la
formación del estudiante con
competencias a nivel investigativo,
ético sensible y al impulso de una
sociedad libre, pacífica, democrática,
productiva e identitaria
alimentariamente.
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