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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
ingenieriles dirigidos a la invención y
control de artefactos. Nace entonces
la ciencia moderna configurándose
como la unión de la producción
tecnológica de laboratorio y el
tratamiento teórico de sus sistemas,
cuya interacción en el marco de la
investigación científica diera lugar en
el siglo XIX a una tecnociencia. Todo
esto como consecuencia a que los
alcances tradicionales atribuidos a
ciencia y tecnología se vuelven
borrosos, impulsando la generación
de invenciones mecánicas y
electrónicas de naturaleza
automatizada y robotizada.
Por su parte, surge una nueva
concepción entorno a la física a partir
de las invenciones tecnocientíficas
industriales, en el ámbito de la
evolución y síntesis de sustancias, al
igual que en la fabricación de efectos
y procesos energéticos. Asimismo,
ciencia y tecnología se componen en
un constructo teórico-práctico
denominado tecnociencia. Con ello, la
comprobación de dichos dominios
produce la legalización como
disciplinas científicas; la química
sintética y la nueva física centrada en
la termodinámica, la electricidad, el
electromagnetismo, la mecatrónica,
electrónica de potencia, entre otras.
Ahora bien, como antecedentes
del término tecnociencia, se menciona
la segunda guerra mundial y el periodo
de la guerra fría entre Estados Unidos
y la Unión Soviética; el motivo
principal para tal afirmación se
fundamenta en que estos países
tramitaron como política de estado,
una notoria disputa de investigaciones
especialmente para el sector militar.
Invirtiéndose enormes capitales en
laboratorios de investigación para la
producción de armas de destrucción
masiva, ejemplo de ello fue la bomba
atómica desarrollada por los EEUU
(en el laboratorio nacional Los
Álamos) en el año 1945, finalizando la
segunda guerra mundial. Por cuanto
se necesitó utilizar el conocimiento
científico (ciencia pura o básica) y la
tecnología (métodos, procedimientos
y equipos de hacer).
En la opinión de Alonso y Galán
(2004), la expresión emergente
llamada tecnociencia “fue acuñada en