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AÑO 2022 N° 2 SCIENTIARUM
INTRODUCCIÓN
Este ensayo surge como
reflexión acerca de la manera en que
el liderazgo y las Tecnologías de la
Información y la Comunicación,
también conocidas como TIC, se han
convertido en piezas fundamentales
para el desenvolvimiento cotidiano de
la humanidad, especialmente desde
comienzos de 1991 cuando se inició lo
que hoy conocemos como era digital.
No existe situación personal,
institucional, gerencial, comercial,
política o educativa, solo por
mencionar algunas, donde no se esté
conduciendo u orientando las
acciones pertinentes con el apoyo de
las TIC. Por lo tanto, no es una
exageración afirmar la necesidad del
liderazgo en todas estas acciones
humanas, a los fines de optimizar
resultados en beneficio de las metas
propuestas a nivel de posicionamiento
en el mercado, calidad de servicio,
atención al cliente, así como el
desarrollo integral de su capital
humano.
En función de lo anterior, cabe
preguntarse ¿quién es el responsable
de ejercer dicho liderazgo? Por tanto,
para dar respuesta a esta
interrogante, es oportuno
contextualizar la definición del líder,
que de acuerdo con López, De la
Garza y Zavala (2017) es “un
visionario, capaz de anticiparse
generando estrategias en las
organizaciones empresariales para
lograr hacerlas más competitivas,
generar sostenibilidad a corto y largo
plazo en un mercado cada vez más
competitivo, influir en el desarrollo y
crecimiento” (p. 57). En consecuencia,
se hace visible la importancia del líder
para lograr crear, desarrollar y
consolidar una cultura organizacional
de alto nivel, cuya repercusión a nivel
personal e interpersonal transforme
positivamente el desenvolvimiento de
los trabajadores en el ejercicio de sus
funciones, al incrementar la
productividad y rendimiento.
Otorgando mayores beneficios a la
empresa, tanto en calidad de servicio
e ingresos económicos como de
posicionamiento en el mercado.
En la búsqueda de logros y
cambios relevantes, cobra significado
el liderazgo que deben asumir los
miembros de los diferentes niveles