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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
Catalina Trejos
catalinatrejos@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-8669-5605
Cesar Barragán
cabarraganf@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-3576-9683
RESUMEN
Al hacer referencia al término y connotación que
tienen; el sentimentalismo y/o el emotivismo, para
establecer juicios morales es necesario resaltar que
existen teorías y corrientes que afirman que los juicios
morales no dependen de los sentimientos, dado lo
controversial del tema es importante estudiarlo a la luz
de dos grandes pensadores de las estas corrientes
filosóficas como son: Alfred Jules Ayer y David Hume.
De allí que el presente artículo se centró en determinar si tal afirmación resulta ser
pertinente, por lo que propósito del estudio fue analizar los juicios morales según la
teoría del emotivismo de Alfred Jules Ayer y el sentimentalismo de David Hume
como fundamento para el desarrollo de la inteligencia emocional y la convivencia
escolar en las instituciones educativas de Santa Marta, Colombia. Este estudio se
ajustó al paradigma postpositivista interpretativo, tipificado como documental. La
recolección de información se realizó mediante el diseño de un esquema (ficha
bibliográfica), para extraer información de libros, artículos científicos y trabajos de
investigación. Los hallazgos muestran que las emociones y sentimientos juegan un
papel importante en los juicios de valor, por lo que estos elementos infieren en las
relaciones interpersonales de los estudiantes en el entorno educativo.
ANÁLISIS DE LOS JUICIOS MORALES
PARA DESARROLLAR LA INTELIGENCIA
EMOCIONAL Y LA CONVIVENCIA
ESCOLAR
PALABRAS CLAVE:
Juicios morales,
inteligencia
emocional,
convivencia escolar
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
ANALYSIS OF MORAL JUDGMENTSFOR THE DEVELOPMENT OF
EMOTIONAL INTELLIGENCE AND SCHOOL COEXISTENCE
Catalina Trejos
catalinatrejos@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-8669-5605
Cesar Barragán
cabarraganf@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-3576-9683
ABSTRACT
When referring to the term and connotation they have; sentimentalism and / or
emotivism, to establish moral judgments it is necessary to emphasize that there are
theories and currents that affirm that moral judgments do not depend on feelings,
given the controversial nature of the subject, it is important to study it in the light of
two great thinkers of these philosophical currents such as: Alfred Jules Ayer and
David Hume. Hence, this article focused on determining whether such a statement
turns out to be relevant, so the purpose of the study was to analyze moral judgments
according to Alfred Jules Ayer's theory of emotivism and David Hume's
sentimentality as the basis for the development of the emotional intelligence and
school coexistence in educational institutions in Santa Marta, Colombia. This study
was adjusted to the postpositivist - interpretive paradigm, typified as documentary.
The information collection was carried out through the design of a scheme
(bibliographic card), to extract information from books, scientific articles and
research papers. The findings show that emotions and feelings play an important
role in value judgments, which is why these elements infer in the interpersonal
relationships of students in the educational environment.
KEYWORDS: Morality, sentimentality, emotionality, Emotional intelligence, school
coexistence
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INTRODUCCIÓN
El ser humano comúnmente es
visto a través de su personalidad, sin
embargo, su concepción humana va
mucho más allá de esta visión. Las
personas son una unidad integrada
por cuerpo, mente y espíritu. Estas
dimensiones requieren ser
estudiadas, cuando se trata de
educación y formación. En referencia
al cuerpo, es necesario que desde la
escuela se reconozcan las
necesidades económicas
(alimentación, vestimenta y todo
aquello que implica recursos para su
bienestar), mismas que influyen en el
rendimiento académico del estudiante.
En cuando a la mente, el ser
humano debe ir dotándose de
información que se traduzca en un
saber ser, saber hacer y saber
convivir, cuando los sistemas
educativos se enfocan en el desarrollo
cognitivo y promueven un aprendizaje
con base a una serie de contenidos
académicos, que muchas veces están
alejados de la realidad de los
estudiantes, se está ocupando de una
parte de la formación del individuo, no
de su desarrollo pleno.
Por su parte, la dimensión
espiritual denota una trascendencia a
la paz, producto del bienestar
emocional que se deriva de ella, sin
embargo, lo anterior está ligado a la
persona y el entorno donde se
desenvuelve, en otras palabras, a
factores externos e internos de la
persona. En este sentido, la educación
debe profundizar en la formación de
los estudiantes como la integralidad
de un todo. No estratificar y fragmentar
su educación por áreas, con esto no
se plantea la posibilidad de integrar
todos los contenidos en una sola
asignatura, por el contrario, se alude a
la vinculación de ese entramado
académico con un fin común: el
desarrollo integral (cognitivo,
conductual y emocional).
Es por ello, que hay la necesidad
que los docentes desarrollen
competencias como mediación
pedagógica, pensamiento crítico,
comunicación, ética, identidad
cultural, responsabilidad, ecología y
ambiente, las cuales son importante
para tomar decisiones en diversos
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
contextos de cambios tecnológicos y
socioculturales; así mismo, deben
buscar espacios para establecer una
conexión entre los contenidos de las
diversas disciplinas que enseña, de tal
manera que puedan realizar proyectos
en cuyo desarrollo se apliquen
conocimientos, destrezas, habilidades
y se fomenten sentimientos y valores
para promover una adecuada
convivencia, Acosta y Finol (2015).
Por lo tanto, es importante
estudiar los postulados filosóficos de
Ayer (1971) y Hume (1999), para tener
una mayor y mejor comprensión del
emotivismo y sentimentalismo como
elementos adheridos a los juicios
morales imperantes dentro de las
sociedades, los cuales tienen
ramificaciones dentro de las
instituciones educativas debido a la
convergencia de individuos con
personalidades, ideas, culturas y
creencias diferentes.
Cabe destacar que cuando se
habla de procesos educativos,
emotividad, sentimientos, inteligencia
emocional, procesos cognitivos y
espiritualidad como parte del análisis
de los juicios morales, con proyección
a la compresión de la unidad humana
para desarrollar la inteligencia
emocional para mejorar las relaciones
interpersonales como mecanismo
para una mejor convivencia escolar,
Ayer (Obt. Cit) y Hume (Obt. Cit)
coinciden que los juicios morales
están ligados al lenguaje,
constituyéndose en términos prácticos
que consisten en disuadir a las
personas para que tengan o
compartan las mismas concepciones
del bien y del mal, es decir, influir en el
comportamiento o pensamiento del
otro sujeto, al cual se le expresan
ciertas ideas.
Ahora bien, ante todo lo
expuesto, es pertinente resaltar la
connotación de estas teorías
(emotivismo y sentimentalismo) en el
desarrollo de la inteligencia emocional
y la convivencia escolar. De allí que,
en cuanto a las teorías propuestas en
este estudio sobre el sentimentalismo
presentado por Ayer, alude a un
elemento primordial como es el
lenguaje, por lo tanto, el autor expone
que la emotividad y el sentimentalismo
están relacionados con las
expresiones.
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
De esta manera, los juicios de
valor adquieren la connotación
interpretativa del lenguaje utilizado
para exponer ciertas situaciones o
hechos. Al vincular estas ideas con el
entorno escolar y la idea de formar a
los estudiantes como una unidad
indisoluble se advierte la necesidad de
enseñar formas expresivas desde la
racionalidad, aún y cuando se
expresen emociones.
En este sentido, es inminente la
necesidad de trabajar las emociones
desde la concepción de inteligencia
emocional propuesta por Goleman
(2004), quien plantea a los
sociobiólogos buscar explicar el papel
de las emociones en el psiquismo
humano, se afianzan en la
preponderancia del corazón sobre la
razón en los momentos realmente
cruciales, afirmando que las
emociones son las que permiten
afrontar las situaciones en extremo
difíciles, considerando que hay
situaciones que involucran los
sentimientos por lo que no pueden ser
resueltas desde el intelecto, ya que
cada emoción actúa sobre la
predisposición de las personas de
formas diferentes, dirigiendo las
acciones en sentido del bienestar.
Todo esto denota según el autor citado
que las emociones tienen gran
importancia en el sentido de
sobrevivencia.
Es así como cualquier
concepción de la naturaleza humana
que soslaye el poder de las
emociones, estará sumida en una
lamentable miopía, ya que las
personas, aunque manejen un gran
cúmulo de información y se apropien
del conocimiento, siempre estarán
relacionadas a lo que sienten, de
hecho, el ser humano busca el
desarrollo intelectual para alcanzar
bienestar emocional.
Ahora bien, las emociones
desde este punto de vista son una
constante de gran valor en las
personas, lo que hace necesario
trabajarlas y educarlas como se
trabajan las competencias cognitivas,
no para evitarlas, sino para manejarlas
de manera que no afecten la toma de
decisiones e incluso la salud. Cabe
resaltar que las emociones como se
ha venido diciendo, inciden en los
pensamientos y en el organismo, por
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
ejemplo, las personas asustadas se
ponen sudorosas, les da dolor de
estómago entre muchos otros
síntomas. La mayoría de las veces las
reacciones ante cualquier situación
están condicionadas por los
sentimientos y por las emociones,
ejemplo de esto es que a menudo al
visitar un lugar, si estamos tristes o
molestos no percibiremos sus
atractivos, pero si lo visitamos con un
estado de ánimo diferente, entusiastas
y alegres, seguramente el paisaje lo
veremos hermoso. Esto demuestra
que las emociones influyen en la
razón, ya que infiere en la percepción
y ésta es fundamental para la
objetividad.
Todo implica que las
emociones tienen un papel
fundamental al formularse los juicios
de valor es así como desde la
perspectiva del emotivismo de Alfred
Jules Ayer y el sentimentalismo de
Hume (1999), se evidencia la
necesidad de trabajar la inteligencia
emocional de manera que esta
transcienda a una mejor convivencia
escolar, partiendo de la
restructuración de la concepción que
se tiene del estudiante como agente
de aprendizaje. Desde este enfoque
se requiere un modelo que estimule el
desarrollo de capacidades pensantes,
reflexivas y racionales que conduzcan
al discente a dilucidar entre lo bueno y
lo malo, entre lo correcto y lo
incorrecto, no a la luz de sus
necesidades, particularidades y
conveniencias, sino con base a
criterios generales de orden, justicia,
equidad, que fundamenten una razón
orientada al deber ser como
ciudadanos y seres humanos.
Al vincular esto a las prácticas
pedagógicas, se han de orientar a
despertar en el estudiante una idea de
justicia que va más allá de los
intereses particulares, sino que
respondan a los derechos humanos
individuales y colectivos para el bien
social. Es así como el educando en su
hacer educativo y vivencial adoptará
una postura ante la vida, donde podrá
sin importar su edad, con base a lo
que conoce, interpretar esto desde
una comprensión intelectual, un juicio
moral respecto a determinadas
situaciones, sin que este juicio se vea
nublado por sus emociones y
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
sentimientos. De esta manera
establecerá mejores relaciones
sociales y tendrá una mejor
convivencia.
Asimismo, el estudio de las
emociones da cuenta de una
perspectiva propia de la modernidad
que condenó a las emociones al
terreno del control y, a la necesidad de
disciplinarlas, dado su aparente
distanciamiento con la racionalidad,
que no favorecía el ideal de la
objetividad y el gobierno de la razón,
idea que aún persiste en una parte del
contexto académico actual.
Es importante recordar, que la
teoría de Ayer (Obt. Cit) y Hume (Obt.
Cit.) sobre la emotividad y los
sentimientos, están asocian a la
inteligencia emocional, lo que conduce
a la idea que los rminos éticos son
pseudo-conceptos que no agregan
ningún contenido a las proposiciones
en las que se los incluye. Sosteniendo
que al decir “Usted ha obrado mal al
robar ese dinero” no se afirma más
que cuando se dice “Usted robó ese
dinero”. La única diferencia es que en
el primer caso se manifiesta (pero no
se afirma) una particular emoción en el
enunciador.
Cuando se pronuncia un juicio de
valor no se afirma nada ni sobre algún
objeto del mundo ni sobre el estado
personal de ánimo: sólo se expresan
ciertas emociones. Pero expresar no
es lo mismo que afirmar: decir “Robar
dinero es malo” es como decir
“¡¡Robar dinero!!”, con un particular
tono de horror. “Malo” no agrega
ninguna información: sólo manifiesta
un sentimiento de desaprobación, del
mismo modo que “¡Ay!” no es una
afirmación acerca de un dolor que se
siente, sino la expresión de ese dolor.
Los juicios de valor son entonces
pseudo-enunciados y no son por lo
tanto ni verdaderos ni falsos.
Desde esta perspectiva,
pareciera que los juicios de valores
morales se dejan confundir por la
sintaxis del lenguaje, confusión que le
lleva a creer que los enunciados
morales son verazmente aptos. A
partir del examen del ejemplo del robo,
Ayer extiende su análisis a los demás
términos morales: en el ejemplo de las
afirmaciones y los enunciados sobre el
acto robar citado anteriormente
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implica una simbología como un acto
negativo (malo).
Ahora bien, estas teorías
implican una forma de interpretar las
acciones en buenas y malas, sin
embargo, para interpretar las mismas
se debe partir de una regla estándar
social y jurídica. No obstante, en el
ámbito escolar se requiere trabajar los
comportamientos desde y con base a
la inteligencia emocional, ya que todo
estudiante que logre comprender y
manejar sus emociones tendrá la
capacidad de reaccionar razonable y
reflexivamente ante las circunstancias
que se presenten, lo que contribuirá a
establecer mejores habilidades
sociales y relaciones interpersonales
en el alumnado.
DESARROLLO SECUENCIAL
TEORICO
Alfred Jules Ayer y el Emotivismo
Sostienen Ayer (1971) que en la
medida en que las declaraciones de
valor son significantes, son
declaraciones científicas ordinarias y
en ese mismo aspecto se reconocen
cuales no son científicas, es decir, no
lo son en el sentido literal,
significantes, sino que reflejan,
sencillamente, expresiones del
sentimiento, que no pueden ser ni
verdaderas ni falsedades. Todo esto
indica que el juicio de valor moral está
sujeto a la concepciones que tienen
los individuos en su mente, lo que
hace pensar que si estas
concepciones se nutren desde las
escuelas y se orientan a las normas
sociales y principios conductuales
positivos el estudiante desarrollara la
capacidad de valorar desde un punto
neutral y justo todo lo que acontece así
esté vinculado a esas situaciones, es
decir se convierte en un ser objetivo,
con sentimientos y emociones, pero
sin permitirles que éstas prevalezcan
por encima de la razón. Es allí donde
entra en juego el trabajar la
inteligencia emocional como
fundamento para la convivencia
escolar.
Este planteamiento alude parte
de la teoría de Ayer (Obt. Cit.), en la
que se observa su convicción con
respecto a que las proposiciones que
refieran valor son aquellas que son
científicas, estando éstas en
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capacidad de ser ciertas o falsas y que
aquellas que no tienen un valor
significativo, son las que provienen de
las emociones, a las cuales él llama
“expresiones del sentimiento”.
Nuevamente la teoría de Ayer indica la
necesidad de manejar las emociones
para que el individuo pueda no lo
emitir juicios de valor moral, sino que
éstos prevalezcan sobre todo interés
personal.
Por lo tanto, no es posible que
las expresiones emotivas puedan
ofrecer ningún valor de verdad frente a
una situación o hecho. De ahí que sea
viable evidenciar que Ayer, se adhiere
a la convicción de que los juicios
morales sólo pueden provenir de la
emotividad, de los sentimientos que
pueda un hecho o situación causar en
los individuos. Por lo que presenta los
siguientes argumentos:
El primer argumento, sostiene
que, las afirmaciones de valor no son
científicas, sino emotivas. Las
aserciones científicas son aquellas
que se pueden comprobar por medio
de los hechos, a éstas se les puede
dar un criterio valorativo de verdad o
de falsedad y en tal criterio coincidirán
todos aquellos que presencien el
hecho y conozcan la afirmación, y
cualquier afirmación de este tipo que
se haga, extenderá las características
factuales de la situación, pues
mencionará rasgos y elementos de tal
situación. Ayer (Obt. Cit) también
afirma que un juicio moral al ser
proveniente de las emociones, no le
proporciona ningún concepto al hecho
al cual se refiere, es decir, no está
aumentándole ni disminuyéndole nada
a la situación real. Tal juicio no deja de
ser una afirmación de sentimiento, la
cual ha sido causada en una persona
por determinada situación o evento.
Ahora bien, partiendo del hecho
que las personas no pueden
desvincularse de sus emociones y
sentimientos, se estaría en un grave
problema al no tener establecida línea
de mite entre los derechos, los
deberes, lo correcto o incorrecto.
Entonces, toca promover enseñanzas
que orienten las conductas con base
en una convivencia social, es decir
enseñar a concientizarse que existen
normas, que, aunque tengan
excepciones deben ser observadas
como un patrón moral de conducta.
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
Sin embargo, cuando se habla de
excepciones es necesario considerar
esta expresión desde la perspectiva
de un razonamiento humano, que no
justifica las malas acciones, pero si las
contempla con base a las
circunstancias.
Es necesario aclarar que a
partir de ahora se hablará en lo posible
de "cariño" y no de "expresión de
afecto", porque Ayer (Obt. Cit)
argumenta que la diferencia entre una
expresión de amor y una expresión de
cariño es difícil, porque en realidad la
expresión de alguien cariño suele ir
acompañada de la expresión de esa
emoción, y en realidad es un factor en
la expresión de esa emoción.
Es decir, él realiza una
diferencia entre estas dos
proposiciones, donde la primera
refiere a la afirmación que se pueda
realizar de manera verbal o escrita,
pues ésta acompañará a la expresión
de sentimiento, para aconfirmar que
cierto sentimiento está presente en el
sujeto. Sin embargo, con la expresión
del sentimiento, es posible mostrar
que se tiene tal sentimiento, esto se
logra con la actitud o la manera en
cómo se esté expresando una
persona.
Consecuentemente con el
ejemplo mencionado, el cual alude el
acto de robar, se entiende que quien
dice que “Robar dinero es malo”,
obviamente está rechazando el acto,
desde lo que éste acto causa en sus
emociones, pues resulta que para este
sujeto no existe justificación alguna,
por lo que puede argumentar que,
aunque el acto se haya realizado por
necesidad, quien roba está tomando lo
que no le pertenece, este hecho para
tal persona, no está dentro de sus
actos moralmente aprobados. Siendo
éste el punto de anclaje entre la teoría
de Ayer, el desarrollo de la inteligencia
emocional y la convivencia escolar, ya
que desde este punto el estudiante
debe hacerse consciente que los
actos y acciones tienen connotaciones
morales y consecuencias que
dependiendo de esas mismas
acciones pueden ser negativas o
positivas. Enseñando así que existen
parámetros estandarizados que rigen
las conductas humanas y esto ha
existido siempre desde los
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mandamientos bíblicos hasta la
constitución y promulgación de leyes.
En el segundo argumento,
expone que no es ni verdad ni mentira.
Son en parte una expresión de
sentimientos, en parte órdenes.
Claramente se deja ver, que, frente a
una misma situación, dos personas
pueden tener unidad de criterio con
respecto a los hechos reales, pero es
posible que los sentimientos
generados por tal evento, en cada uno
de los sujetos, no sea el mismo,
dándose así la posibilidad de que se
expresen afirmaciones de sentimiento
totalmente diferentes.
Ahora bien, cuando Ayer
(Obt.Cit) expresa que tales
afirmaciones emotivas, no sólo son
“afirmaciones del sentimiento”, sino
que también son expresiones que
suponen mandatos, se refiere a su
concepción de que tales afirmaciones
no sólo tienen la intención de
representar los propios sentimientos,
sino que también tienen la intención de
causar estos mismos en la otra
persona, siendo así que su intención
sea la de lograr que un sujeto se
adhiera a la misma concepción de algo
y lo realice de tal manera, en este
sentido, Ayer (1971,), ejemplifica lo
anterior con estas proposiciones:
a. Tu deber es decir la
verdad. b. Di la verdad.
Dice entonces que a y b,
tendrían el mismo sentido y
la misma intención, sólo
que quien expresa la
proposición a, está
enunciando que a su
parecer lo mejor y lo que
está correcto es que otro
sujeto diga la verdad,
siendo su intención que
efectivamente tal sujeto lo
haga de esa manera, y
habiendo alguien que
exprese b, estará dando
claramente una orden o un
mandato, pero que
implícitamente está su
criterio moral de lo
pertinente o impertinente
que pueda resultar que
aquella persona diga o no
la verdad. (p. 78)
Esto indica que según Ayer
(Obt.Cit) alude los juicios morales, con
la intención que se entiendan como
afirmaciones de sentimiento. Esto,
teniendo en cuenta que en la medida
en que va profundizando en sus
explicaciones, va también variando y
cambiando sus conceptos y sus
términos, paralelamente. A partir del
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
emotivismo no es posible saber qué
está bien o mal hecho o dicho
moralmente; la misma corriente es
clara en esta posición. Hasta este
momento, se ha hecho un intento por
encontrar la relación entre el
emotivismo y el subjetivismo. Será
pertinente entonces, abordar otra
corriente que se confunde
generalmente con el emotivismo, pero
que, al parecer, conserva
significativas diferencias con éste.
Siguiendo con este orden de
ideas, Hume (1999) expresa que la
razón consiste en el descubrimiento
de la verdad o de la falsedad. La
verdad o la falsedad, consiste a su vez
en un acuerdo o desacuerdo con
relaciones reales de ideas, o con la
existencia y los hechos reales. Por
consiguiente, todo lo que no sea
susceptible de tal acuerdo es incapaz
de ser verdadero o falso, y en ningún
caso puede ser objeto de nuestra
razón. Así, si hay algo que no esté en
el campo de tal acuerdo o desacuerdo,
pues sencillamente no puede tener un
valor de verdad y se encontraría fuera
de los límites de la razón.
Es evidente entonces, que para
las pasiones y acciones no es posible
que se den ni tales acuerdos ni
aquellos desacuerdos, pues contienen
su originalidad en mismos, sin éstas
depender de otras pasiones o
acciones. De esta manera Hume deja
ver que hay decisiones que no
dependen de la razón, dependen de
los sentimientos, porque así
dependerían del juicio que se le a
determinada situación,
independientemente de que ésta
conlleve al error. Sin embargo, Hume
no le quita la responsabilidad
totalmente a la razón en la moral.
Desde esta perspectiva se
entiende que es la racionalidad lo que
le permite al hombre comprender su
mundo y de la misma manera puede
entonces comprender él debe o él no
debe de la moral. El ejemplo a saber
es el siguiente: si un hombre realiza un
acto incestuoso, esto moralmente no
es aceptado, ha de ser éste un acto
repudiable; pero si un animal realiza
igualmente un acto incestuoso, este
hecho no será visto bajo el mismo
calificativo, pues el animal no posee la
capacidad de raciocinio y por lo tanto
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
no conoce el deber de la moral,
entonces al no conocerlo, pues no
existe la moralidad en él y por lo tanto,
no es posible ver su acto incestuoso
desde un punto de vista moral, sino
desde una perspectiva natural.
Nuevamente, se deja ver que es
desde esta perspectiva que se debe
fundamentar el acto educativo, es
decir que desde el conocimiento los
estudiantes aprendan a distinguir los
que es correcto e incorrecto, siendo
éste la punta del iceberg que fomente
mejores relaciones interpersonales y
por ende una mejor convivencia. Es el
conocimiento el que debe llevar al ser
humano a adoptar acciones y
comportamientos orientados a la
equidad, justicia, respeto e incluso
solidaridad.
Entendiéndose con ello, que la
moral se vincula a las normas que
ponen a los individuos en igualdad de
derechos. Siguiendo con el ejemplo,
se tiene que este mismo acto en un
sujeto, se califica desde la moralidad
como un acto despreciable, pues el
ser humano tiene por medio de su
razón la capacidad de comprender lo
que debe y no debe hacer
moralmente. Hasta ahora, son éstas
las razones que ofrece Hume para
mostrar que los enunciados o
distinciones morales no provienen de
la razón.
Haciendo un alto acá, para
establecer la postura de los
investigadores, es de hacer notar
desde el mismo criterio de Hume
(Obt.Cit), que actualmente se viene
dando entre la población estudiantil y
los jóvenes en general, asumiendo
comportamientos producto de la
influencia de personajes públicos o
figuras de espectáculo, las cuales al
hacerse repetitivas cotidianas, es
decir, dada la frecuencia con la cual se
realizan ciertas acciones las
convierten en “normal”. Esto obliga a
la escuela a fomentar un conocimiento
significativo, impulsado desde la
realidad social para que el estudiante
adquiera la capacidad de razonar,
tomando una posición ante las
situaciones que se le presenten dentro
y fuera del aula.
De esta manera, se puede ver
que cuando se educa a las personas,
también se educan las emociones, no
como quien busca desaparecerlas o
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no sentirlas, ya que las emociones son
parte esencial de las personas sino
quien alcanza la capacidad de control
de sus reacciones ante lo que
producen éstas, tanto corporales
como actitudinales. Esta concepción
es lo que fundamenta el hecho de
proponer una educación que involucre
la educación sobre el desarrollo de la
inteligencia emocional, en busca de
estimular las habilidades sociales y las
relaciones interpersonales como parte
de una sana convivencia escolar.
Así resulta entonces, que esas
impresiones provienen del sentimiento
que pueda generar tal virtud o vicio.
Tener el sentimiento de la virtud no
consiste sino en sentir una
satisfacción determinada al
contemplar un carácter. Es el
sentimiento mismo lo que constituye
nuestra alabanza o admiración. De la
misma manera ha de suceder con el
vicio o con eventos que a diferencia de
la virtud, produzca en sentimientos de
repudio o condena. Hume expone que
finalmente para que una distinción sea
realmente moral, ésta debe provenir
de aquellos sentimientos que un
hecho cause en la persona, esto
independientemente de si tales
sentimientos son de carácter negativo
o positivo.
De lo anterior colige que
cualquier expresión correspondiente a
un hecho o situación y sea calificada
como aprobada o censurada
moralmente, será entonces una
distinción moral, y tal aprobación o
censura será generada única y
exclusivamente por el sentimiento que
tal hecho generó en .
Consecuentemente, la moralidad no
repercutirá en los hechos
directamente, sino en la percepción
del sujeto. La moralidad sólo recae en
el sujeto, es decir, si se encuentran
dos sujetos “X” y “Y” frente a una
misma situación, podrán tener criterios
morales diferentes frente a ésta; pues
los sentimientos causados en ellos
pueden resultar totalmente diferentes
y esto no quiere decir que se
encuentren en contradicción (Camps,
2011).
El sentimentalismo: subjetivista u
objetivista
Teniendo en cuenta que la tesis
del subjetivismo radica en el criterio de
todo, bien sea bueno o malo, proviene
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exclusivamente de un carácter
personal e individual, consistente en
los sentimientos, valores y principios
de cada sujeto. Así resultaría
entonces que de manera objetiva no
es posible un criterio o una distinción
moral.
De hecho, tal postura resulta
siendo casi la misma a la del
sentimentalismo. En primera instancia
y bajo una primera mirada podría
decirse que el sentimentalismo en
Hume (Obt.Cit) radica en un
subjetivismo, por lo que él es
considerado como un gran exponente
de tal corriente. Tal afirmación es
concluyente si se ha de tener presente
que los sentimientos corresponden a
cada sujeto, es decir, se dan de
manera individual y aunque dos
sujetos coincidan con los mismos
criterios morales a la luz de un mismo
hecho o estos dos criterios, aunque
siendo del mismo carácter, de agrado
o desagrado, son individuales e
independientes el uno del otro y
corresponden a sujetos diferentes.
Hasta el momento resultaría viable
aceptar la profunda relación entre el
sentimentalismo y el subjetivismo.
En este sentido, es conveniente
el siguiente ejemplo para comprender
la finalidad de tal objeción. Dos sujetos
se encuentran frente a un mismo acto,
donde saben que un hombre asesinó
a otro; tal hecho tiene unas
características o rasgos donde los dos
sujetos están de acuerdo en esto. El
asesinato se produjo con un arma
blanca, la herida fue causada en el
pecho de la víctima, el hecho se dio en
cierta ubicación espacial y a
determinada hora y el hombre muerto
está vestido de tal manera.
Estos son rasgos a los que los
dos sujetos no pueden dar referencias
diferentes, de ahí que por medio de
sus sentidos pueden percibir que el
asesinato se dio de ésta y no de otra
manera. De allí deriva la posibilidad de
pensar en el sentimentalismo, como
una forma de objetivismo, pues
entonces el sentimentalismo depende
de un carácter objetivo. Podrá
entenderse esto, como que si no se
presentara ningún hecho real no
surgirían pensamientos de ninguna
índole; de hecho, no existen, pues
hasta en el momento en que dormimos
se presenta un hecho real: el hecho de
45
AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
soñar, no me refiero con esto a los
eventos que podemos ver en los
sueños, sino enfáticamente al hecho
de soñar.
El emotivismo y el sentimentalismo en
términos educativos
Generalmente el concepto del
emotivismo y el sentimentalismo ha
sido visto de la misma manera,
muchos coinciden en que no hay
diferencia alguna entre las dos
corrientes, pero existen algunas
diferencias entre ellas y este será el
siguiente paso a seguir en el presente
texto, el tratar de identificar tales
diferencias. El emotivismo, ya
sabemos que identifica a las
emociones como las responsables de
los juicios morales, y que éstas al estar
lejos de la razón, no le otorgan ningún
valor de verdad o falsedad a tales
juicios.
En este sentido, Ayer (1971) y
Hume (1999) coinciden en que uno de
los objetivos de los juicios morales y
las distinciones morales, es influir en
el comportamiento o pensamiento del
otro sujeto al cual se le expresa éste.
Y cuando los dos filósofos hacen
referencia a esta finalidad de las
corrientes, siguen excluyendo a la
razón en tal proceso. Dentro de este
contexto, los sistemas educativos no
pueden dejar de lado la razón, cuando
se forma a un nuevo ciudadano, ésta
debe ser la base de todo
comportamiento que derive cualquier
situación, incluso este mismo
razonamiento debe conducir aún al
manejo de las emociones, es decir a
las reacciones o respuestas que se
desprendan ante diversas situaciones
y conflictos, pues de alguna manera la
razón está ligada con los juicios
morales. (Steinfath, 2014).
Por esta razón, en el proceso de
enseñanza se debe incorporar la
afectividad, la cual es una capacidad
que tienen las personas de reaccionar
ante los estímulos que experimentan,
donde conocer implica el
planteamiento de relaciones afectivas
con objetos, hechos, situaciones o
fenómenos, necesarios para formar
valores que ayuden a los ciudadanos
a forjar valores para la convivencia
(Acosta y Acosta, 2010).
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
METODOLOGÍA
El estudio se ajustó a una
investigación cualitativa -
interpretativa, ya que se orienta a
profundizar sobre una situación
específica referida a conocer el
análisis de los juicios moral es para el
desarrollo de la inteligencia emocional
y la convivencia escolar. De esta
forma la investigación no se enfoca en
medir, sino cualificar, analizando el
fenómeno social a partir de rasgos y
teorías subyacentes determinantes. Al
respecto, Hernández, Fernández y
Baptista (2014), exponen que estas
metodologías “utilizan la recolección
de datos sin medición numérica para
descubrir o afinar preguntas de
investigación en el proceso de
interpretación” (p. 15).Cuando se
alude al método interpretativo
Hernández, Fernández y Baptista
(2014), exponen que “el objetivo
principal del paradigma interpretativo
no es buscar explicaciones casuales
de la vida social y humana, sino
profundizar el conocimiento y
comprensión del porq de una
realidad” (p. 51).
De acuerdo con el problema que
se plantea y según los objetivos que
de él se derivan y las bases teóricas
acerca del mismo, la investigación se
tipifica como documental, mismas que
según Hernández et al., (2014), es
aquella que busca “detectar, obtener y
consultar la bibliografía y otros
materiales que parten de
conocimientos y/o informaciones
previas, recogidas de manera
selectiva para que puedan ser útiles al
estudio y explicar el fenómeno
estudiado” (p. 72).
Por ser el estudio de tipo
documental, es decir por esta basada
en documentos bibliográficos se
apoya en las teorías. En relación a la
población documental, Hurtado
(2014) sala que la poblacn la
constituye la totalidad de fuentes
(documento a consultar) en donde
las unidades de poblacn poseen
una característica común, la cual se
estudia y da origen a los datos de la
investigación.
En cuanto a las técnicas para la
recolección de información Arias
(2012), expone al igual que en
cualquier otro tipo investigación se
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requiere recolectar información para
posteriormente analizarla, por lo que
se requiere que el investigador diseñe
los instrumentos que empleará para
tal fin. Al respecto, la observación
documental consiste según Hurtado
(2014), en el fundamento inicial, ya
que previa lectura de los textos y
documentos seleccionados se
establece una lectura minuciosa y
general con el fin de seleccionar la
información que sea relevante para
explicar el fenómeno estudiado. De
ahí que el guion de observación
obedece a una serie de preguntas que
el investigador se hará para buscar su
respuesta en los documentos
seleccionados, comparando cada
teoría y fijando una posición.
RESULTADOS
Después de analizadas tanto la
Información como cada teoría
consultada, se evidenció que la
escuela como entidad social está
llamada a formar desde la
integrabilidad de los estudiantes:
emociones, sentimientos y
conocimientos; siendo los
conocimientos la fuente para el
desarrollo y manejo de las emociones.
Todo esto con el fin de lograr una
formación moral con base a valores
éticos que generen comportamientos
adecuados dentro de los contextos
sociales, especialmente en la escuela,
la cual se complementa con el
desarrollo de la inteligencia emocional
y la comprensión ética, mismas que
complementan la dimensión crítica y
creativa del pensamiento de orden
superior, que tiene ahínco en el
desarrollo del sentido de la
racionalidad, el cual debe ser el
objetivo de todo sistema educativo.
En referencia a este argumento y
mediante la revisión bibliográfica
Lipman (1991) resalta la idea de la
educación como un instrumento para
el desarrollo de la racionalidad,
catalogando al sistema de educación
como un laboratorio donde se enseña
tanto las formas de análisis, como la
interpretación de información
académica y vivencial, para que los
estudiantes puedan actuar con base a
la información que manejan. El autor
antes mencionado enfatiza que es
necesario darle la connotación real a
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
la educación, observándola como un
ambiente en el cual los estudiantes
aprendan a ser razonables para poder
crecer como ciudadanos, compañeros
y padres razonables.
Ahora bien, considerando las
teorías de Ayer (1971) Hume (1999),
las emociones son vistas como juicios,
que se basan en creencias donde
influyen elementos culturales,
económicos, políticos e incluso
educativos, y las cuales orientan a la
acción, de allí que esto sea
fundamental en la toma de decisiones
y la adopción de conductas
socialmente aceptables. Asimismo,
Bedoya, Vázquez y Romero (2015),
señalan que la importancia de la
formación en los estudiantes respecto
al juicio moral, involucra al contexto.
Desde este enfoque se requiere
desarrollar un modelo de educación
que tenga en cuenta los contextos y
experiencias de los estudiantes; que
promueva la discusión en torno a
problemas reales, para resolverlos
sobre la base de la información que
han recibido en los contenidos
académicos y del entorno social; es
decir una educación que vaya más allá
de promover capacidades cognitivas,
sino que abra espacios o adelante
actividades donde se pueda apreciar,
valorar y conocer al otro.
Cabe destacar que según la
información recopilada y la
interpretación que se hace de ella, se
puede afirmar que la formación
atiende a la necesidad de progreso y
evolución del ser humano para la
transcendencia a una vida mejor y un
mundo más estable. Por lo cual estos
nuevos modelos que se susciten en el
futuro deben responder a las
dimensiones personal y social,
aspectos que involucran de manera
explícita a las emociones, como
aquellas que permiten una
comprensión más profunda de la
humanidad compartida, es decir, los
comportamientos que se asumen no
pueden enmarcarse en la visión del yo
o enfocarse sólo en los interese
personales.
CONCLUSIONES
Una vez analizada la información
a la luz de las teorías de Ayer (1971) y
Hume (1999) puede concluirse que los
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juicios de valor son fundamentales
cuando realmente se ha enseñado al
individuo a reflexionar y ajustarse a los
lineamientos sociales que determinan
la esencia de los actos cometidos
desde una visión objetiva. De esta
forma la educación de las emociones,
desde la concepción de un entorno
educativo va más allá de la superación
de la idea del control de las
emociones. De esta manera el análisis
de los juicios morales, el emotivismo
de Ayer y el sentimentalismo de Hume
como fundamento para el desarrollo
de la inteligencia emocional y la
convivencia escolar, abogan por dar a
éstas la importancia que tiene la
formación de una persona razonable.
Desde esta perspectiva deben
sentarse las bases de los modelos
educativos.
De igual modo, los procesos
educativos deben contemplar una
dinámica que abarque el ser como una
unidad racional donde converjan las
emociones, los sentimientos y los
conocimientos. Las emociones y los
sentimientos detonarán la habilidad de
empatía que transciende al bien
común y la ayuda mutua. Es decir, las
emociones tienen repercusión en los
procesos mentales y conductuales de
las personas, lo que da mayor
importancia al desarrollo de la
inteligencia emocional dentro de los
procesos educativos. Desde la base
de este planteamiento se hace notorio
que, al trabajar las emociones dentro
del aula los estudiantes atenderán a la
reflexión y a la razón para hacer juicios
de valores, lo cual se traduce en la
medición de consecuencias y en la
responsabilidad de sus actos, lo que
conlleva en mejoras de la convivencia
escolar.
Dada entonces la importancia
que tienen las emociones en los
procesos educativos, puesto que las
emociones alude la capacidad para
razonar y dirigir los pensamientos, es
necesario trabajarlas como parte del
proceso de formación. En este sentido
un juicio de valor moral amerita de un
pensamiento flexible, capaz de
analizar problemas desde diversas
ópticas, sin dejar de apegarse a lo
correcto o incorrecto dentro de
patrones definidos socialmente. De
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
esta forma se busca resaltar y
estimular en los estudiantes la
autoestima positiva y la adaptación del
pensamiento hacia múltiples
situaciones que ayuden a tener
relaciones interpersonales aceptables
y cordiales.
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