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actividad concreta puede influir sobre
el comportamiento de otro individuo o
grupo. Por otra parte, Chiavenato
(2008) da al liderazgo un enfoque
situacional que se aplica a aquellos
líderes resultantes de las
contingencias presentadas en las
organizaciones.
En ese sentido, según Briceño,
Correa, Valdés y Hadweh (2020) “el
líder gerencial impulsa, canaliza, une,
apoya para que todos se sientan
confiados, seguros, dispuestos al
trabajo, sirviendo de modelo, guía
para establecer adecuadas relaciones
entre el personal de cualquier
institución”. (p. 12). En otras palabras,
el liderazgo es la condición básica de
todo gerente, que le permite influir,
atraer al personal para conducirlo por
el camino correcto hacia el éxito, así
como la efectividad de los procesos
en cuanto a lo administrativo,
académico, comunitario, abarca
también al personal docente,
administrativo, obrero, estudiantes,
comunidad en general.
Por consiguiente, se considera
importante mencionar que el liderazgo
gerencial se transforma en esa
capacidad para usar diversas formas
de poder e influir en la conducta de
sus seguidores de diferentes
maneras, que implica poder de
convicción, ofrecer una imagen donde
las características fundamentales
sean el ejemplo, la ética, los valores,
las relaciones interpersonales, la
comunicación.
De acuerdo a lo expresado por
Koontz y Weihrich (2009), los líderes
deben infundir valores, ya sea que su
interés se centre en la calidad, la
honestidad y la asunción de riesgos
calculados o en los empleados y los
clientes. Visto de esa forma, el
liderazgo constituye un proceso
inherente a toda dinámica humana
donde interactúan personas con un fin
determinado, indistintamente de la
situación o de las condiciones del
entorno en donde se encuentren.
Cabe destacar que los líderes
efectivos, señalan Leithwood et al
(Ob. Cit.) son aquellos que participan
en el monitoreo del cambio y de la
calidad de instrucción mediante
frecuentes visitas a las aulas para
observar, conversar con docentes, así
como estudiantes de una manera