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AÑO 2022 N° 2 SCIENTIARUM
Edgar Alberto Chacón
https://orcid.org/0000-0002-0286-8116
RESUMEN
La educación actual demanda un ejercicio del
liderazgo caracterizado por su visión de futuro y su
capacidad de innovación, a como gestión de
cambios, que responda a los requerimientos
emergentes de la organización destacando los
aspectos relacionales involucrados en todo proceso
efectivo. Por consiguiente, se pretende describir al
director como der con perspectiva de cambio en el
desempeño laboral del docente, donde su influencia debe ser el resultado de la
persuasión, que implica que no es coercitiva, no se basa en acciones dictatoriales,
sino que surge en un contexto de comunicación entre seres libres, afectados por
sentimientos y guiados por la razón. Metodológicamente, el paradigma
metodológico a asumir es el interpretativo bajo el enfoque cualitativo y el método
se corresponde con un estudio hermenéutico que permitió la comprensión del
liderazgo visa por los autores investigados. Desde esa postura, se redefine su
papel, quien, en lugar de ser un mero gestor burocrático, pasa a ser un agente que
aprovecha las competencias de los miembros del personal en torno a una misión
común. Este ejercicio del personal directivo se ve dentro de una práctica más
democrática, dispersada en la institución, en lugar de ser algo exclusivo del equipo
directivo. En ese sentido, el liderazgo debe asumirse como las múltiples actividades
que desarrollan quienes lo realizan y que supone reflexionar, planificar, dirigir los
procesos de aprendizaje profundo de la organización educativa.
LIDERAZGO EFECTIVO DEL
DIRECTOR COMO PERSPECTIVA
DE CAMBIO EN EL DOCENTE
PALABRAS CLAVE:
liderazgo efectivo,
director, cambio,
docente
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AÑO 2022 N° 2 SCIENTIARUM
EFFECTIVE LEADERSHIP OF THE DIRECTOR AS A PERSPECTIVE OF
CHANGE IN THE TEACHER
Edgar Alberto Chacón
https://orcid.org/0000-0002-0286-8116
ABSTRACT
Current education demands an exercise of leadership characterized by its vision of
the future and its capacity for innovation, as well as change management, which
responds to the emerging requirements of the organization, highlighting the
relational aspects involved in any effective process. Therefore, it is intended to
describe the director as a leader with a perspective of change in the teacher's work
performance, where his influence must be the result of persuasion, which implies
that it is not coercive, it is not based on dictatorial actions, but rather arises in a
context of communication between free beings, affected by feelings and guided by
reason. Methodologically, the methodological paradigm to assume is the interpretive
one under the qualitative approach and the method corresponds to a hermeneutic
study that allowed the understanding of the leadership seen by the investigated
authors. From this position, his role is redefined, who, instead of being a mere
bureaucratic manager, becomes an agent that takes advantage of the skills of the
staff members around a common mission. This exercise of the managerial staff is
seen within a more democratic practice, dispersed in the institution, instead of being
something exclusive to the management team. In this sense, leadership must be
assumed as the multiple activities carried out by those who carry it out and that
supposes reflecting, planning, directing the deep learning processes of the
educational organization.
Key words: Effective Leadership, Director, Change, Teacher
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INTRODUCCIÓN
La educación a nivel mundial, ha
sufrido cambios y transformaciones
significativas, convirtiéndose en un
verdadero reto para la nueva
gerencia, tomando en cuenta que: se
debe aprender cómo trabajar
efectivamente en equipo, intermediar
para solucionar un problema,
desarrollar una buena reputación con
los colegas, todo lo cual constituye
actualmente los aspectos más
importantes de un gerente.
Dado que en la actualidad las
instituciones escolares se conciben
como una empresa, su modelo de
gestión debe dirigir sus acciones
hacia el logro de los objetivos
propuestos, al considerar a sus
directivos como gerentes, quienes
deben reunir un conjunto de requisitos
y cualidades, entre las que cabe
mencionar el desarrollo de un
liderazgo que le permita no sólo
cumplir con el ejercicio de las
funciones gerenciales básicas como
planificación, organización, dirección,
control, sino también conducir al
talento humano de su organización
educativa para la optimización de su
desempeño laboral como elemento
esencial en el logro de las metas
propuestas.
Señala Castillo (2008), que el
proceso directivo debe sustentarse en
un estilo de liderazgo capaz de dar
respuesta a todas las situaciones
presentes en la institución, que se
adapte a los cambios producidos
continuamente en el ámbito
educativo. (p. 12). Por esa razón, la
gestión escolar debe estructurarse en
torno a una acción directiva que
conozca y utilice un conjunto de
técnicas necesarias para alcanzar los
objetivos educacionales, que se
pongan en práctica por todos aquellos
a quienes les corresponde dirigir una
institución.
Visto de esta forma, la acción
gerencial del director debe estar
sustentada en un liderazgo capaz de
dar respuesta a todas las situaciones
presentes en la institución, al
adaptarse a los cambios producidos
continuamente en el ámbito
educativo, así como generar
estrategias efectivas para propiciar la
optimización del desempeño laboral
131
de los docentes. En ese sentido, se
promueve el ejercicio de un liderazgo
efectivo definido como un conjunto de
procesos que orienten a los docentes
y a los equipos en una determinada
dirección hacia el logro de la
excelencia, el aprendizaje
organizacional, primordialmente por
medios no coercitivos. Este se vincula
con la capacidad de generar procesos
de sensibilización, convocatoria a
trabajar en colaboración con otros, en
el logro de los fines, valores
generalmente sepultados en las
rutinas cotidianas.
Es imperativo resaltar que los
actuales enfoques de liderazgo no se
refieren al de una posición de
autoridad en una estructura social,
entendido como actividad, se
relaciona más directamente con la
problemática primordial de cómo
abordar las prácticas asentadas como
rutinarias en tiempos en que se
exigen altos volúmenes de innovación
profunda, Mendoza (2009) El
liderazgo promueve el trabajo
generativo, es decir, el aprendizaje
requerido para abordar los conflictos
entre los valores de las personas o
para abreviar la brecha entre los
postulados y las nuevas realidades
que se enfrentan, requiriendo su
transformación (p.45)
En correspondencia con lo
señalado por el autor precedente, el
objetivo del liderazgo, según Bass
(2008), es estimular la necesidad de
generar transformaciones que
adecuen el quehacer de las
organizaciones a los fines y a los
resultados deseados, propiciando su
alcance en equipos de personas
capaces, comprometidas, atentas a
los permanentes desafíos planteados
por el entorno (p.90). Lo planteado
supone revisar los esquemas
mentales, identificar nuevos
problemas, plantear nuevas as de
resolución, reinventar las prácticas
permanentemente atendiendo las
necesidades del contexto. Ahora bien,
el ejercicio de un liderazgo efectivo se
basa en la capacidad de instalar en
los docentes y en el centro educativo
un fructífero diálogo entre el contexto
y la propia institución, de manera de
generar respuestas a las necesidades
planteadas por éste; a la vez, ser
capaz de incidir en el contexto para
132
expandir los objetivos institucionales.
Parafraseando a Bass (Ob. Cit.)
el liderazgo no existe verdaderamente
sino cuando es reconocido y atribuido
por los miembros del grupo a un
individuo determinado. Este
reconocimiento es superior a una
aceptación pasiva, se refiere a la idea
de compromiso personal de los
miembros. En relación con la
atribución del liderazgo a alguien, éste
emerge de la interacción entre dichos
miembros, frecuentemente como
continuidad de relaciones directas
entre ellos.
No obstante, el líder efectivo se
percibe como alguien que
armoniosamente busca lograr lo
máximo posible con la mejor fricción
factible, quien moviliza el máximo de
cooperación comprometida por parte
del grupo, porque justamente a lo
desea y no por presión u obligación.
Por tanto, el papel de liderazgo del
centro educativo juega un rol central
al estimular la participación,
compromiso del activo más
importante del plantel: el talento
humano, planificando, ejecutando las
estrategias de mejoramiento de la
calidad. Asimismo, para ejercer un
liderazgo efectivo el director debe
formular los valores y propósitos que
animan el centro educativo,
conjuntamente con la comunidad,
docentes, estudiantes, construir una
visión común, es decir, desarrollar
actitudes positivas hacia la
excelencia, igualdad, transparencia,
inclusión, equidad, diversidad, por
supuesto, calidad.
De igual forma, se considera que
la dirección debe ejercer un liderazgo
con clara visión educativa que le
permita orientar la acción escolar
hacia la mejora continua de los
aprendizajes. Para ello, el director
requiere no sólo contar con
competencias técnicas sino también
humanas, impregnadas de valores,
tales como servicio, solidaridad,
respeto, responsabilidad, justicia,
entre otros, con el propósito de dirigir
y animar el desempeño de los
docentes de su institución. Para ello,
se consideran los aportes de
Leithwood, Mascall y Strauss (2007),
que apoyan teóricamente el estudio
en relación a los fundamentos del
liderazgo.
133
En ese marco de ideas, el
liderazgo que se requiere para
promover los cambios en el
desempeño laboral del docente debe
reunir un conjunto de competencias,
tal como lo destaca Morales (2011):
(a) emplear un amplio conocimiento
de la enseñanza y el aprendizaje
vinculando el conocimiento curricular-
pedagógico con aquellas
dimensiones administrativas de
gestión; (b) resolver problemas
complejos basados en la escuela en
función de su conocimiento
pedagógico, así como de liderazgo;
(c) fomentar la confianza relacional
con el personal, las familias, el
alumnado; (d) ofrecer una mayor
autonomía del profesor en el aula;
(e) motivar a los docentes para su
involucramiento en la elaboración e
implementación de un proyecto
educativo el cual de sentido a la labor
educativa para los estudiantes y el
contexto.
En otras palabras, el liderazgo
efectivo hace referencia a la
capacidad
del director para orientar y
dar sentido a los procesos
pedagógicos, organizacionales,
comunitarios que se desarrollan
dentro de la institución, generando en
el personal docente la necesidad de
iniciar procesos de mejora
o
transformación mediante el
establecimiento de modalidades de
trabajo colectivo, el cual integre la
capacitación con la reflexión a partir
de la práctica.
Por lo tanto, la principal función
del liderazgo efectivo estaría en
fomentar la creación de nuevas
destrezas, capacidades,
comprensiones procedentes de
muchos lugares dentro de la
institución, que conlleva a un
liderazgo de responsabilidades
compartidas. Para lograrlo, habría de
considerar la necesidad de
descentralizar las organizaciones
educativas sobre todo en la toma de
decisiones, fomento de compromiso
por parte de todos los miembros del
centro, así como la capacitación de
éstos.
En el contexto educativo, los
objetivos formales de la institución
vienen dados por las políticas
gubernamentales que se subordinan
todos los procesos de dirección. Al ser
134
implantados desde afuera no implica
una identificación plena de todos los
miembros de ésta con ellos; además,
en ocasiones, poseen unos altos
niveles de generalidad que resultan
en utopías difíciles de operacionalizar
en procesos educativos concretos en
el aula de clase. Por ello, para que el
liderazgo efectivo tenga lugar es
necesario transformar los objetivos en
propósitos previamente
consensuados.
Ese consenso es un medio que
involucra a todos los miembros de la
institución escolar en la aceptación
del resultado del proceso, pues todos
han participado activa,
significativamente en la discusión
precedente a la toma de decisiones.
De esa forma, los propósitos están
relacionados con el quién se hace los
procesos, por cuanto son el resultado
de un acuerdo entre la escuela y su
comunidad, estando fuertemente
cohesionados tanto con su visión
como misión.
DESARROLLO ARGUMENTATIVO
Entender lo que es liderazgo y
su estilo en el gerente, es un paso
importante en la solución de
problemas de las instituciones
educativas. Hasta ahora no existe una
definición universal de éste, dada la
complejidad del tema. En ese sentido,
Ivancevich (2009) define el liderazgo
como el proceso de influir en otros
para facilitar el logro de objetivos
pertinentes para la organización, los
cuales producen efectos significativos
sobre las metas difíciles. (p.45)
Por su parte, Robbins (2008)
define el liderazgo como un proceso
de influencia en el que algunos
individuos, mediante sus actos,
facilitan el movimiento de un grupo
hacia una meta común o compartida.
(p. 17). Por lo antes expuesto, puede
concebirse como las características
de quienes dirigen y orientan a otros
mediante sus habilidades, así como
sus conocimientos para lograr su
participación voluntaria en alcanzar
los objetivos.
Se puede afirmar que el
contexto de liderazgo gerencial no
sólo se define en una organización,
sino que abarca diversas facetas de
índole social donde alguien en su
135
actividad concreta puede influir sobre
el comportamiento de otro individuo o
grupo. Por otra parte, Chiavenato
(2008) da al liderazgo un enfoque
situacional que se aplica a aquellos
líderes resultantes de las
contingencias presentadas en las
organizaciones.
En ese sentido, según Briceño,
Correa, Valdés y Hadweh (2020) el
líder gerencial impulsa, canaliza, une,
apoya para que todos se sientan
confiados, seguros, dispuestos al
trabajo, sirviendo de modelo, guía
para establecer adecuadas relaciones
entre el personal de cualquier
institución”. (p. 12). En otras palabras,
el liderazgo es la condición básica de
todo gerente, que le permite influir,
atraer al personal para conducirlo por
el camino correcto hacia el éxito, así
como la efectividad de los procesos
en cuanto a lo administrativo,
académico, comunitario, abarca
también al personal docente,
administrativo, obrero, estudiantes,
comunidad en general.
Por consiguiente, se considera
importante mencionar que el liderazgo
gerencial se transforma en esa
capacidad para usar diversas formas
de poder e influir en la conducta de
sus seguidores de diferentes
maneras, que implica poder de
convicción, ofrecer una imagen donde
las características fundamentales
sean el ejemplo, la ética, los valores,
las relaciones interpersonales, la
comunicación.
De acuerdo a lo expresado por
Koontz y Weihrich (2009), los líderes
deben infundir valores, ya sea que su
interés se centre en la calidad, la
honestidad y la asunción de riesgos
calculados o en los empleados y los
clientes. Visto de esa forma, el
liderazgo constituye un proceso
inherente a toda dinámica humana
donde interactúan personas con un fin
determinado, indistintamente de la
situación o de las condiciones del
entorno en donde se encuentren.
Cabe destacar que los deres
efectivos, señalan Leithwood et al
(Ob. Cit.) son aquellos que participan
en el monitoreo del cambio y de la
calidad de instrucción mediante
frecuentes visitas a las aulas para
observar, conversar con docentes, así
como estudiantes de una manera
136
informal con el fin de apoyarlos. En
ese sentido, tratan de desarrollar
tanto su capacidad como la de los
docentes para recoger, utilizar datos
sobre el resultado del aprendizaje,
además de otras dimensiones del
comportamiento, junto a
características de los estudiantes, que
están afectando su aprendizaje.
De allí que, el liderazgo efectivo
se refiere a una práctica relacionada
directamente con la problemática
primordial de cómo abordar las
acciones asentadas como rutinarias
en tipos donde se exigen altos
volúmenes de innovación y
aprendizaje profundo. De esa
manera, Robinson (2010) establece
tres conjuntos de competencias
requeridas para un liderazgo efectivo:
1. Emplear un amplio
conocimiento de la
enseñanza y el aprendizaje
vinculando el conocimiento
curricular-pedagógico con
aquellas dimensiones tanto
administrativas como de
gestión.
2. Resolver problemas
complejos basados en la
escuela en función de su
conocimiento pedagógico y
de liderazgo.
3. Fomentar la confianza
relacional con el personal,
las familias y el alumnado.
(p.312)
Un líder efectivo requiere de
hecho, tener competencias en la
gestión y promover los procesos que
mejoran la enseñanza de su
profesorado. En términos generales,
el liderazgo efectivo se caracteriza por
fijar un norte para la organización, con
capacidad de plantear principios para
ser tomados por el personal como
objetivos propios, creando, así un
sentido compartido, que moviliza a la
institución escolar en pro de los
mismos. Es decir, fija un norte para el
centro educativo movilizándolo en esa
dirección.
Cabe resaltar los aportes
hechos por Carbone, Olguín, Ostoic,
Ugalde y Sepúlveda (2008), quienes
plantean que aquellas competencias
de los líderes más efectivos pueden
clasificarse en cuatro tipos: a)
prácticas de liderazgo con claro foco
en el aprendizaje, b) planificación y
coordinación en sintonía con el
Proyecto Educativo Institucional, c)
capacidad de innovación y d)
Consideran el contexto interno y
externo de la escuela. (p. 36)
137
En las instituciones educativas,
según los aportes de Álvarez (2009),
lo importante es que los directivos
comprendan el liderazgo efectivo
como un elemento fundamental para
llevar a cabo una correcta conducción
del centro educativo, asumiéndose
como agente de cambio dentro de él,
capaz de dirigirla de forma eficaz,
eficiente para adaptarla a las nuevas
necesidades surgidas en su contexto
particular, planteando, a manera de
resumen, las siguientes
características:
Visión clara y conocida por
todos, expresada a través
de su proyecto directivo;
Traducen su visión en
metas y altas
posibilidades, tanto de sus
colaboradores, docentes
como de sus estudiantes;
establecen un clima
escolar que favorece la
consecución de los
objetivos y expectativas en
función del contexto;
supervisan y evalúan el
progreso de sus
profesores; disponen de
muchos recursos
profesionales por la
formación y la experiencia;
se guían por objetivos y
priorizan aquellos
orientados a la educación
sobre los burocráticos; dan
ejemplo de trabajo duro y
constante; reconocen
particularmente a cada
educador. (p.101)
“Los directivos también son
seres flexibles y
dialogantes; llevan a los
profesores a desarrollar
habilidades de liderazgo;
se preocupan más por las
personas que por lo
administrativo; conocen las
dinámicas de la
organización y el liderazgo
informal que está oculto;
son tolerantes con la
ambigüedad; abordan los
problemas analíticamente,
buscando relaciones
causa- efecto para dar
soluciones; les preocupa
más la solución a los
problemas que quienes los
ocasionaron;
Comprometen a sus
colaboradores en la toma
de decisiones; establecen
sistemas de comunicación
que permiten a las ideas
fluir de abajo-arriba sin
miedo y hacia abajo con
transparencia; crean
relaciones de amistad con
su personal, dejando clara
la autoridad que le confiere
su liderazgo; tienen gran
seguridad y un sentido
desarrollado de mismos.
(p. 102)
Visto de esa forma, el liderazgo
efectivo es un proceso de influencia
recíproca en el cual líderes y
138
colaboradores construyen,
transforman la misión, visión, cultura
de la institución con el fin de alcanzar
propósitos previamente
consensuados. Por tanto, el director
de una institución educativa es
considerado como líder del cambio,
así como la eficacia escolar.
Lo antes expuesto entra en
correspondencia con lo planteado por
Sergiovanni (citado por Murillo 2008)
quien destaca que el liderazgo
efectivo se hace con y mediante otros,
centrando su interés primordialmente
en el talento humano. En generar en
ellos transformaciones que
repercutan en la institución, así como
el contexto social con que ésta
interactúa, exigiendo del líder una
generación de confianza,
capacitación del personal, además de
nuevas prácticas organizacionales.
En el proceso de liderazgo efectivo las
relaciones que se establecen son
multidireccionales sugiriendo una
relación de igualdad entre los
miembros de la institución. Por esa
razón, exige un alto grado de
flexibilidad y amplitud de criterio e
implica una responsabilidad
compartida, así como una
redistribución del poder; exigiendo
una capacitación de todo el personal.
POSTURA CONCLUSIVA
Se considera al liderazgo
efectivo como perspectiva de cambio
en el desempeño laboral del docente
de educación secundaria donde se le
de apertura a los nuevos enfoques
gerenciales relacionados con el
establecimiento de un liderazgo
efectivo dado que para el directivo en
el ámbito educativo implique una
realidad presente en la organización
en relación con el ejercicio del mismo.
Por consiguiente, se concluye
que es necesario un mayor
cumplimiento de las funciones de
control y supervisión de los directivos
para verificar el cumplimiento de las
actividades planificadas, puesto que
las mismas permitirán al docente
conocer no solo sus debilidades sino
también sus fortalezas, además de
robustecer la confianza que pueda
tener en el directivo como líder,
debido a que podría obtener
conocimiento, asesoramiento y guía
en los procesos llevados a cabo en la
139
organización.
A tal efecto, el directivo debe
propiciar y establecer normas de
desempeño que posibilite la
evaluación del mismo al personal
docente. Aquí el líder, podrá ejercer
sus funciones tomando en cuenta la
opinión del personal acerca de lo que
se debe evaluar, las funciones a
cumplir por el directivo y el trabajo a
realizar, como líder se convierte en el
guía de los procesos, pero también la
persona que genera la confianza
suficiente para saber que el personal
a su cargo apoyará sus decisiones
porque serán llevadas a cabo por el
consenso que surja entre el gerente y
el personal.
Esta realidad conduce al director
a proyectar los cambios en la forma
de conducir las instituciones
escolares, en donde se establezcan
niveles de responsabilidad y se
promuevan cambios en beneficio de
la institución. En este caso el líder
ejecuta acciones donde él como
responsable principal, delega,
empodera y orienta al personal para
cumplir y hacer cumplir las acciones
que le fueron asignadas siendo la
confianza y la fe en el líder dos
elementos vitales para esta
transformación.
Para finalizar, el tema de
liderazgo como perspectiva de
cambio en el desempeño laboral del
docente, debe estar relacionado con
los enfoques gerenciales
contemporáneos, así como lo relativo
al ámbito educativo. El gran reto es
presentar un nuevo conocimiento en
liderazgo que supere la concepción
tradicional que poseen los docentes
con función directiva, renovando sus
saberes en cuanto a sus funciones
administrativas.
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