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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
José Ángel Salcedo
salcedovillamizar@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-9002-7498
RESUMEN
El progreso tecnológico ha hecho posible que cada a
los jóvenes cuenten con mejores herramientas que les
permita acceder a contenidos informativos, transmitir
datos e imágenes, comunicarse y relacionarse con
otras personas. Muchas de las llamadas Tecnologías
de la Información y la Comunicación (TIC), están
basadas en el uso de Internet y se han incorporado
como aplicaciones o servicios que se utiliza desde el
ordenador, tablet o teléfono móvil. Por lo tanto, la vida
del joven adolescente se desarrolla en un contexto
caracterizado por la presencia de múltiples y variados soportes o herramientas de
tipo digital. No obstante, existen riesgos de aislamiento social, pérdida de intimidad,
abandono de otras actividades necesarias para su desarrollo, reducción de ciertas
aptitudes intelectuales como la capacidad de abstracción, negativo impacto que
puede provocar el acceso a ciertos contenidos (violencia, pornografía, entre otras).
Por tal motivo, el presente artículo argumentativo está centrado en la adicción que
puede generar en los jóvenes el uso excesivo de las redes sociales donde es
evidente el querer controlar la información, el estar informado de lo que hacen los
otros usuarios y experimentar el sentimiento de pertenecer a un grupo y así
satisfacer su necesidad de sentirse seguros de mismos. Esta adicción, podría
estar generada en la juventud como manera de compensar sus necesidades de
comunicación, por lo tanto, se deben buscar mecanismos que contribuyan a que
este sector de la población valore y acepte como son, reconozca los esfuerzos y
progresos que realicen, con ello favorecerá a su equilibrio emocional y a que
mantengan una actitud positiva para superar las adversidades cotidianas.
ADICCIÓN DE LOS JÓVENES EN EL
USO EXCESIVO DE LA TECNOLOGÍA
DE LA INFORMACIÓN Y
COMUNICACIÓN
PALABRAS CLAVE:
Adicción, jóvenes,
tecnología de la
información y
comunicación
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
YOUTH ADDICTION TO THE EXCESSIVE USE OF INFORMATION AND
COMMUNICATION TECHNOLOGY
José Ángel Salcedo
salcedovillamizar@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-9002-7498
ABSTRACT
Technological progress has made it possible for young people to have better tools
every day that allow them to access information content, transmit data and images,
communicate and interact with other people. Many of the so-called Information and
Communication Technologies (ICT), are based on the use of the Internet and have
been incorporated as applications or services that are used from the computer, tablet
or mobile phone. Therefore, the life of the young adolescent takes place in a context
characterized by the presence of multiple and varied media or digital tools. However,
there are risks of social isolation, loss of privacy, abandonment of other activities
necessary for their development, reduction of certain intellectual skills such as
abstraction capacity, negative impact that access to certain content (violence,
pornography, etc.) can cause. ). For this reason, this argumentative article is focused
on the addiction that excessive use of Social Networks can generate in young
people, where it is evident that they want to control information, be informed of what
other users do and experience the feeling of belonging to a group and thus satisfy
their need to feel sure of themselves. This addiction could be generated in the young
person as a way to compensate for their communication needs, therefore,
mechanisms should be sought that contribute to the young people being valued and
accepted as they are, recognizing the efforts and progress they make, thereby
favoring to their emotional balance and to maintain a positive attitude to overcome
daily adversities.
KEYWORDS: Addiction, youth, Information and Communication Technology
INTRODUCCIÓN
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El impacto generacional que han
producido las redes sociales en la vida
de las personas y sobre todo en los
jóvenes, es una verdad indiscutible, su
uso creciente en diferentes áreas
profesionales a la par de la
transformación digital las han
posicionado como una herramienta
clave para los procesos de interacción
virtual de la sociedad. Por lo tanto, la
adicción al uso de las redes sociales
es considerada una enfermedad
mental, que está afectando cada vez
con mayor frecuencia en adolescentes
de todo el mundo, estas redes sociales
y sistema de mensajería instantánea,
a traen a los jóvenes ya que su
funcionamiento proporciona
interactividad inmediata y de manera
remota, estas se emplean para
comunicarse en un ámbito popular,
muestra de ello, constituye las
evidencias cotidianas en el hacer de
nuestros intereses de búsqueda de
información y comunicación, así bien
el algoritmo de ellas selecciona según
nuestra interacción e intereses,
publicidad, personas que quizás
conozca, cuántas con contenidos de
interés entre otras cosas.
Esto, sin control educativo,
puede llegar a transformar la realidad
de algunos, sobre todo cuando
hablamos de jóvenes adolescentes
(entre 15 y 24 años) que se
encuentran en su etapa de formación
de la personalidad y el auto
descubrimiento, esta adicción se ubica
mayormente en jóvenes que poseen
carencias emocionales, faltas
parentales o figuras de autoridad que
guíe su interacción en la sociedad
virtual, y terminan por ir supliendo
estas carencias, a través de perfiles
irreales.
El uso de redes sociales por
solo no es un problema o un caso de
alarmarse, las ventajas que éstas
ofrecen son bastante positivas, pero el
problema ocurre cuando hay
evidencias que dejan de lado todas las
obligaciones y pierden la noción del
tiempo, mientras están haciendo uso
desmedido de algunas de las redes o
todas en conjunto, perdiendo
interacción con los más cercanos y
dejando de lado prácticas de
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interacción dialógica y vida social
normal (estudiar, trabajar, hacer
deporte, salir con amigos, relacionarse
con la familia).
A tal efecto es importante
destacar lo planteado por Hussain &
Pontes (2018) quienes señalan que
ciertas características de la
personalidad aumentan la
vulnerabilidad psicológica a sufrir
adicciones, caracterizadas por el uso
excesivo de Internet no sólo en
términos de tiempo invertido en éstas,
sino también dichos recursos
tecnológicos impactan las áreas. Ello,
al mantener su atención
exclusivamente en una pantalla
impacta en las áreas personales y
sociales de la vida de los adolescentes
como un desorden que depende tanto
del medio como del mensaje.
Según Bringué y Sádaba (2009)
los conocimientos y habilidades que
tienen los adolescentes sobre las TIC
son puramente instrumentales. Es
decir, aunque sean capaces de
manejarlas ágilmente, las suelen usar
como herramientas para cubrir sus
necesidades inmediatas de ocio y de
relación. Para el uso responsable que
ellas ofrecen para la información,
conocimiento y comunicación activa
será pues necesaria una educación
por parte de la familia y la escuela.
En este sentido, Santana-Vega,
Gómez-Muñoz, & Feliciano-García
(2019) señala que “la formación de los
adolescentes en el uso adecuado de
las TIC consiste en una labor de
padres, profesores y orientadores
quienes deben crear un espacio de
aprendizaje común (p. 45). Según
Gardner (2011), la irrupción de las
nuevas tecnologías nos obliga a
educar a los niños de manera distinta.
(p.21). El gran reto de la educación,
por tanto, consiste en saber cómo
aprovechar los beneficios que ofrecen
las TIC previniendo los riesgos
derivados de un mal uso.
Dado que el reto de los padres es
convertir a sus hijos en personas
autónomas y con suficiente criterio
para que puedan realizar un uso
responsable de las TIC, es necesario
crear normas conjuntamente, padres e
hijos. En la misma nea, Šmahel y
Blinka (2012), consideran que los
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padres deben implicarse activamente
en las actividades online de sus hijos.
Así, aunque dependerá de cada caso,
es importante el desarrollo de
estrategias que fomenten la
autorregulación más que la
restricción. (p. 63). Para ello, resulta
imprescindible que las familias
conozcan las funcionalidades de las
TIC, el significado que tienen para los
adolescentes, los usos que se derivan
de ellas y sus principales riesgos.
Según Roca (2015) “El modelo
de utilización de las TIC con el que
queremos educar a nuestros hijos
debe ser del todo coherente con el uso
que los adultos hacemos de las TIC y
con las actuaciones que llevamos a
cabo” (p. 137). Al tener en cuenta esta
observación representa la vía más
directa y eficaz del aprendizaje, las
actuaciones de los padres serán los
fundamentos donde se sustentarán
los valores y las actuaciones de sus
hijos.
En correspondencia con lo
descrito en el párrafo precedente, el
uso excesivo de TIC y de redes
sociales están relacionadas con la
falta de autocontrol y de regulación
emocional que hacen del adolescente
un ser con adicción, por lo que se
debiera plantean como propuestas de
futuro, la puesta en marcha de
intervenciones centradas en el
desarrollo de programas que
fomenten habilidades propias de la
inteligencia emocional, tales como
gestión de las propias emociones o la
práctica de la atención plena.
Por ello, este ensayo basado en
una investigación de tipo documental,
utilizó la técnica documental para
seleccionar las lecturas que dieran
respuesta al objetivo enfocado en
describir la adicción que puede
generar en los jóvenes el uso excesivo
de las redes sociales originadas
quizás por la baja autoestima, la
insatisfacción personal, la depresión o
hiperactividad e, incluso, la falta de
afecto motivos fundamentales que se
manifiesta en su tendencia a la
impulsividad, la necesidad de tener
una influencia social amplia y
expansiva y, finalmente, la necesidad
de reafirmar la identidad de grupo.
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DESARROLLO ARGUMENTATIVO
Como lo comenta Moreira,
(2001) aunque desde una primera
impresión el acceso a la información,
la apertura hacia nuevas formas de
comunicación y de creación de
amistades supone un beneficio
fundamental en la calidad de vida de
las personas, también subyacen
actividades en las cuales, estas
herramientas pudieran considerarse
como riesgos, en cuanto afectan la
salud emocional, concretamente,
algunos de los riesgos a los que se
exponen las personas y
específicamente los adolescentes por
el uso de las TIC.
Rasgos emocionales de la adicción
del adolescente
Los riesgos relacionados con la
posible adicción o dependencia por la
cantidad de horas que les dedican los
jóvenes, en cuanto a la sensación de
sentirse desconectados cuando no
están utilizando las redes sociales de
su preferencia, provoca una realidad
de riesgos no las usan y los riesgos a
los que se puedan ver sometidos por
el hecho de estar conectados a
Internet, sin supervisión adulta, lo que
podría generar acceso involuntario a
ciertas páginas web, recibir peticiones
de amistad de desconocidos, recibir
contenido inapropiado y nocivo,
ciberbullying o acoso sexual.
En efecto, Malo-Cerrato, (2016)
señala que la forma en la que los niños
y adolescentes usan las TIC
condiciona el carácter interrelacional
de relacionarse en un mundo social
equilibrado dentro de
comportamientos positivos. De hecho,
el uso excesivo de las redes sociales
al igual que pueden establecerse
mayores lazos de unión con otras
personas, también dan lugar a que los
jóvenes adolescentes experimenten
soledad si se alejan de sus familiares
y amigos por el número de horas que
les dedican a estar conectados. Así,
Arias et al. (2012) señalan el peligro
que los adolescentes corren cuando
hacen un uso excesivo de horas
usando las TIC, cambiando su
comportamiento en el entorno familiar,
escolar y en su estado psíquico, por
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sentir esa “euforia excesiva” o
necesidad de estar conectado.
El uso de estas TIC como
adicción puede provocar problemas
psicológicos no solo porque ante su
uso abusivo pierden el control y la
noción del tiempo, sino porque la
cultura en la que viven la juventud
hace que sientan presión por caer bien
dentro del grupo de amistades y esto
les lleva a querer estar siempre
conectados. De ahí que este grupo
social pueda permanecer un excesivo
tiempo usando las redes sociales para
ocultar su propia forma de ser o el
tener problemas de personalidad que
derivan en miedos y depresiones.
Echeburúa y Requesens, (2012) al
respecto señalan que “utilizar las TIC
para evadirse y hablar con los demás
sin miedo a ser rechazado puede ser
frecuente en aquellos niños que se
sienten incómodos consigo mismos
tanto física como psicológicamente
(p. 23).
Echeburúa y Requesens (ob. cit)
afirman que la adicción tecnológica
“es una
relación de atracción compulsiva
patológica que produce dependencia y
que mengua la libertad al ser humano
al inhibir gradualmente su conciencia y
limitan la expansión de sus intereses”
(p.49). Esto implica que la adicción
tecnológica se definiría como un
constructo que agrupa varios tipos de
adicciones, como la adicción a la
televisión, Internet, celular, redes
sociales y ciberjuegos, los mismos
que generan una serie de desórdenes
conductuales en el adolescente
manifestándose a través de
características sintomatológicas y
disfuncionales.
Respecto a este tipo de factores,
cabe destacar, según el autor
precitado que en algunos casos,
ciertas características de personalidad
o estados emocionales aumentan la
vulnerabilidad hacia las adicciones
tecnológicas como es el caso de la
impulsividad, la disforia, la intolerancia
a los estímulos poco placenteros por
el poco incentivo hacia la explosión de
adrenalinas y la búsqueda exagerada
de emociones
fuertes se pueden traducir en
actividades explícitamente prohibidas
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en la red y que
transgreden las normas.
A tal efecto, el aislamiento social
vendría a significar también una de las
percusiones por el uso desmedido del
internet, que afecta hoy en día a los
jóvenes que tienen una afición
extrema por las conexiones a la red,
que eligen no ser partícipes de una
sociedad, rechazando todo acto de
comunicación y tomando una posición
solitaria, que genera diferentes tipos
de problemas ocasionando un
desequilibrio físico y mental que se ve
reflejado ante la sociedad.
Adicción a las Redes Sociales
La adición a las redes sociales
socava el uso efectivo del tiempo para
los aprendizajes significativos, en
términos de autosuficiencia, valores
como la responsabilidad compartida,
las consultas de dudas a través de la
Web. Al respecto Chen y Kim, (2013)
señalan la adicción, subyace s al
afianzamiento de un rasgo, a un
problema de personalidad (por
ejemplo: timidez excesiva, baja
autoestima o rechazo de la imagen
corporal) o un estilo de afrontamiento
inadecuado ante las dificultades
cotidianas. Los antecedentes
psiquiátricos previos como la
depresión, trastorno por déficit de
atención e hiperactividad, fobia social
u hostilidad, aumentan la probabilidad
de desarrollo de este tipo de
conductas. Conviene decir que, a
parte el riesgo de la propia adicción es
importante destacar que mediante el
uso abusivo de las nuevas tecnologías
se promueve el acceso a contenidos
inapropiados, el acoso o la pérdida de
intimidad.
En este orden de ideas, cabe
destacar que la utilización de las
tecnologías en los adolescentes da
lugar a una responsabilidad de doble
dirección. Por un lado, los jóvenes
pueden adiestrar a los padres en el
uso de las nuevas tecnologías, de su
lenguaje y sus posibilidades. Y, por
otro lado, los padres, deben enseñar a
los jóvenes a usarlas en su justa
medida generando una serie de
acciones dirigidas a evitar la aparición
de riesgos para la salud del individuo,
de la familia y la comunidad. Implica
actuar para que un problema no
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aparezca o, si ya lo ha hecho, para
disminuir sus efectos. En palabras de
Ramón y Cortés citado en Singh
(2015):
Los padres y educadores
deben ayudar a los
adolescentes a desarrollar
habilidades de la
comunicación cara a cara,
que, entre otras cosas,
supone; limitar el uso de
aparatos y pactar las horas
de uso del ordenador,
fomentar la relación con
otras personas, potenciar
aficiones tales como la
lectura, el cine y otras
actividades culturales,
estimular el deporte y las
actividades en equipo,
desarrollar actividades
grupales, como las
vinculadas al voluntariado y
estimular la comunicación y
el diálogo en la propia
familia (p.92).
El establecimiento de normas y
límites en el uso desmedido de la
tecnología en la adolescencia, a
como la ubicación de los dispositivos
tecnológicos en
lugares comunes y el control de los
contenidos, constituyen estrategias
adicionales de interés para evitar un
consumo arriesgado de dichos
elementos. La negativa ante el control
de estos factores de riesgo y
protección aumentará la probabilidad
de
comportamientos disfuncionales
deteriorando el bienestar emocional,
psicológico y
social de las personas implicadas
(Singh, 2015).
Tecnologías virtuales del
aprendizaje como estrategia
innovadora
Cabe destacar que las
tecnologías virtuales conllevan
estrategias innovadoras para el
aprendizaje de las nuevas
generaciones, cada vez más
familiarizadas con el ciberespacio, sin
embargo, se reconoce que la
población estudiantil está en riesgo de
incorporar costumbres de otras
culturas electrónicas que afectan su
salud y rendimiento académico tal
como lo señalan (Quintero, Munévar,
& Munévar, sf).
Por otra parte, las conductas
sociales e interpersonales también
están mediadas bajo influencias
externas a los gustos personales,
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generando la recreación de
subculturas e ideales ya establecidos,
que a lo largo del tiempo se van
proyectando dependiendo de la
percepción que tenga el manifestante
de dicha relación generacional,
formando nuevas formas de
expresión, lenguaje y comunicación
que se va adaptando mediante la
evolución tecnológica y
racionamientos individuales.
También se hace imprescindible
señalar que las relaciones sociales
pueden referirse a interacciones
reguladas entre una o varias
personas, asumiendo que cada
usuario ejecuta un papel y tiene una
posición ya establecida, en donde se
aclaran los canales de comunicación y
se inicia un proceso de decodificación,
entre una o varias personas que se
encuentran interactuando entre sí.
No obstante, el uso el internet,
equipos electrónicos e incluso
videojuegos, ha tenido una influencia
sobre las nuevas generaciones y su
empatía por la tecnología, ya que
requieren al internet como una
necesidad sica, generando un
fenómeno que puede transformar la
personalidad de quien se encuentra
recibiendo todo el material
suministrado por redes, internet,
videojuegos, series y demás canales
que suministran contenido o
información.
Por lo tanto, cualquier inclinación
desmedida hacia alguna actividad
puede desembocar en una adicción,
exista o no una sustancia química de
por medio. La adicción es una afición
patológica que genera dependencia y
resta libertad al ser humano al
estrechar su campo de conciencia y
restringir la amplitud de sus intereses
(Echeburúa & de Corral, 2010)
Por consiguiente, la no
delimitación del uso de las nuevas
tecnologías puede desarrollar
adicciones que se transforman en
problemas de salud para los jóvenes
usuarios que están implicados de una
manera desmedida con el uso de
estas herramientas. La adicción a las
TIC surge como cualquier otra, a partir
de factores socioculturales e
individuales, tales como ser aceptado
como parte de un grupo
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
o comunidad o buscar una salida más
segura para las personas con timidez,
a las que les puede resultar incómodo
la interacción cara a cara. Para esta
clase de personas las redes sociales
es un espacio seguro en el que
pueden expresar sus ideas y
pensamientos sin ser juzgados o
atacados por la gente, sentimientos
que pueden surgir al mantener
conversaciones de manera personal y
análoga.
Las personas con problemas de
adicción a las nuevas tecnologías no
son capaces de controlar el tiempo
que les dedican, optando por sacrificar
otras obligaciones y compromisos
(familiares, escolares, sociales),
porque lo que verdaderamente les
importa es la gratificación inmediata
que obtienen mientras están
conectados y no las consecuencias
negativas o problemas que puedan
surgir a medio o largo plazo
(familiares, académicos, económicos,
de conducta, aislamiento social, de
salud, etc.). Dicho de otro modo,
supeditan todos los
aspectos de su vida a mantener su
hábito de utilizar las TIC. Así pues,
conductas normales y gratificantes,
como llamar por el móvil, enviar un
WhatsApp o subir un contenido a
Facebook, pueden convertirse en
problemáticas en función de su
intensidad o frecuencia o del tiempo
invertido y las actividades y
obligaciones que se abandonan.
POSTURA CONCLUSIVA
Con respecto a los rasgos
emocionales, es importante en estos
momentos en que los jóvenes se
hacen adictos al uso de las TIC utilizar
mecanismos que los conduzcan a
valorarse y aceptarse como son,
reconozcan los esfuerzos y progresos
que realicen, favoreciendo de esa
manera su equilibrio emocional y a la
vez podrán mantener una actitud
positiva para superar las adversidades
cotidianas. Hacerles entender a los
jóvenes que hay mecanismos que lo
orientan en la superación de sus
problemas de timidez o para
relacionarse con los demás.
Explíqueles que muchas de las cosas
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o situaciones que les provocan
inseguridad no tienen razón de ser y
puedan de manera segura expresar
sus ideas, sentimientos, deseos,
aspiraciones, a iniciar y mantener
conversaciones con los demás.
Con respecto a la adicción a las
redes sociales, tal como menciona
Echeburúa y Requesens (2012), una
prevención no es efectiva si solo se
limita a transmitir información, sino
que esta debe estar acompañada de
acciones concretas para poder tener
cambios reales (p.103). Entre las
actividades que propone Echeburúa y
Requesens (ob. cit) para minimizar los
efectos de la adicción se concluye que
la realidad que viven los jóvenes
adolescentes se originan al no: 1)
Establecer límites en los dispositivos
tecnológicos, determinando horarios
de uso del ordenador, a como
establecer los tiempos para responder
los correos o la utilización de internet
que no afecten con el horario de
descanso. 2) Realizar en las escuelas
dinámicas de relación social cara a
cara, para que los jóvenes vivencien la
diferencia entre una comunicación
virtual y real. 3) Fomentar en las
escuelas actividades extracurriculares
como encuentros deportivos, cine-
foros, club de arte o ciencia, espacios
de lectura, grupos de ayuda social o
voluntariado, etc. 4) Propiciar la
comunicación y el diálogo entre los
miembros de la familia, como en
momentos especiales como las horas
de desayuno, almuerzo y cena,
salidas familiares, salidas de
esparcimiento, entre otros.
Cabe destacar que uno de los
tratamientos ideales para ir
controlando la adicción producida por
el uso excesivo de las Tecnologías de
la Información y Comunicación sería
según lo expresado por Echeberrúa, y
otros citado en Alverca, (2016) una
combinación de las terapias grupales
con la atención psicológica
individualizada, siendo el papel de la
familia de gran importante y por ello, la
mayoría de gabinetes psicológicos
ofrecen sesiones de terapias en grupo
también a los familiares ya que son
quienes deben compartir el día a día
con el adicto.
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AÑO 2022 Nº 3 SCIENTIARUM
El autor precitado afirma que
cuando se trabaja con un adicto como
en el caso del adicto tecnológico no se
puede limitar la terapia
exclusivamente a la adicción, sino que
hay que descubrir qué se esconde
detrás de esa adicción, las causas que
han llevado a esa persona a caer en
esa conducta adictiva. Depresión,
ansiedad, problemas familiares o de
pareja o miedo a las relaciones
interpersonales suelen ser las causas
más frecuentes (Alverca, 2016).
El objetivo fundamental del
tratamiento, aunque no el único, es el
abandono y
control de la conducta desadaptada,
así como la prevención a la recaída,
desde una
perspectiva multidisciplinar -
intervención de psiquiatra, médico,
psicólogo, trabajador social, educador
social, entre otros, y con un abordaje
integral, intentado solucionar todos los
problemas de orden social, familiar,
educativo, que como consecuencia de
la adicción se hayan podido producir
(Alverca, 2016).
Por todo lo antes expuesto, con
relación a las tecnologías virtuales del
aprendizaje como estrategia
innovadora se concluye que estas
redes deben ser usadas con la debida
moderación para que se forme un
equilibrio emocional y espiritual en el
individuo, logrando de esta forma que
las relaciones intra e inter personales
mejoren o sean más sanas, sobretodo
en el caso del sector juvenil que
pertenece a un mundo donde estas
redes se han convertido en parte de
sus vidas, por lo que no se debe
permitir que se conviertan en parte de
ellos con carácter de exclusividad. El
ser humano en su condición de ser
vivo, siempre debe mantenerse sano y
activo tanto en el aspecto físico como
mental, disfrutar de la vida en toda su
plenitud y de forma por demás amena
y equilibrada.
Los esfuerzos para controlar los
comportamientos adictivos
relacionados con las tecnologías de la
información y la comunicación deben
dirigirse en una doble dirección:
reducir la influencia de ciertos factores
que favorecen el uso excesivo o
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problemático de las TIC y potenciar
una serie de aspectos que reducen la
probabilidad de que los jóvenes
puedan verse implicados en
conductas adictivas. Por lo tanto, se
debieran establecer normas
razonables y claras que regulen la vida
familiar, detallando las
responsabilidades de cada uno de los
miembros de la familia.
Es función de los padres se han
de fijar normas donde se regulan los
espacios y los tiempos de uso del
móvil o de Internet, entre ellos, el no
utilizar el vil, ordenador portátil,
etc., durante las comidas o los
espacios que comparte toda la familia,
destacando la importancia que estos
tiempos en común tienen para
mantener unida a la familia para lo
cual se requiere, por parte de los
padres, mantener una supervisión
“discreta” acerca del uso que sus hijos
realizan de las tecnologías de la
información y la comunicación.
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