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AÑO 2022 N° 1 SCIENTIARUM
aprender sin emoción. Y es aquí
donde entra en juego nuestro cerebro
límbico, en los mecanismos básicos
para el aprendizaje, así como la
dopamina que es el neurotransmisor
que produce el deseo de querer
aprender, en conexión con las
neuronas del cerebro, sede de las
funciones ejecutivas, imprescindibles
para un adecuado aprendizaje.
Desde esta perspectiva, se
apoyan los referentes teóricos,
investigaciones previas y expresión
fenomenológica de los informantes
clave, quienes a través de su
experiencia describen capacidades
cognitivas y ejecutivas que se activan
en el lóbulo prefrontal del cerebro
logrando que todas las estrategias y
actividades vayan en función de
estimular el lóbulo prefrontal en el
estudiante. De lo anterior se
desprende, la necesidad de un
aprendizaje imitativo, basado en
subproyecto, al mismo tiempo que se
establecen patrones de socialización,
permeando la disposición y
realimentación del docente como
esencia inescrutable para la
comprensión de un contenido del
programa de sociología. Desde los
fundamentos teóricos prácticos hasta
la realización del trabajo de grado que
requieren reflexión y análisis, para el
docente y por ende, para el estudiante.
Asimismo, se puede hacer uso
de la inteligencia espiritual, al crear
ambientes de aprendizajes sensibles,
emocionales, de atmósferas positivas
en las relaciones vinculantes a las
metas, objetivos y sobre todo a
organizar la manera de estudiar,
impactando directamente en su nivel
de motivación. Por tanto, cuando
practicamos una nueva tarea a través
de diferentes canales multisensoriales
permite que se aloje en la memoria de
trabajo, también imprescindible para
que este aprendizaje sea realmente
significativo influyendo de manera
elocuentemente positiva en el lóbulo
prefrontal, predisponiéndolo hacia el